Te recuperaré Esposa mía
Esposa, carajo.
Isabella levantó la mirada, herida pero dura.
—Te recuerdo que nos estamos divorciando, Dereck —respondió con una frialdad que lo hizo tensarse.
Dereck soltó una carcajada amarga, un sonido áspero. Se acercó a ella, sus ojos fijos.
—¿Divorciando? ¿Y qué? Y mientras vivas bajo este techo, sigues siendo mía. ¿O acaso ya tienes a alguien más calentándote la cama, Isabella?