เข้าสู่ระบบEL GUARDAESPALDAS DE MI MARIDO 3
-Si eso es lo que quieres, primero tendrás que ganártelo -dijo mientras tiraba de mi cabeza, urgiéndome a bajar.
Me puse de rodillas y fui directa a su cinturón. Lo desabroché con desesperación, como una niña desenvolviendo su regalo de Navidad.
-Más te vale hacer un puto buen trabajo ahí abajo, o puedes olvidarte de que te folle esta n
MI JEFE CACHONDO 2.Pero Ronan definitivamente quería añadir más color a esas mejillas suaves. Quería verlas tensarse y llenarse con su longitud, mientras el chico luchaba por mantener los ojos abiertos.Ronan se masturbaba más rápido ahora, al borde del clímax. Seguía observando a Viktor, que no había levantado la vista en todo ese tiempo. Quería enterrarse hasta el fondo en el culo apretado de aquel chico tímido.La sola idea lo hizo explotar. Por fin se corrió, jadeando, sudoroso, respirando más hondo.Entonces Viktor lo notó. Su jefe estaba aún más sudado, a pesar del aire acondicionado de su lujosa oficina. Las manos no se veían en ningún sitio sobre el escritorio, la silla estaba demasiado reclinada hacia atrás y su cuerpo latía con demasiada fuerza. Viktor se quedó asombrado y no sabía muy bien qu
Mi Jefe CachondoLo primero que notó Viktor Serat en su primer día no fue el lujoso espacio de la oficina ni la vista del horizonte. Fue el silencio.Afilado, estéril y sofocante. Se aferraba a las paredes como escarcha.Todos caminaban rápido. Nadie sonreía, y cuando lo llevaron a su escritorio —justo afuera de la oficina de Ronan Declan—, comprendió por qué.Declan no era solo un jefe. Era una presencia.Viktor lo había visto solo una vez antes, durante el proceso de contratación. Tenía pómulos afilados y precisos, trajes impecablemente cortados, una mirada que parecía capaz de arrancar la carne de los huesos. El hombre no te miraba. Te atravesaba con la vista.Y ahora, Viktor estaba sentado afuera de su oficina, organizando archivos con los dedos temblorosos, fingiendo no sentir esa mirada a través del cristal. La oficina privada de su j
USANDO A MI HERMANASTRA 6.—¿Qué? ¿No te gusta oír cómo papá no puede satisfacerte como yo? ¿No te gusta que te llame puta? ¿Que te folle tu hermanastro pequeño?Ella gimió más fuerte, enterrando la cara en la almohada para ahogar los sonidos.—¡Cállate, Dan!Su coño ahora chorreaba, mis dedos cubiertos de un desastre de nuestros jugos mezclados.Con un gemido, usé el pulgar para presionar su clítoris, rodeándolo despacio.—Eres tan sensible, Ashley. Tu clítoris late pidiendo atención.Me incliné un poco hacia atrás para mirarle la cara mientras le jugueteaba al coño.Tenía los ojos cerrados con fuerza, la boca abierta en un grito silencioso mientras seguía metiéndole los dedos y frotándole el clítoris
USANDO A MI HERMANASTRA 5.Jadeó y se estremeció ante mis palabras, el coño apretándose alrededor de mi polla mientras imaginaba la humillación y la excitación de que la pillara su marido. Sabía que lo tabú de la situación la estaba volviendo loca de lujuria.—Por favor, no digas eso… —suplicó en voz baja—. Joder, se siente demasiado bien…Gimió fuerte, el cuerpo temblando entre el miedo y la excitación ante la idea.Sabía que la excitaba. Podía sentirla contraerse a mi alrededor como si la idea de que papá entrara y la viera también la excitara tanto como a mí.Una puta absoluta.—Joder —maldecí entre dientes al salirme de golpe con un chasquido húmedo.Se desplomó sobre el mármol, respirando con dificultad mientras se giraba a mirarme, la
USANDO A MI HERMANASTRA 4.Jadeó y se estremeció ante mis palabras, el coño apretándose alrededor de mi polla mientras imaginaba la humillación y la excitación de que la pillara su marido. Sabía que lo tabú de la situación la estaba volviendo loca de lujuria.—Por favor, no digas eso… —suplicó en voz baja—. Joder, se siente demasiado bien…Gimió fuerte, el cuerpo temblando entre el miedo y la excitación ante la idea.Sabía que la excitaba. Podía sentirla contraerse a mi alrededor como si la idea de que papá entrara y la viera también la excitara tanto como a mí.Una puta absoluta.—Joder —maldecí entre dientes al salirme de golpe con un chasquido húmedo.Se desplomó sobre el mármol, respirando con dificultad mientras se giraba a mirarme, la
USANDO A MI HERMANASTRA 3.Sin previo aviso, me retiré y le di una fuerte nalgada en el culo. El sonido resonó por la cocina, seguido de su grito de sorpresa. Le froté la piel enrojecida, amasando sus mejillas regordetas antes de azotarla otra vez, más fuerte esta vez.—Quédate quieta —le recordé.Gimoteó mientras la azotaba una y otra vez, cada palmada dejando una marca roja brillante en su piel pálida.Le separé las nalgas y también le azoté los labios del coño, haciéndola saltar y gritar. Sus jugos empezaron a fluir todavía más abundantes.—Abre más las piernas…Obedeció al instante, abriendo más las piernas para mí, y aproveché para azotarle el coño más fuerte y más rápido.El sonido de mi mano chocando contra sus pliegues mojado







