La Audiencia Que Cambió Mi Destino
Tres días antes de nuestra boda, mi prometido, Raphael Russo, fue asesinado en un tiroteo entre bandas. Ni siquiera encontraron su cuerpo.
Mientras me ahogaba en el dolor, unos comentarios aparecieron frente a mis ojos:
[¡Despierta, niña! ¡El ataúd está vacío! ¡Fingió su muerte! El infeliz huyó para estar con esa perra manipuladora de Chloe, la que finge estar enferma].
[Mientras tú te desmoronas llorando en el funeral, Raphael se está revolcando con Chloe en la cama de un hotel].
[Cuando regrese, dirá que tiene amnesia. No sabrás nada y lo perdonarás. Pobrecita...].
Un mes después, la noticia de mi matrimonio con el Don de la mafia, Marcello Falcone, se extendió por toda Nueva York.
La mano derecha de Raphael me acorraló, furioso.
—¿Cómo pudiste traicionar al Jefe?
Sujeté con más fuerza el brazo de Marcello y sonreí.
—Una mujer no puede guardar luto para siempre, ¿verdad? Estoy segura de que Raphael, en espíritu, se sentiría feliz por mí.