Los Gemelos del DIABLO
¿Verdad, Román?
Sofía se tensó apenas, esperando la reacción de su padre. El Diablo giró lentamente el rostro hacia Santini. Sus ojos, oscuros y penetrantes, se clavaron en él como cuchillas. Hubo un silencio breve, pesado, hasta que finalmente habló, con una sonrisa fría en los labios.
—La reina del inframundo ha hablado —sentenció, ladeando la cabeza hacia Aylin —Y en este campo, manda ella. Así que si ella dice que te quedas, te quedas.