แชร์

100

ผู้เขียน: G.o
last update วันที่เผยแพร่: 2026-09-19 15:56:22

CAPÍTULO 100

MIEDO Y RABIA

ISLA

Debí haber cerrado la puta boca.

Abrí la boca, dispuesta a intervenir para defenderlo porque eso era exactamente lo que mi cuerpo y mi mente querían hacer desesperadamente mientras le echaban la bronca. Pero Asher me cortó como si yo fuera una mota de polvo en una habitación llena de arena.

—Pero es que...

—Isla —volvió a interrumpirme con brusquedad—, esto no tiene que ver contigo. Con quien tenemos un problema es con Ellis.

Solté un largo suspiro y asent
อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป
บทที่ถูกล็อก

บทล่าสุด

  • HIELO PROHIBIDO: RECLAMANDO A LA HERMANA DEL CAPITÁN   118

    CAPÍTULO 118 LAS COSAS QUE NO DIGO ROWAN No abandoné el claro hasta que estuvieron completamente fuera de mi vista. Ellis se quedó atrás, con los brazos cruzados y una mirada furiosa mientras observábamos a los organizadores intentar calmar a Victor como si fuera una bomba de tiempo, en lugar de ser él quien sostenía la cerilla. Asher caminaba de un lado a otro como si pudiera explotar de nuevo si alguien respiraba mal cerca de él. ¿Y yo? Yo permanecí inmóvil, con la rabia instalada en mi pecho como una piedra. Pesada. Inamovible. No dejaba de repetir en mi cabeza el sonido del cuerpo de Isla al golpear el suelo. La forma en que había aspirado bruscamente, como si el aire le hubiera sido expulsado de los pulmones de un golpe. Y la manera en que Victor había sonreído después. Debería haber dejado que Asher le rompiera la mandíbula. Pero el autocontrol es un músculo que desarrollas cuando creces teniendo que observar todo lo que sientes. Y, Dios, cómo me estaba gritando.

  • HIELO PROHIBIDO: RECLAMANDO A LA HERMANA DEL CAPITÁN   117

    CAPÍTULO 117UN TOBILLO TORCIDO Y UN CICLO RETORCIDOISLA«Por fin, alguien que mantuviera a Victor en su sitio había llegado».Ese fue el primer pensamiento que me vino a la mente cuando vi a los organizadores.Sabía perfectamente que Victor no se atrevería a soltar ninguna de sus estupideces delante de ellos.Pero ahora empezaba a reconsiderarlo.El silencio se extendió entre nosotros, pesado y casi asfixiante, mientras nadie se decidía a hablar.Ni siquiera Victor.Todas las miradas se volvieron hacia mí.Los dos organizadores permanecían allí, con el rostro tenso por la irritación y la confusión.Uno de ellos, alto, mayor y vestido con un chaleco de forro polar, miró entre el labio ensangrentado de Victor, los puños apretados de Asher, la postura rígida de Rowan y, finalmente, a mí.—¿Y bien? —preguntó con firmeza, frunciendo el ceño—. ¿Cuál de ustedes quiere explicar por qué acabamos de escuchar gritos desde la mitad del sendero?Miré entre Asher y Rowan, pensando qué decir.Ante

  • HIELO PROHIBIDO: RECLAMANDO A LA HERMANA DEL CAPITÁN   116

    CAPÍTULO 115PUNTOS DE QUIEBREISLAEn el momento en que pusimos un pie en el sendero, supe que aquello iba a ser un infierno.El bosque se cerró a nuestro alrededor rápidamente. Altos pinos, senderos estrechos y un terreno irregular lleno de raíces y piedras sueltas. El aire olía natural y limpio, pero sentía el pecho congestionado, como si estuviera respirando a través de una tela.—Mantente cerca —dijo Asher, tomando la delantera.Gracias a Dios que él y Rowan estaban aquí para protegerme de aquella bestia despiadada que tenían como compañero de equipo.Me tragué un suspiro y asentí casi de inmediato.Rowan caminaba justo detrás de mí, lo bastante cerca como para sentir su presencia sin verlo.Era peor así.Victor cerraba la marcha, silbando suavemente como si esto fuera un paseo dominical en lugar de una olla a presión a punto de explotar.El mapa crujió entre las manos de Asher mientras lo estudiaba.—El primer punto de control está al este. A unos dos kilómetros.Victor tarareó,

  • HIELO PROHIBIDO: RECLAMANDO A LA HERMANA DEL CAPITÁN   114

    CAPÍTULO 114DESDE LAS GRADASELLISSabía que no iba a formar parte de ningún grupo. Una parte de mí lo odiaba y otra parte lo agradecía. Pero mi lado competitivo estaba ganando.A la mierda con mi cerebro.Me apoyé contra uno de los postes de madera cerca del borde del claro, con los brazos cruzados, dejando que el frío se filtrara a través de mi chaqueta. Me encantaba el aire fresco contra la piel.Estos días quería hacer cualquier cosa y todo lo que se me pasara por la cabeza.Porque casi había muerto.Y casi no había tenido la oportunidad de seguir viviendo esta vida.La voz del organizador se extendió por todo el claro. Como de costumbre, sonaba alegre y entusiasta, de esa manera que hacía que uno quisiera poner los ojos en blanco por principio.—Grupo Cuatro: Isla, Rowan, Asher, Victor…El ambiente cambió.No lo notarías si no estuvieras prestando atención, porque la mayoría de las personas no lo hicieron. Estaban demasiado ocupadas quejándose, riéndose o dándoles codazos a sus

  • HIELO PROHIBIDO: RECLAMANDO A LA HERMANA DEL CAPITÁN   113

    CAPÍTULO 113 LA MENTIROSA PERFECTA ISLA —¿Con quién demonios estabas, Isla? La pregunta cayó con fuerza, haciendo que mi corazón acelerara. No me lo preguntó en voz alta; fue más bien un susurro controlado, y eso resultaba aún más aterrador. La linterna del teléfono de Asher seguía iluminando mi cuello, con sus dedos suspendidos lo bastante cerca como para hacerme arder la piel justo donde había estado la boca de Rowan minutos antes. Mi corazón intentaba abrirse paso a golpes fuera de mi pecho, pero obligué a mi respiración a ralentizarse. No retrocedí. En cambio, me mantuve firme. —Con nadie —repetí, esta vez más despacio y con mayor seguridad—. Ya te lo dije. Sus ojos se clavaron en los míos, buscando una respuesta mientras evaluaba si estaba mintiendo o si era tan ingenua como para pensar que él se lo creería. —¿Esperas que me crea eso? —preguntó, arqueando las cejas con incredulidad. —Sí —respondí simplemente—. Porque es la verdad. Por supuesto que no lo era. Pero ta

  • HIELO PROHIBIDO: RECLAMANDO A LA HERMANA DEL CAPITÁN   112

    CAPÍTULO 112 MI HERMANO ESTÁ EN TODAS PARTES ISLA Solo hace falta un parpadeo, una fracción de segundo, para que una situación pase de esto a aquello. El espacio entre nosotros ya había desaparecido antes de que me diera cuenta de que había dejado de fingir que importaba. Las cálidas manos de Rowan seguían sobre mi rostro, consolándome de una manera que nada más había conseguido durante todo el día. Mi pulso resonaba en mis oídos, golpeando con tanta fuerza como si quisiera escapar de mi pecho. Debí haberme apartado. Lo sabía. Cada parte sensata de mí gritaba que aquello era una pésima idea, pero el resto de mí, esa parte que llevaba semanas tragándose todo sin decir una palabra, se inclinó hacia él. Y era como si Rowan y yo compartiéramos la misma mente. Sus manos se deslizaron hasta mi cintura en una fracción de segundo. El mundo se inclinó cuando me levantó lo suficiente para apoyarme contra el árbol que tenía detrás. La corteza áspera se sentía a través de mi chaqueta y

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status