Renací: Intercambio de Boda
Cuando renací, con los recuerdos de mi vida pasada bien presentes, lo primero que hice con mi prima Ofelia Pérez fue cambiarnos de novio.
En mi vida pasada, Ofelia y yo nos casamos el mismo día.
Ella, tan dulce y tranquilita, acabó casada con el comandante naval Ignacio Ramírez, frío y distante.
Pero un día, Ignacio, por irse a celebrar el cumple de su amiga de la infancia, Liliana Flores, se le pasó su aniversario de bodas.
Ofelia solo quería una explicación. Él, en cambio, soltó:
—No tengo por qué sentirme culpable.
Y desde ese día, se quedaron en la ley del hielo… por cincuenta años seguidos.
Yo, con mi carácter explosivo, me casé con un contador de una fábrica de maquinaria, Fernando Aguilar.
Él era calladito. Y aun así, todo el día me reclamaba que yo hablaba demasiado fuerte, que no sabía arreglarme, que no sabía "comportarme".
Lo nuestro era pelear sin parar. No pasaban ni tres días sin un pleito… y a veces ni tres horas.
Hasta que terminamos peleando tan feo que él mejor ni regresaba a casa.
No llegamos ni al año de casados y ya estábamos divorciados.
Y cuando volví a abrir los ojos, Ofelia y yo habíamos regresado al mismo día: el día de la boda…