EL ALFA QUE NO PODIA AMAR, TENGO A TU CACHORRO.
— Que sean dos, también tuve que dejar a mi cachorro, y si no lo arrullo no se duerme, todo porque ustedes no tienen respeto por las otras mafias, jamás debieron comprar una carga robada, mucho menos la nuestra, si esto vuelve a ocurrir juro por la diosa luna que vengo y los mato a todos.
— Está bien, solo por esta ocasión les perdonaré la vida, quiero que pongan mi carga de camino a Italia de inmediato, pronto discutiremos el trato con el que trabajaremos, y por su bien espero que no vuelvan a molestarme, porque mi presencia solo significa muerte.
Los Alfas salieron del edificio después de haber dejado muerte y heridos, había sangre por todas partes, una verdadera masacre. Pero los rusos se