El Abogado del DIABLO
Más profundo, más sucio, más animal.
Ella se corrió otra vez, gritando su nombre, pidiéndole más, y él la siguió, derramándose con un gruñido que le salió desde el alma. Quedaron así, jadeando, sudorosos, los cuerpos aún unidos. Él se inclinó, la besó en la espalda, y con voz ronca le susurró:
—Feliz aniversario, Reina del Inframundo
—Feliz aniversario, mi adorado Diablo.
Ella sonrió sin fuerzas.