Corazón que miente
Pero no todo es lo que parece, las apariencias engañan, y quizás de haber sido sincera con él, nos habríamos evitado muchos malos tragos, pero el miedo no me permitió hacerlo, y cuando él cambió, supe que había sido la decisión correcta, o eso me pareció en su momento, pero cuando estás al borde de la muerte, cuando ya no tienes nada que perder, cuando el accidente ocurrió sin que las sirenas sonaran, cuando la fe no tiene ningún sentido, cuando no queda lugar para la delicadeza o la inocencia, pensando con fuerza y desesperación que alguien va perder y ya no podrá seguir de pie, es ahí cuando nos desmoronamos.
- Esperas un imposible –había dicho al fin, tras escuchar su historia, había deci