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Después de que mi compañero me enviara a prisión

Después de que mi compañero me enviara a prisión

Mi compañero, Carter, me envió a una prisión de hombres lobo durante cuatro años. El día que me liberaron, llegó de la mano de su amante loba embarazada. —Esto es lo que tus padres me deben. A partir de hoy, cuidarás de Amelia. Asentí obedientemente. Ella me obligó a recoger rosas con mis propias manos. Me hizo plantar cien macetas bajo el sol abrasador. Me obligó a frotar mi piel alérgica y ulcerada con alcohol. Y yo hice todo lo que me pidió. Hasta el día en que me trajeron de vuelta a mi antiguo hogar. La casa había desaparecido. En su lugar, se extendía un jardín de rosas interminable. Y mi única hermana… se había convertido en nada más que una caja de cenizas. Ese fue el momento en que lo comprendí. No sobreviví para expiar mis pecados. Sobreviví para vengarme.
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Viuda Dos Veces: Renací Lejos de Él

Viuda Dos Veces: Renací Lejos de Él

Aunque sabía que mi esposo, Luis Ramírez, había fingido su muerte y estaba suplantando la identidad de su hermano gemelo menor, Martín Ramírez, no lo desenmascaré. En vez de eso, fui directamente ante la máxima autoridad militar de la región, Sergio Montoya, y le dije que Luis estaba muerto. Le pedí que lo dieran de baja del ejército y que le retiraran el grado. En mi vida pasada, Martín murió en un accidente. Y Luis, sin dudarlo, fingió su propia muerte y abandonó su puesto en el ejército para hacerse pasar por Martín, todo para que Gina Espíndola no quedara viuda. Yo lo reconocí al instante. Sabía que era Luis. Lo enfrenté y le exigí que me dijera por qué se estaba haciendo pasar por Martín. Pero lo negó hasta el final. Me hizo a un lado con frialdad: —Mayra, sé que estás hecha pedazos por la muerte de Luis, pero eso no te da derecho a venir a decir que yo soy él. Sostuvo a Gina, débil y frágil como si fuera de cristal, y a mí me empujó al río helado. Me lo dejó claro: que ni se me ocurriera hacerme ilusiones. Mi hija, Perla Ramírez, con apenas cinco años, lloraba y preguntaba: —¿Por qué papá ya no me quiere? Y por eso la encerraron en un cuarto oscuro "para que aprendiera". Tres días y tres noches sin probar bocado. La madre de Luis, Almeida Vargas, me colmó de insultos, diciendo que yo era una matamaridos, un mal augurio. Nos echó a Perla y a mí con lo puesto, sin un centavo. Y Luis todavía se encargó de esparcir el rumor por todas partes: que yo estaba loca, que Luis apenas acababa de morir y yo ya andaba obsesionada con Martín. Todos me despreciaron. Me señalaron. Me miraban con asco. Al final, abracé a Perla y morimos congeladas en la peor helada del invierno. *** Cuando abrí los ojos de nuevo, había vuelto al día en que Luis empezó a hacerse pasar por Martín.
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O Destino que Troquei

O Destino que Troquei

Quando meu pai me pediu para escolher um dos irmãos da Família Martins, amigos de longa data da nossa família, para casar, eu escolhi Renan Martins. Apenas porque ele era o homem por quem eu fui apaixonada em segredo por treze anos. Mas, no dia do nosso casamento, sua meia-irmã se jogou do terraço do hotel. Ela deixou uma carta escrita com sangue, desejando a mim e a Renan um casamento feliz e que envelhecêssemos juntos. Só então eu soube que os dois haviam tido um amor secreto por muitos anos. Na cerimônia, Renan perdeu a compostura e anunciou que renunciaria à vida secular, me deixando sozinha e desamparada no altar. Desde então, ele passou a vida rezando por sua meia-irmã. Eu o odiei por ter me enganado, me apeguei àquele casamento e nos torturamos mutuamente. Até que fomos sequestrados e, para me salvar, ele se matou junto com os sequestradores. Antes de morrer, ele olhou para mim e disse: — Pérola, a culpa foi minha por ter escondido isso de você. — Mas a minha vida e a da minha irmã já são suficientes para quitar essa dívida, não são? — Na próxima vida, lembre-se de não me escolher. Quando abri os olhos novamente, eu havia voltado ao dia em que meu pai me pediu para escolher um noivo. Desta vez, eu, Pérola Lima, escolheria firmemente seu irmão mais velho, Davi Martins.
Short Story · Romance
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Esa Mirada Fue Suficiente

Esa Mirada Fue Suficiente

En la reunión familiar, mi esposo, el Don de la mafia, le dirigió apenas una mirada a su secretaria. Eso bastó para que me diera la vuelta y me fui, cancelé la celebración de nuestro aniversario de bodas y decidí que ya había terminado con él, por lo que me apresuré a firmar los papeles de divorcio que había preparado hacía mucho tiempo. Cuando Matteo Santoro vio el acuerdo, me llamó de inmediato, con la voz tensa, por la furia apenas contenida. —¿Qué intentas hacer esta vez? ¿De verdad es solo por haber mirado a Elena? —Sí —respondí—. Porque la miraste.
Short Story · Mafia
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Amar Foi Perder o Controle

Amar Foi Perder o Controle

Henrique Queiroz sempre fora impecável e sereno. Herdeiro de uma família tradicional e poderosa, crescera cercado de privilégios e honra. Um verdadeiro filho do destino, admirado por todos, alguém que parecia intocável, como se vivesse acima do mundo comum. Durante quatro anos de amor, todos sabiam: Carolina Brito era a marca mais profunda que ele carregava no coração. Então, um escândalo de "traição" caiu entre eles como uma lâmina. O que antes fora um amor absoluto transformou-se em um término humilhante e irreversível. Cinco anos depois, o destino os fez se reencontrarem. Ele a prensou contra a parede. Os olhos carregavam um ódio capaz de destruir tudo ao redor. — Já que você desapareceu do meu mundo, então desapareça por completo. Não volte a aparecer diante de mim. — Tudo bem. — Respondeu ela sem hesitar, fria e decidida. Henrique a odiava com uma intensidade que doía. E, mesmo assim, continuava enlouquecendo por ela. Continuava perdendo qualquer controle sempre que era por causa dela. Quando a verdade finalmente veio à tona, ele a encurralou contra a porta, os olhos vermelhos, a respiração pesada. — Então pague por isso a vida inteira. Case comigo. A sua dívida… Eu assumo.
Romance
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Renací: esta vez no seré su prometida

Renací: esta vez no seré su prometida

Después de renacer, hice todo lo posible por evitar cualquier cruce con Sebastián Luján. Él se inscribió en la universidad más prestigiosa del país. Yo elegí irme a estudiar en el extranjero . Cuando viajó hasta Grandoria para buscarme, me fui todavía más lejos, acepté trabajos como reportera en zonas de conflicto. Años después, regresé a mi país tomada de la mano del hombre que amaba, para celebrar nuestra boda. Sebastián fue detenido en la entrada del lugar, sus ojos estaban enrojecidos, y sólo decía: —¿Por qué… por qué dejaste de amarme?
Short Story · Romance
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Meu Íncubo Indomável

Meu Íncubo Indomável

[Comprei meu Íncubo há um mês, qual seria o motivo para ele repelir meu toque?] Franzi a testa enquanto digitava a pergunta para o suporte ao cliente. O atendimento foi impecável. [Os Íncubos da nossa loja geralmente anseiam por ficar grudados em suas mestras, essa situação sugere um defeito. Posso solicitar a troca para você, e o novo chegará em uma semana.] Observei Thiago, que correspondia exatamente ao meu ideal estético. Decidi observá-lo por mais um tempo antes de recorrer à assistência técnica. Ele era perfeito demais aos meus olhos para ser descartado tão facilmente. Porém, durante um jantar em família, percebi que meu Íncubo reagia à presença da minha meia-irmã, sentada à nossa frente. Só então me recordei, vagamente, que fora ela quem abrira a encomenda no dia da entrega. À noite, contatei o suporte novamente. [O novo modelo chega em uma semana, correto? Por favor, envie-me outro.]
Short Story · Fantasia
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Mi Amor, La Condena del Alfa

Mi Amor, La Condena del Alfa

Después de que su alma gemela muriera, el Alfa Killian Thorne pasó diez años guardándome rencor. Yo era la sanadora Omega que él nunca quiso, unida a él por deber, no por amor. Para él, yo era un remplazo. Una cicatriz en una unión que ninguno de los dos pidió. No importaba con cuánto esmero sanara sus heridas, ni con cuánta devoción permaneciera a su lado, lo único que me decía era: —Si en serio quieres complacerme, entonces vete. Pero cuando la muerte vino por nosotros, no fui yo quien cayó. Fue él. Mientras se desangraba en mis brazos, Killian me miró por última vez y susurró: —Ojalá nunca te hubiera conocido… En el funeral, su madre lloraba. —Debió quedarse con Selena. Nunca debí permitir que se fuera contigo. Su padre me quería matar con la mirada. —Te salvó la vida tres veces. ¿Por qué se tuvo que morir él y no tú? Todos lamentaban que se hubiera emparejado conmigo. Incluso yo lo lamentaba. Me expulsaron de la manada sin nada. Sin título. Sin la compensación de una Luna. Sin un hogar al que pudiera llamar mío. Y entonces… quizá la Diosa Luna se apiadó de mí. Me dio una última oportunidad para reescribir el destino. Esta vez, no suplicaré por su amor. Esta vez, no lo ataré al dolor. Esta vez, romperé el vínculo antes de que empiece. Ya podía escuchar los engranajes del destino girando, y esta vez, yo daría el primer paso.
Short Story · Hombres Lobo
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Colegiala Pública

Colegiala Pública

—Padrino, me equivoqué, no volveré a ir al club nocturno... Mmm, ahí no me puedes tocar. A altas horas de la noche, en la entrada del club nocturno, una atractiva mujer con medias negras estaba tirada en la calle, tan borracha que dejaba a la vista su calzoncito blanco. Me puse eufórico y deslicé la mano por debajo de su falda. Para mi sorpresa, me confundió con su padrino y creyó que venía a darle una lección, por lo que se quedó tan asustada que no se atrevió a moverse. Aproveché la situación para separarle las piernas y me abalancé sobre ella con fuerza. —¡Padrino! ¿Por qué me castigas de esta manera? —gritó aterrada.
Short Story · Pasional
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Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio

Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio

A los siete años, papá llevó a casa a una mujer hermosa y fue ella quien me regaló una caja de mangos. Ese mismo día, mamá me vio comerlos con tanto gusto. Firmó los papeles del divorcio sin decir nada y, poco después, se lanzó del edificio. Desde entonces, el mango se convirtió en la pesadilla que me acompañaría toda la vida. Por eso, el día de mi boda le dije a mi esposo, Héctor Preciado, que si algún día quería divorciarse, solo tenía que regalarme un mango. Él me abrazó sin responder y, desde ese momento, el mango también se volvió su tabú. Cinco años después de casarnos, en Nochebuena, su amiga de la infancia dejó un mango sobre su escritorio. Ese día, Héctor anunció que cortaba toda relación con Violeta Sánchez y la despidió de la empresa. Y ahí sí creí, sin dudarlo, que él era el hombre indicado para mí. Hasta que, seis meses después, regresé del extranjero tras cerrar un trato de cien millones de dólares. En la cena de celebración, Héctor me pasó una bebida. Y, cuando ya me había tomado la mitad del vaso, Violeta, la mujer a la que había despedido de la empresa, apareció detrás de mí con una sonrisa provocadora y preguntó en tono despreocupado: —¿Está bueno el jugo de mango? Me giré para mirar a Héctor con incredulidad. Él apenas contenía la risa. —No te enojes —dijo—. Violeta insistió en que te hiciera esta broma. —No te di un mango, solo jugo de mango. Luego añadió, como si nada: —Pero, creo que Violeta tiene razón: que no comas mango es una manía tuya. —Mira lo feliz que estabas tomándolo hace un momento. Mi expresión se endureció. Levanté la mano, le arrojé el resto del jugo en el rostro y me di media vuelta para irme. Porque hay cosas con las que no se bromea. El mango no lo es. Y mi decisión de divorciarme, tampoco.
Short Story · Romance
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