Filter By
Updating status
AllOngoingCompleted
Sort By
AllPopularRecommendationRatesUpdated
Por ti, pero no más

Por ti, pero no más

En la manada hay una regla de oro: el heredero Alfa nunca debe tener a una humana como compañera. Pero César Oliveira, el Alfa, rompió ese juramento y me marcó. Para estar conmigo, desafió al Consejo de Ancianos sin pensarlo, recibió noventa y nueve latigazos y fue condenado a arrodillarse frente al altar durante tres días y tres noches. Aunque su camisa estaba hecha trapo por la sangre, me sostuvo la mirada y me regaló una sonrisa. —Alicia, no tengas miedo, solo te quiero a ti. Al final, el consejo cedió y aceptó que nos fuéramos, pero a cambio, César debía dejar un heredero de linaje puro para la manada. Desde ese momento, la palabra que más escuché de su boca fue: "Espera." La primera vez, me pidió que esperara porque necesitaba que otra loba quedara embarazada. Así fue. Se acostó con Gloria... hasta que ella esperó su primer cachorro. La segunda vez, me pidió que esperara una vez más, porque esa vez fue una cachorra, y el consejo se empecinaba en que tenía que ser un cachorro. Así que volvió a acostarse con Gloria innumerables veces, hasta que ella quedó embarazada de un cachorro. Justo cuando pensé que, por fin, la espera había llegado a su fin, esa cachorra, recién bautizada, ingirió acónito por accidente. Todos asumieron que yo había sido la culpable. Cuando me metieron en esa cámara de congelación, a veinte grados bajo cero, César estaba en la puerta, con los ojos inyectados en sangre. —Te dije que esperaras... —me lanzó una mirada fría, tan helada que me quitaba el aliento—. Sabes lo que significa el veneno de lobo para nosotros, ¿por qué le hiciste daño a mi cachorra? ¡Qué locura! Sentí un tirón en el pecho, como si me hubieran arrancado el alma. Mis uñas se hundieron en la palma de mi mano, y no sentí dolor. Cuando la puerta de la cámara se abrió de nuevo, abrí mi mano, que estaba bañada en sangre. Esta vez, no esperaría ni un minuto más.
Read
Idagdag sa library
Einst war ich sein Fehler, jetzt bin ich sein Bedauern

Einst war ich sein Fehler, jetzt bin ich sein Bedauern

Der größte Fehler meines Lebens war, mich in meinen Stiefbruder – Alpha Cayden Gates zu verlieben. Ich war zwölf, als meine Mutter wieder heiratete. Er war der Einzige im neuen Rudel, der mich freundlich behandelte, und ich verliebte mich auf den ersten Blick in ihn. Mit sechzehn wurde ich von Einzelgänger-Wölfen angegriffen. Er stellte sich allein zehn von ihnen entgegen, um mich zu beschützen. Mit achtzehn wurde er durch Silber vergiftet und wäre beinahe gestorben. In diesem Moment teilte mir meine Wölfin mit, er sei mein Schicksalsgefährte. Ohne zu zögern spendete ich mein Knochenmark, um sein Leben zu retten. In jener Nacht sah ich ihn bleich und schlafend daliegen. Ich konnte nicht anders, als seine Lippenwinkel zu küssen. Genau in diesem Moment öffnete er die Augen und sein Gesicht rötete sich. „Tessa, wir sind Geschwister. Du darfst diese Grenze nicht überschreiten.“ Von da an mied er mich, als wäre ich ein Fehler, den er sich nicht leisten durfte. Bei seiner Verlobten Rosie Lloyd wurde eine seltene Blutkrankheit diagnostiziert. Ich war die einzige passende Spenderin. Zum ersten Mal flehte er mich an: „Wenn du sie rettest, erfülle ich dir jeden Wunsch.“ Doch ich war nach der Knochenmarkspende völlig geschwächt. Eine Blutspende hätte mich töten können. Ich sagte nein – und Rosie starb. Er vergoss keine Träne, als wäre nichts geschehen. Doch auf ihrer Beerdigung zerschmetterte er vor allen Augen das Porträt, das ich von ihm gemalt hatte, und sagte kalt: „Wie widerlich, von einem Leben mit dem eigenen Bruder zu träumen.“ Damit wurde ich zur Schande, zum lebenden Gespött. Demütigung und Verzweiflung verschlangen mich, bis ich wie in Trance in den See stürzte und ertrank. Als ich die Augen wieder öffnete, war ich zurück in dem Moment, als er mich um Blut anflehte. Ich sagte ruhig zu. Es war die letzte Schuld, die ich der Familie Gates zurückzahlte. Cayden, von jetzt an ist es vorbei. Zwischen uns gibt es nichts mehr.
Maikling Kwento · Werwolf
6.0K viewsKumpleto
Read
Idagdag sa library
Viuda Dos Veces: Renací Lejos de Él

Viuda Dos Veces: Renací Lejos de Él

Aunque sabía que mi esposo, Luis Ramírez, había fingido su muerte y estaba suplantando la identidad de su hermano gemelo menor, Martín Ramírez, no lo desenmascaré. En vez de eso, fui directamente ante la máxima autoridad militar de la región, Sergio Montoya, y le dije que Luis estaba muerto. Le pedí que lo dieran de baja del ejército y que le retiraran el grado. En mi vida pasada, Martín murió en un accidente. Y Luis, sin dudarlo, fingió su propia muerte y abandonó su puesto en el ejército para hacerse pasar por Martín, todo para que Gina Espíndola no quedara viuda. Yo lo reconocí al instante. Sabía que era Luis. Lo enfrenté y le exigí que me dijera por qué se estaba haciendo pasar por Martín. Pero lo negó hasta el final. Me hizo a un lado con frialdad: —Mayra, sé que estás hecha pedazos por la muerte de Luis, pero eso no te da derecho a venir a decir que yo soy él. Sostuvo a Gina, débil y frágil como si fuera de cristal, y a mí me empujó al río helado. Me lo dejó claro: que ni se me ocurriera hacerme ilusiones. Mi hija, Perla Ramírez, con apenas cinco años, lloraba y preguntaba: —¿Por qué papá ya no me quiere? Y por eso la encerraron en un cuarto oscuro "para que aprendiera". Tres días y tres noches sin probar bocado. La madre de Luis, Almeida Vargas, me colmó de insultos, diciendo que yo era una matamaridos, un mal augurio. Nos echó a Perla y a mí con lo puesto, sin un centavo. Y Luis todavía se encargó de esparcir el rumor por todas partes: que yo estaba loca, que Luis apenas acababa de morir y yo ya andaba obsesionada con Martín. Todos me despreciaron. Me señalaron. Me miraban con asco. Al final, abracé a Perla y morimos congeladas en la peor helada del invierno. *** Cuando abrí los ojos de nuevo, había vuelto al día en que Luis empezó a hacerse pasar por Martín.
Read
Idagdag sa library
Nach dem zweiten Sonnenaufgang

Nach dem zweiten Sonnenaufgang

Ich hatte mein ganzes Leben im Schatten meiner Schwester Juliana verbracht, jener Frau, die im Erbenkreis der Mafia von allen geliebt, bewundert und beschützt wurde. Sie wusste nicht, dass ich wiedergeboren war. Genau wie in meinem früheren Leben lächelte sie sanft und süß und bestand darauf, dass ich meinen Verlobten zuerst auswählte. Nach außen gab sie sich rücksichtsvoll und großzügig. Doch dieses Mal lehnte ich ab. In meinem früheren Leben hatte ich naiv geglaubt, sie meine es gut mit mir. Ich heiratete den Mann, den sie mir empfahl: Chester Kane, einen Erben, von dem es hieß, er sei nach einem Hinterhalt gelähmt worden. Ich verzichtete auf mein Erbrecht und wurde seine Pflegerin, seine Stütze und sein Mittel gegen die Einsamkeit. Doch egal, wie viel Wärme ich ihm gab, sein Herz blieb kalt. Die Wahrheit kam erst bei der Feier zur Schwangerschaft meiner Schwester ans Licht. Als ein Attentäter aus einer rivalisierenden Familie seine Waffe auf ihren Bauch richtete, stand der Mann, der jahrelang nicht hatte gehen können, plötzlich auf. Er stieß mich vor den Lauf der Pistole. Sieben Kugeln rissen meinen Unterleib auf. Während ich zu Boden sank, sah ich, wie er meine Schwester an sich zog, sie mit seinem eigenen Körper schützte und den letzten Schuss für sie abfing. Erst da verstand ich alles. Er war nie gelähmt gewesen. Seine Familie hatte ihn niemals aufgegeben. Er hatte seine Krankheit nur vorgetäuscht, weil Julianas Herz einem anderen Mann gehörte und er sich nicht an mich binden wollte. „Es tut mir leid, Tania“, sagte er. „Ich habe dich belogen. Aber ich konnte nicht zulassen, dass Juliana das Erbenkind verliert, das sie in sich trägt. Was ich dir schulde, bezahle ich im nächsten Leben zurück.“ Als ich die Augen wieder öffnete, war ich zurück an dem Tag, an dem mein Vater uns aufforderte, unsere zukünftigen Ehepartner zu wählen. Dieses Mal wählte ich niemanden. Nun aber waren sie es, die um meine Liebe flehten.
Maikling Kwento · Mafia
3.4K viewsKumpleto
Read
Idagdag sa library
Justicia De Plata

Justicia De Plata

Después de mi chequeo médico, estoy por salir de la enfermería de la manada, que se encuentra en el territorio de mi primo, cuando una sanadora toda maquillada me sujeta del brazo. —¡Ni un paso más! ¿En serio crees que puedes romper algo en la enfermería e irte así como si nada? ¡Ni lo pienses! Miro su cara desconocida y parpadeo, sintiéndome confundida. —¿Qué fue lo que rompí? Señaló los frascos de cristal de las repisas y arrugó la nariz con un gesto exagerado de asco. —¡Apestas! Tu olor contaminó todas las pociones y ahora no sirven para nada. El Alfa Xander las compró carísimas; todo vale quinientos mil. También me tienes que pagar por el daño emocional que me causaste, que son otros doscientos. —En total son setecientos mil. ¿Vas a pagar en efectivo o con tarjeta? Mi olor es una mezcla de violetas y ámbar. Es distinguido y elegante, como un atardecer de invierno. Entiendo que no a todos les guste ese aroma, ¿pero cómo puede decir que es contaminación? ¡Por favor! No entiendo por qué la enfermería en el territorio de Xander funciona como si fuera una red de extorsión. Me río de puro coraje y le digo: —Soy la prima del Alfa Xander. Yo no pago ni un centavo en su territorio. Si alguien tiene un problema con eso, que venga él y me lo diga a la cara. Pero la sanadora solo puso los ojos en blanco. —Ay, por favor. ¿Crees que con esos trucos tan baratos vas a llamar la atención de mi Alfa? ¡Ya quisieras! Si no pagas ahorita mismo, te voy a desnudar y te voy a aventar a la calle para que todos huelan lo asquerosa que eres. No tiene idea de a quién está amenazando. Respiro y me pongo en contacto con mi Beta. —Dile a Xander que, o destierra a esta sanadora de la manada, o yo lo desterraré a él.
Read
Idagdag sa library
Renascida: A Vingança do Casamento

Renascida: A Vingança do Casamento

Quando a família Costa estava à beira da falência, os pais de Daniel Costa vieram implorar por um casamento arranjado. Meu pai, com pena de mim por ter amado Daniel durante dez anos, investiu bilhões para salvar a família Costa e me casou com ele. Na noite de núpcias, Daniel cobriu meus olhos com um véu vermelho e me tomou repetidamente na cama, sem piedade. Um mês depois, cheia de alegria, eu fui até ele com o teste de gravidez nas mãos, mas acabei ouvindo uma conversa entre ele e seus amigos no bar: — Vocês acham que o filho que a Iolanda Moreira está esperando é de qual homem, depois de ser fodida por mais de dez caras? Um dos amigos caiu na gargalhada: — Mestre Daniel, eu só fui três vezes. Não pode ser meu, né? — Eu aposto no Leo! — Outro disse. — Ele é insano na cama. Naquela noite, ele fez a Iolanda gritar de loucura. Aposto dez mil que é dele! Foi aí que eu entendi. Naquela noite de núpcias, quem tinha feito sexo comigo tantas vezes não era Daniel, mas seus mais de dez amigos. Desesperada, eu invadi o bar e o confrontei. Daniel, sem um pingo de remorso, respondeu: — Está chorando por quê? Se a sua família não tivesse usado a injeção de capital para me chantagear, forçando a Rebeca a ir embora, eu nunca teria feito isso com você. Vou te dizer uma coisa: no dia em que a Rebeca me perdoar, eu te deixo em paz. Arrasada, eu pedi o divórcio. Mas Daniel me ameaçou com o vídeo daquela noite em que eu fui abusada por seus amigos e me trancou no porão: — Não tenha pressa de ir embora. Eu e meus amigos ainda estamos apostando quem é o pai dessa criança que você está esperando! Oito meses depois, eu dei à luz no porão e morri junto com o bebê. Quando abri os olhos novamente, percebi que havia voltado no tempo, para o dia em que a família Costa implorava ao meu pai por uma injeção de capital e um casamento arranjado. Desta vez, no dia do meu casamento, foi Daniel quem chorou até os olhos ficarem vermelhos.
Maikling Kwento · Romance
5.6K viewsKumpleto
Read
Idagdag sa library
Tu Bolsa De Sangre

Tu Bolsa De Sangre

La guerra entre vampiros y hombres lobo lleva siglos. Pero Dorian, el príncipe vampiro más venerado, rompió todas las reglas y se vinculó conmigo, una mujer lobo. Los Ancianos lo castigaron por ello. Lo encadenaron con plata sagrada durante días. Lo obligaron a beber sangre animal. Casi muere en un bautismo de agua bendita. El dolor fue horrible. Pero cuando volvió a verme, tenía los ojos rojos mientras me besaba las lágrimas. —El momento en que tuvimos nuestro vínculo, hice un juramento —susurró—. Eres mi compañera eterna. Nunca voy a abandonarte. Al final, su familia, los Valkyrie, aceptó. Pero pusieron una condición. Podía dejar el mundo vampírico conmigo. Pero antes tenía que acostarse con Liliana, la vampiresa noble de Sangre Pura. Tenía que darle a su familia un nuevo heredero poderoso. Dorian me abrazó, con la voz tensa de desesperación. —Por favor, Freya. Solo espera un poco más. Unos años más y podremos irnos al mundo humano. Tendremos nuestra eternidad. Esperé. Noche tras noche, iba a la cama de ella. Cien noches de traición pasaron antes de que por fin concibiera. Pero su hija, Aria, nació sin la marca de linaje adecuada. No podía ser la heredera. Tenían que intentarlo otra vez. Soporté otras doscientas noches de traición. Liliana quedó embarazada de nuevo. Pero en el primer cumpleaños de Aria, la luz del sol inundó su habitación de alguna manera. Se estaba muriendo. Todos pensaron que había sido yo. Me encerraron en una celda revestida de plata. La cara de Dorian era de cansancio y sufrimiento cuando vino a confrontarme. —Te dije que podíamos irnos después de que naciera nuestro siguiente heredero. Eres la única aquí que es inmune al sol. ¿Por qué le hiciste daño a mi hija? Las lágrimas me corrían por la cara hinchada mientras intentaba negarlo, pero el veneno de plata que me quemaba los huesos ya me había robado la voz. Para cuando la puerta de la celda se abrió de nuevo, mi loba se estaba desvaneciendo. Me obligué a ponerme de pie y caminé hacia los Ancianos Valkyrie. Y ese vínculo eterno que prometió, se acabó.
Read
Idagdag sa library
El arrepentimiento del Alfa Maldito

El arrepentimiento del Alfa Maldito

He sabido desde la infancia que estaba destinada a aparearme con Kaden, el heredero Alfa de la manada Piedra de Luna. Como la única con el linaje bendecido por la Luna, soy la única loba capaz de romper la maldición que ha perseguido al linaje Alfa de Piedra de Luna durante generaciones. Hace un siglo, el ancestro de Piedra de Luna insultó públicamente a una Alfa caída durante su funeral. Se burló de ella diciendo: —Es solo una loba. ¿Por qué un funeral tan extravagante? ¿Cómo podría una hembra proteger a los nuestros? Probablemente se abrió camino hasta la cima durmiendo con otros. La Diosa Selene se enfureció. Lanzó una maldición perpetua. Cada heredero Alfa directo de la manada Piedra de Luna desarrollaría rasgos femeninos al cumplir los dieciocho años, regresando a la condición de un bajo Omega. Solo al aparearse con una loba bendecida por la Luna se podía levantar la maldición. Había estado enamorada de Kaden durante años y no quería nada más que salvarlo. Maya afirmó que ella también poseía el linaje bendecido por la Luna. Kaden intentó aparearse con ella, pero yo expuse su mentira y lo detuve. Obligado por sus padres, Kaden finalmente me convirtió en su Luna. Después de que me marcó, Kaden no retrocedió a Omega, pero tampoco despertó su linaje de Rey Alfa. Esa misma noche, una Maya desconsolada salió a caminar sola por el bosque, donde fue acorralada por una manada de renegados y despedazada. Mis padres y Kaden me odiaron por ello. Afirmaron que yo era una farsa cuyo linaje era impuro, y que por eso Kaden nunca ascendió verdaderamente. Estaban convencidos de que Maya era la verdadera bendecida por la Luna. Creían que mis celos y mentiras la habían matado y le habían robado a Kaden su oportunidad de convertirse en el Rey Alfa. En una noche de luna llena, Kaden me desgarró la garganta frente a toda la manada. Lanzó mi cuerpo a un pozo de plata para dejar que se corroyera. Lo último que escuché fue su rugido: —¡Perra mentirosa! ¡La muerte de Maya está en tus manos! Cuando abrí los ojos de nuevo, estaba de vuelta en el día en que Kaden llegó a la manada Luna de Plata para proponer apareamiento.
Read
Idagdag sa library
A Verdadeira Herdeira Me Deixou Infértil e Roubou o Marido

A Verdadeira Herdeira Me Deixou Infértil e Roubou o Marido

No dia em que descobri que eu era a falsa herdeira de uma família poderosa, a verdadeira herdeira invadiu minha casa e cravou várias facadas no meu ventre, tirando de mim a chance de ser mãe. Meu noivo explodiu de raiva ao saber disso, e meus pais declararam que nunca a reconheceriam como filha. Para me confortar, eles agiram rápido. Meu noivo me pediu em casamento no mesmo dia, e meus pais escreveram uma carta pública rompendo qualquer laço com ela, pedindo que eu focasse na minha recuperação. Depois, disseram que a verdadeira herdeira fugiu para o exterior e acabou sendo vendida para a Venezuela. "Colheu o que plantou", foi o que disseram. E eu acreditei. Seis anos após o casamento, porém, vi algo que jamais imaginei: a verdadeira herdeira, que deveria estar sofrendo em outro país, estava bem ali, na minha frente. Ela exibia uma barriga de grávida enquanto se apoiava no ombro do meu marido, suspirando: — Seis anos atrás, se eu não tivesse perdido a cabeça e cometido aquele erro, Valentina nunca teria tido a chance de se casar com você. Ainda bem que você e os meus pais ficaram do meu lado. Caso contrário, eu teria sido presa por causa daquela impostora. Aposto que ela nunca imaginou que eu estivesse vivendo bem debaixo do nariz dela todos esses anos. E agora, ainda estou esperando um filho seu! Quando eu der à luz, você arruma uma desculpa para adotar a criança, e aquela impostora vai passar o resto da vida cuidando do meu filho como uma babá. Obrigada por tudo, Bernardo. Ela o olhou com olhos cheios de amor e Bernardo Alves corou. — Não diga isso. Casar com ela foi a única forma de garantir que você pudesse continuar vivendo livremente de jeito limpo. Enquanto você estiver bem, tudo vale a pena para mim. — Respondeu Bernardo. O homem que eu acreditava ser meu grande amor estava me enganando desde o início. Bernardo nunca me amou. Meus pais só se importavam em proteger a filha de sangue legítima deles. Se era assim, eu não precisava mais deles. Nenhum deles!
Read
Idagdag sa library
Me Forzó a Parir y Perdió Todo

Me Forzó a Parir y Perdió Todo

El día en que Elizabeth Marcial estaba a punto de dar a luz, Agustín Vázquez, mi esposo, me llevó por la fuerza al hospital para inducirme el parto, cuando yo apenas tenía siete meses de embarazo. Me encerró en la sala de partos con el rostro desencajado. —Mónica, el bebé de Elizabeth tiene una enfermedad rara. En cuanto nazca, morirá. El doctor dijo que necesita la sangre del cordón umbilical y unas células madre especiales que solo pueden obtenerse durante el parto para salvarse. Rafael ya murió. Ahora me toca a mí cuidar de ella y de ese niño. La aguja de inducción, de casi diez centímetros, se me clavó sin piedad. Las contracciones me hicieron sudar frío del dolor. —Elizabeth ha estado bien todo el embarazo. ¿Cómo que el bebé tiene una enfermedad rara? Yo, en cambio, he tenido que cuidarme desde el primer día. Si haces que nuestro bebé nazca tres meses antes de tiempo, nos vas a matar a los dos. Agustín frunció apenas el entrecejo y me inmovilizó con fuerza contra la cama. —El doctor ya lo explicó. Solo van a adelantar el parto dos meses. No te va a pasar nada. Al oír los gritos de Elizabeth en la sala de al lado, su mirada se endureció de golpe, como si hubiera llegado a una conclusión. —¿No será que, porque siempre estoy pendiente de Elizabeth, quieres aprovechar esta oportunidad para quitarla de en medio? Ya te dije hace tiempo que la cuido por Rafael. ¿Cómo puedes ser tan cruel? Miré la sangre que no dejaba de brotar y, entre lágrimas, le rogué que tuviera piedad de nuestro bebé. Le dije que, si eso era lo que quería, yo me divorciaría y los dejaría en paz. En los ojos de Agustín no había nada más que fastidio. —No digas tonterías. Soy su padre. ¿Cómo voy a querer hacerle daño? Después de que usaron la sangre del cordón umbilical de mi bebé y las células madre extraídas durante el parto para salvar al hijo de Elizabeth, ella y su hijo quedaron fuera de peligro. Solo entonces Agustín se acordó de venir a vernos. Pero cuando entró en la habitación, sobre la cama solo había dos certificados de defunción: el mío y el de mi bebé.
Read
Idagdag sa library
PREV
1
...
424344454647
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status