Sufrida
Su mandíbula afilada, su mueca de odio y su porte seguro, me muestran lo dispuesto que está a todo por mí.
—¡Suéltala! —ordena, pero no con desesperación. Es una orden mortífera. Letal.
Richard tiene la decencia de estremecerse, pero se recompone. Vuelve a reír, a pesar de que siento su temblor.
—Deberías haberte quedado con tu club de m****a, Silver. Pero quisiste venir por ella.
Me quedo congelada cuando pienso en sus palabras. Adam solo frunce el ceño.