Tras el Divorcio, Me Fui con Mi Hija
En el matrimonio de Leonor García solo había dos secretos. El primero era que la familia Ramírez la menospreciaba por completo como nuera, y conspiraron juntos para engañar a Manuel Ramírez, obligándolo a firmar un acuerdo de divorcio antes de la boda, a sus espaldas.
Su unión solo duraría siete años.
El segundo secreto... era que había dado a luz a una hija a espaldas de Manuel.
En siete años de matrimonio, Manuel nunca supo que tenía una hija de cinco años.
Ella creyó que siete años de entrega total bastarían para calentar su frío corazón.
Pero solo tres meses antes de que el acuerdo de divorcio entrara en vigor, descubrió con horror que su esposo también guardaba un secreto.
La única dueña de su corazón era su propia cuñada.
Siete años de entrega se revelaron como una farsa absurda y ridícula.
Con el alma destrozada y sin esperanza, Leonor tomó la firme decisión de nunca confesarle la existencia de su hija.
¡Se divorció sin dudar, deshaciéndose del padre y quedándose con la hija!
Solo lo veía como un simple medio para tener su hija.
Hasta que Leonor, de ser una despreciada ama de casa, resurgió en la cima como la ganadora más joven del Premio de Medicina.
Entonces, aquel hombre que siempre la había despreciado descubrió que ella había decidido divorciarse hacía mucho tiempo, que ya no lo quería.
Y la existencia de su hija salió a la luz.
El hombre, siempre frío y distante, la acorraló a plena vista de todos y preguntó entre dientes: —¿Divorcio? ¿Deshacerte de mí y quedarte con la niña? Cariño, ¿quieres acabar conmigo?
Leonor, tomando de la mano a su hija, sonrió con serenidad: —Señor Ramírez, escuche bien. Mi hija se apellida Juárez, ¡no Ramírez!