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Capítulo 95

작가: Lulú Lorenza
Después de que Teresa terminó de hablar, su mirada cayó sobre la mano de Mariana, y el corazón le dio un vuelco.

El anillo de matrimonio de un millón doscientos mil dólares ya no estaba.

¿Acaso lo que decían esas personas era cierto? ¿Se había conseguido a alguien más que la mantuviera?

Mariana notó la duda en el rostro de Teresa.

Sostuvo su taza ya llena de agua y sonrió con mucha dulzura.

—Teresa, no están inventando. Sí, alguien me mantiene.

Después de decir eso, salió de la cocineta.

Teresa
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    Mariana había bebido bastante. Estaba recargada en la silla, con las mejillas ligeramente sonrojadas y los ojos entreabiertos.Camila no estaba mucho mejor. Estaba ladeada en la silla, todavía con la copa en la mano, insistiendo en que abrieran otra botella.Las dos estaban mareadas y hablaban a ratos, sin mucha coherencia.Hace un momento, Mariana todavía se estaba riendo. Camila la había hecho reír tanto que terminó recargada sobre la mesa, con los hombros temblando.Camila también se reía. A medio ataque de risa, sacó el celular y dijo que iba a grabarla para enseñárselo al día siguiente, cuando ya estuviera sobria.De pronto, el celular vibró sobre la mesa.Mariana lo tomó y abrió la conversación con Rafael.La sonrisa todavía estaba congelada en su rostro, pero su mirada se quedó fija en aquella frase, inmóvil.Camila seguía hablando a su lado, pero ya no escuchaba nada.En esos tres años, nadie le había preguntado si estaba bien.Dinero no le faltaba.La familia García nunca

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    Camila asintió y volvió a maldecir:—Alejandro sí que se pasó. Anda coqueteando por todos lados, pero todavía quiere tenerte bien amarrada. ¡Qué cómodo le salió!Luego levantó la copa.—¡A beber! ¡Brindemos por adelantado por tu feliz divorcio!Mariana dejó el tenedor.—¡Está bien! De todos modos, me suspendieron. ¡Esta noche te acompaño a beber todo lo que quieras!Los ojos de Camila se iluminaron.—¡Eso!Levantó la copa para chocar con la de ella, pero no calculó bien la fuerza y salpicó unas gotas de vino. Las dos intentaron limpiar al mismo tiempo, sus manos chocaron y soltaron la risa juntas.Mariana se limpió las lágrimas que le habían salido de tanto reír y volvió a llenar ambas copas.La televisión seguía encendida, con imágenes silenciosas que parpadeaban una tras otra.Afuera, la noche era profunda. Dentro de la sala, de vez en cuando, se escuchaban risas y ruido.***Sierraclara.Rafael estaba de pie frente a la ventana del hotel. El pantalón de vestir envolvía sus largas

  • Cruzando la Línea   Capítulo 98

    El estacionamiento estaba muy silencioso. Mariana mantuvo el rostro hundido entre los brazos.En su cabeza se repetía una y otra vez aquella frase de Alejandro: “Te amo”.Después de una amenaza, esas palabras resultaban asquerosas.De todo lo que Alejandro había dicho en su vida, esa era la frase más sucia.Mariana se incorporó y se miró en el retrovisor. Tenía el cabello algo desordenado y el maquillaje ligeramente corrido. Luego empezó a acomodarse el cabello frente al espejo, apartando los mechones sueltos detrás de la oreja.¿Qué clase de situaciones no había visto ya?Solo era un linchamiento en redes.Solo era Alejandro entrando en desesperación.Después de calmarse un rato, recuperó la tranquilidad y le devolvió la llamada a Alejandro.Mejor resolverlo todo de una vez.No podía seguir alargando esto.Marcó varias veces, pero Alejandro nunca contestó.Mariana pisó el acelerador y decidió volver primero a casa.***Camila estaba sentada con las piernas cruzadas en el sofá de la

  • Cruzando la Línea   Capítulo 97

    Mariana enderezó la espalda.—Sí.—Mariana. No tengo forma de distinguir si lo que circula en internet es verdad o mentira, y tampoco pienso investigarlo. Tu vida privada no me importa. Pero...Ismael hizo una pausa y golpeó el escritorio con la palma, lleno de enojo.—Tú sales al aire en horario estelar. Representas la imagen de nuestro equipo. ¡Incluso representas la imagen de Revista Económica!—¿Qué clase de lugar es Revista Económica? Un lugar que exige profesionalismo y credibilidad. Pero tú, con una sola tendencia, tiraste por la borda la reputación que la televisora ha construido durante más de diez años.Mariana bajó la cabeza y no intentó explicarse.La opinión pública ya se había desatado. Ella sola no podía cerrar tantas bocas.Solo podía resolver el problema desde la raíz.Y más o menos ya imaginaba quién estaba detrás.Le había enviado el acuerdo de divorcio a Alejandro, y él no había respondido nada. Pero apenas terminó su transmisión, la noticia negativa explotó de in

  • Cruzando la Línea   Capítulo 96

    Los rumores en la oficina se calmaron bastante después de la publicación de Mariana en Instagram. Al menos nadie se atrevía a hablar de más durante su horario de trabajo.Mariana quería insistirle a Rafael para que terminara el acuerdo, pero él estaba en otra zona horaria y temía que estuviera demasiado ocupado.Varias veces tomó el celular, escribió una frase y al final la borró completa.Todavía faltaban tres días para que se cumpliera la semana que le había dado a Rafael.Mejor esperaría.Apenas dejó el celular, apareció una notificación.Rafael le envió un archivo y añadió una frase al final: “Revísalo primero. Si hay algún problema, lo hablamos.”Mariana miró la hora en el celular y su primera reacción fue escribirle de inmediato: “¿No estás en Sierraclara?”Rafael respondió muy rápido: “Trabajo a distancia. ¿Cuál es el problema?”Ella volvió a enviar otro mensaje: “Pero allá son las cuatro de la mañana. ¿No duermes? Yo ni siquiera te estaba presionando.”Rafael: “Quiero que te d

  • Cruzando la Línea   Capítulo 95

    Después de que Teresa terminó de hablar, su mirada cayó sobre la mano de Mariana, y el corazón le dio un vuelco.El anillo de matrimonio de un millón doscientos mil dólares ya no estaba.¿Acaso lo que decían esas personas era cierto? ¿Se había conseguido a alguien más que la mantuviera?Mariana notó la duda en el rostro de Teresa. Sostuvo su taza ya llena de agua y sonrió con mucha dulzura.—Teresa, no están inventando. Sí, alguien me mantiene.Después de decir eso, salió de la cocineta.Teresa se quedó inmóvil en su lugar, sin saber si Mariana hablaba en serio o si lo había dicho al azar.Mariana avanzó unos pasos antes de borrar poco a poco la sonrisa de sus labios. Volvió a su lugar y bajó la cabeza para seguir con lo suyo.La gente podía decir lo que quisiera.Por más que ella explicara, no serviría de nada.La gente solo creía lo que quería creer.Además, en su situación actual, tampoco era muy distinto a que Camila la mantuviera.Camila cubría su comida, su alojamiento y hasta

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