Bebiendo La Cura Viscosa De Mi Deformidad
—¿Por qué tienes un bulto ahí abajo? No se parece en nada a lo mío.
Lucy, mi vecina de dieciocho años, me miraba con curiosidad esa parte del cuerpo. Había algo en su mirada que delataba un deseo, aunque ella no entendiera lo que estaba sintiendo.
Yo fingí no entender.
—¿Dices que no se parece? Enséñame cómo es el tuyo.
No esperaba que lo hiciera sin dudarlo; de pronto, se bajó su minifalda blanca y me mostró su piel blanquísima.
—Mira, aquí yo estoy plana, no tengo nada.