El amor y la traición
Tokio – El Compromiso de la Carne
En la suite de Japón, el "sí" de María aún vibraba en el aire, pero el clímax de la pasión pedía más. María, con la piel encendida y los ojos nublados por el éxtasis, buscó los labios de Vladimir.
—Sí, me casaré contigo... pero no te detengas —susurró ella, girándose para ofrecerse por completo—. Quiero más por el culo, Vladimir. Hazme tuya por ahí... me vuelve loca.