Turbulencia En Medias De Seda
—Fabi, porfa, ayúdame a descargar unas pelis de esas fuertes, es que me siento muy sola esta noche.
Era tarde cuando mi tía Violeta abrió la puerta de mi cuarto. Solo traía puesta lencería muy sensual que dejaba ver sus nenas bien formadas.
Justo me la estaba jalando y, del susto, me tapé rápido con la cobija.
—Tía, ¿por qué entras así sin tocar?
Ella tenía la cara toda roja.
—Es que me arde todo de las ganas y el inútil de tu tío ni me toca. Ándale, búscame unas pelis cochinas para que me pueda encargar yo misma.
Me toqué el fierro, que ya estaba bien duro, y le dije riéndome:
—¿Y si mejor te ayudo yo con eso?