Acelerando hacia el amor
Eso es lo que tiene ser jefe: la confianza, y con ella, el poder.
No es que me interese la empresa en sí. Me interesa lo que puedo obtener de ella. Y Monserrat… Monserrat es parte de lo que quiero.
Hoy llamé a mi secretaria, Lucrecia. Una chica lista, entregada, completamente fascinada por mí. La tengo en la palma de la mano. No la amo, nunca lo haré, pero me es útil dentro y fuera de la empresa. Cuando necesito información, ella la consigue. Cuando necesito compañía, ella está disponible. Fue fácil despedir a la antigua secretaria de Monserrat para colocarla a ella en su lugar. Más fácil aún enamorarla con un par de atenciones.