ANMELDENPunto de vista de MaevePasó medio año más, como un suspiro llevado por el viento.Leah y yo nos convertimos en las coordinadoras principales. Amy y Adam terminaron su programa y regresaron a casa. Jackson también completó el suyo.El día que se fue, me encontró bajo la vieja higuera detrás de la base médica. Por primera vez desde que lo conocía, parecía nervioso.—Maeve —dijo con suavidad—, me gustas. Pero no tienes que darme una respuesta ahora. Solo quería que lo supieras. Soy paciente, pero también soy terco. Cuando alguien se me mete al corazón, no me rindo tan fácil. Así que tómate el tiempo que necesites. Yo te esperaré.No le di una respuesta. Pero tampoco le dije que no.No fue porque no supiera lo que sentía, sino porque lo sabía demasiado bien.Jackson era distinto a cualquier hombre que hubiera conocido. Era respetuoso, imponente y, aun así, sencillo. Transmitía una calma que se sentía como un puerto seguro.Me gustaba. Más de lo que quería admitir.Así que seguimos en cont
Punto de vista de MaeveMe enderecé, con la voz firme.—Este es mi lugar de trabajo. Espero que ambos me respeten lo suficiente como para irse.—¡Papá! —se quejó Cam.Adrian hizo un gesto impaciente con la mano.—Ve a esperarme afuera un momento. Voy a hablar con mamá, ¿sí? La convenceré de volver a casa con nosotros.Lo dijo como si fuera una certeza. Como si mi vida todavía fuera algo que él podía negociar.Cam hizo un puchero, pero salió corriendo.Adrian volvió a mirarme, y una sombra de duda le cruzó el rostro.—Maeve, yo…—Adrian —lo interrumpí con calma—, el otro día fui muy clara. Ahora vivo aquí. No quiero que aparezcas de la nada para alterar mi vida.Él soltó una risa seca, con la frustración marcada en la mirada.—A esto no se le puede llamar vivir de verdad. Mira este lugar, prácticamente se cae a pedazos. Después del divorcio te di dos casas. Podrías vivir cómodamente en cualquiera de ellas. ¿Eso no te basta? Además, podrías ayudarme a cuidar a Cam.Me giré por completo h
Punto de vista de MaeveJackson me miró una vez por encima del hombro.Yo no dije nada.Él volvió la vista al frente, sin inmutarse.—No me gusta repetir las cosas —dijo—. Váyase ahora, o haré que mis hombres lo saquen de aquí.—Pero…Jackson avanzó un paso más.—No creo que quiera que mi padre se entere de cómo se está comportando esta noche. Sobre todo cuando todavía tiene un acuerdo pendiente que negociar con él.Después de un silencio denso, Adrian tomó a Viola de la muñeca y desapareció entre la multitud. Se fueron de la fiesta sin volver a mirar atrás.La música siguió sonando como si nada hubiera pasado.Leah se inclinó hacia mí y susurró:—Te espero allá.Luego se alejó.Y entonces quedamos a solas Jackson y yo.Odiaba tener que sacar a relucir partes de mi pasado. Mucho menos allí, frente a alguien a quien apenas conocía.—Perdón por eso —dije en voz baja—. Mi exesposo es un poco…Me quedé a medias, sin saber cómo resumir años de manipulación, traición y humillación en una sol
Punto de vista de MaeveUnos días después, justo cuando estaba revisando el informe de un paciente, Leah se acercó a mí y bajó la voz como si fuera a contarme un secreto.—¿Ya te enteraste? Ese hombre al que salvaste es hijo de Hardem Wils.Parpadeé.—¿Hardem Wils?El nombre no me sonaba de nada.Leah abrió los ojos, escandalizada.—Es el jefe de la facción de mercenarios que opera en esta zona.Aun así, seguí mirándola sin entender.Ella puso los ojos en blanco, con la mirada brillante de emoción por el chisme.—Él financió la base médica donde trabajamos y construyó la mitad de los caminos y escuelas de la región. La gente de aquí odia a los mercenarios, ¿no? Pero a los Wils no. Aquí los adoran. Son prácticamente la realeza local. ¡No puedo creer que nunca hayas oído hablar de él!Repetí el nombre en voz baja y luego negué con la cabeza.—No, de verdad no lo conocía.Leah me dio un empujoncito con el hombro, burlona.—Ya sé por qué. Desde que llegaste no has parado de trabajar. Entié
Punto de vista de MaeveCuando aterricé en el país de la misión, apenas pasaban de las nueve de la mañana.Leah, una de las coordinadoras locales, fue a recibirme al aeropuerto. Hablaba inglés con fluidez y sonreía con una naturalidad que hacía que todo pareciera más fácil.—Debes ser Maeve —dijo, ofreciéndome la mano—. Llegaste temprano.Se la estreché.—Tomé un vuelo más temprano.Leah estaba llena de energía. Hablaba con soltura mientras caminábamos hacia el estacionamiento. Me contó sobre el programa, la base cercana, los médicos e incluso algunos avistamientos ocasionales de animales salvajes.Su entusiasmo hacía que todo allí pareciera mucho menos intimidante de lo que yo había imaginado.—De verdad disfruto trabajar con el equipo —dijo—. Todos son amables. Tranquila.Pero la verdad era que sí estaba un poco nerviosa.—Hace mucho que no trabajo en un entorno oficial —admití—. Solo espero no estorbar ni atrasar el trabajo.Leah me dio un abrazo rápido y tranquilizador.—No te preo
Punto de vista de MaeveNi siquiera había abierto la puerta cuando escuché risas del otro lado.—¿Viola va a ser mi nueva mamá? —preguntó Cam, con entusiasmo en la voz.Mi mano se quedó inmóvil sobre la manija.—Puedes llamarme mamá si quieres —dijo Viola entre risas—. Aunque dudo que tus amigos te crean. Me veo demasiado joven para eso.—No me importa. Quiero que tú seas mi mamá. ¡Mamá, mamá, mamá!Cam casi nunca me llamaba así, y jamás con ese entusiasmo.Y ahora llamaba así a otra mujer.Respiré despacio y abrí la puerta.Los tres estaban sentados en el sofá.Viola levantó la mirada con una sonrisa impecable y educada, pero no le llegaba a los ojos. Adrian apenas me miró, como si yo hubiera interrumpido algo más importante. Cam parecía decepcionado, como si yo le hubiera arruinado su momento.—Vine apenas me lo pediste —dije al entrar.Me senté frente a ellos.Adrian me extendió los documentos.—Firma la última página. No hace falta que los leas. Mi abogado se encargó de todo.Aun a







