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23. A tu lado cuando me necesites.

Author: Nocturnal
last update publish date: 2022-04-19 03:49:56

Acompañé a Christian a el coche, su chofer me miró a la expectativa, no tuvo que preguntar, decidí subir y acompañarlo al menos de camino a su hotel. No hablamos en el auto, recordaba que las peleas con mi madre solían drenarme las ganas de hablar. Christian cerró los ojos y por un momento creí que se había dormido, luego noté un par de lágrimas en sus mejillas. ¿Debería decirle algo? Su padre era un experto en herir con sólo palabras. Justo cuando intentaba juntar el valor para decirle algo se dio la vuelta, mirando por la ventana sin moverse. Decidí darle espacio en vez de palabras vacías.

- Secretaria Guerra, ¿necesita que la lleve a su casa? -preguntó el chofer cuando faltaba una cuadra para llegar al hotel donde Christian y yo habíamos pasado la noche, cuando las cosas se sentían mil veces menos complicadas.

- No, me quedaré un rato con el señor Christian.

- Bien, pasaré por ustedes en la mañana.

Por su mirada supe que no tenía sentido mentirle, parecía saber a la perfección que algo no relacionado con el trabajo pasaba entre nosotros. Al parecer resultaba imposible mantener nuestra relación en secreto. ¿Acaso lo sabían todos en la compañía? Definitivamente tendría que hacer un par de preguntas discretas con tal de averiguarlo. Antes de llegar le mandé un mensaje rápido a Lucía, pidiéndole que me contactara solo en emergencias porque estaría en la compañía.  

- Ya llegamos, señor Christian. -informó el chofer estacionándose enfrente de la puerta del hotel. -Si necesita cualquier cosa, por favor no dude en llamarme.

- Gracias, sé que puedo contar contigo. -respondió él.

Bajamos, esta vez sí me fijé en la entrada rodeada por arbustos bien podados, suelo limpio de mármol blanco y grandes ventanales a cada lado de la entrada revelando un amplio vestíbulo iluminado por un inmenso candelabro. Ahí se quedaría Christian hasta que el detective Olmos, una semana después le avisara que su equipo concluyó la investigación y tenía permitido volver a su casa. Un pequeño alivio en toda la locura de los últimos días.

De momento entramos al hotel, la misma indiferente empleada de aquella noche ni siquiera nos miró al pasar al elevador. Christian seguía silencioso y distante, me preocupaba verlo tan desanimado, me odiaba por no saber qué hacer para mejorar las cosas. Quizás matar a su padre no sería una buena solución a sus problemas, aunque definitivamente simplificaría muchas cosas.

- ¿Rachel? ¿vas a quedarte?

- Así es, Christian. No te dejaré solo.

- No te preocupes, eventualmente todas las personas se van, es inevitable…

- Eso no es tu culpa. -lo miré a los ojos, esos hermosos ojos llenos de una tristeza que quería borrar de su vida, pero a la vez sabía que mi eventual traición sería peor que cualquier otra experiencia. Verlo sufrir me hacía sentir culpable por el dolor que le causaría .-Lo que dijo tu padre... escuché parte y no deberías dejar que te afecte. Ya sé, es más fácil decirlo, pero inténtalo, él no define quién eres.

- ¿Sabes? Eres la primera persona que me dice eso, la mayoría cuando les digo cómo me siento me dicen que exagero o que debería agradecer lo que tengo. Mi padre y su dinero suelen impresionar mucho a las personas, ¿por qué a ti no?

- Cuando crecí aprendí a apreciar más a las personas que a su dinero. -respondí.

- Entonces si yo… si yo renunciara a todo esto. -Hizo un vago gesto con la mano, como indicando a la vez su posición como un Daleman y su trabajo en la compañía. - ¿Seguirías conmigo?

- Yo trabajo para la compañía, pero me enamoré de ti. Y te apoyaré sin importar tu decisión. Quiero que esta relación funcione, Christian, y eso no va a pasar si te pido que sigas en un empleo que te hace infeliz. Si me permites, creo que nunca te había visto tan feliz como cuando fuimos a la cafetería de tus amigos. Deberías dedicarte a algo que ames.

- Cuando termine la investigación y sea conveniente, vámonos de vacaciones, lejos, a donde sea. -sugirió él.

Se sentó al borde de la cama, su postura algo encorvada delataba el cansancio que se esforzaba por ocultar.

- Quiero pasar un tiempo lejos de todo, ¿irías conmigo? -Estuve tentada a decir que no, necesitaba quedarme y seguir la investigación, tenía tantas cosas por hacer… Una mirada a sus ojos llenos de esperanza me hizo asentir. -Excelente, llevo años sin alejarme de la compañía, será bueno para nosotros.

Minutos después estábamos los dos acostados, demasiado cansados para hacer más que besarnos, él ya estaba roncando suavemente. Yo miraba el techo, casi azul marino en la oscuridad. No quedaba mucho tiempo para dormir y aun así no quería hacerlo. Mis sentimientos por Christian estaban creciendo a una velocidad alarmante, no podía dejar que me controlaran por completo, no hasta terminar mi venganza, no hasta asegurarme de que las muertes de mi padre y de Antonio no fueran en vano.

Era extraño, entre más crecía esa cálida sensación en mi pecho, menor presión sentía por concluir mis planes. Deseaba disfrutar el tiempo con Christian, no apresurarme a un inevitable final. Arg, desearía que cada pensamiento dejara de convertirse en un conflicto. Podía disfrutar la relación con Christian sin permitir que interfiriera con mis otros planes, en primer lugar, porque intentar ignorar nuestros sentimientos no había servido más que para acercarnos todavía más, en segundo lugar, una parte de mi ser se negaba a ser miserable por elección. Si existía la posibilidad de volver a ser feliz ¿no debería tomarla?

“Yo solo quiero que seas feliz” me había dicho Antonio el día de nuestra fiesta de compromiso, que más bien fue una especie de reunión familiar donde hubo bastantes emociones conflictuadas, nunca le agradé a su familia y a mi madre estaba decepcionada pues esperaba verme casada con algún doctor importante. Él único auténticamente feliz por nosotros fue mi padre, él ofreció pagar por a boda y cuando nos negamos ofreció que al menos tuviera lugar en el patio trasero, a lo cual accedimos gustosos. Antonio habría deseado verme feliz aún si él no estaba a mi lado…

Junto a mí Christian se movió un poco, tenía el ceño fruncido y su respiración se volvió apresurada. ¿Estaría teniendo una pesadilla?

- Mamá… no me dejes solo…-susurró, a pesar de su escaso volumen su voz sonaba fuerte en contraste con la silenciosa habitación.

Me preguntaba si debería despertarlo cuando la situación empeoró.

- Por favor… no le hagan daño… ¡Padre!... que se detengan…

Sonaba como si estuviera reviviendo algún momento de su infancia, pensé. Las pesadillas nunca son agradables, mucho menos cuando son un recuerdo capaz de regresarte a momento más doloroso de tu vida. Lo desperté sacudiendo su hombro con gentileza, lo que menos quería era empeorar la situación.

- ¿Rachel?-su voz sonaba pesada por el sueño, sin ni un rastro de la desesperación que la invadía minutos atrás.-¿Qué pasó?

- Creo que tenías una pesadilla, estabas hablando dormido.

Él se sentó desconcertado, por su expresión parecía no recordar su sueño. Se frotó los ojos con las manos antes de mirar la hora en su teléfono. Eran casi las cuatro de la madrugada.

- Y… ¿Qué dije?

- ¿No lo recuerdas? -negó con la cabeza haciendo que sus rizos se desacomodaran. -Algo sobre tu madre, sonaba como si estuvieras muy asustado de que le estuviera pasando algo malo.

Preferí no mencionar nada sobre la parte donde le rogaba a su padre que detuviera a alguien, quizás su pelea con él regreso otras malas experiencias a su mente…

- Siempre tengo la misma pesadilla. -confesó, volviéndose a acostar. -Pero nunca logro recordarlo…

Algo me decía que ese sueño era una de las piezas faltantes del rompecabezas, la pequeña pieza que le daría sentido a toda la confusión alrededor del fallecimiento de su madre. No quise presionarlo a recordar, eso sería más adelante, cuando estuviera listo. En todos los reportes que leí, contradictorios entre sí, sobre la misteriosa e inusual muerte de la señora Daleman, sólo se mencionaba que en el momento Christian no se encontraba en el país. Ahora sospechaba haber descubierto otra mentira, estaba convencida de que Christian estuvo ahí en los últimos de su madre, un evento tan terrible que lo había olvidado por completo…

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