Reconquistándote
—Ay, ya Leo, tranquilízate, no pasa nada —Me río después de decirle eso.
Miro a Joshua que tiene una sonrisa en sus labios, siento mis mejillas calientes, de lo que me espera si llego a perder.
En esta oportunidad, Joshua comienza a repartir las cartas a cada uno, nos toca ocho, el que se quede sin cartas gana.
“Esto es pan comido”. Pienso con una sonrisa discreta.