Entre Traición y Venganza
En un evento de la universidad conocí a Raphael, un joven guapo y atento, cuyos ojos azules eran tan profundos y llenos de emoción que, al cruzar mi mirada, parecía que me contaba todo su amor.
Siempre notaba mis momentos de cansancio y me ofrecía un apoyo incondicional.
Tenía que admitirlo, era un compañero perfecto, alguien que sabía cómo hacerme reír.
Sofía también se encariñó con él, cada día me repetía que quería ver al guapo de ojos azules.
Esas palabras llegaron por casualidad a oídos de Andrés. Pero esta vez, en lugar de reprocharme, sonrió con calma.