เข้าสู่ระบบY, aunque tenía miedo de ser rechazado y castigado, me atreví a confesar todo ese amor que he sentido por ti desde aquel momento que se implantó en el centro de mi pecho...
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El sol golpeó mi rostro con brusquedad y fue el causante de que despertara de un segundo para el otro. Me sentía tan cansada, como si una enorme roca me hubiera aplastado durante toda la noche. Me estiré en la cama con una sonrisa en los labios y el corazón inexplicablemente emocionado. Di media vuelta al recordar que Mike se había quedado conmigo durante toda la noche, pero como cada año, su lado se encontraba frío y vacío. En la ropa de coma y en la almohada solo quedaba el leve rastro del aroma de su perfume, así que lo aspiré con suavidad, diciéndole por enésima vez a mi corazón que él es más de lo que podía desear.
Suspiré derrotada y me levanté de la cama a fuerza. Esos sentimientos que se apoderan de mi pecho cada año que estamos tan cerca y compartimos casi los alientos, volvían a quedar guardados en esa cajita que hace muchos años atrás creé para ellos. Tenía clarísimo que no estaba bien al sentir lo que siento por él; nosotros somos familia y él está próximo a casarse con una mujer que lo ama genuinamente, por lo que no debía y tampoco tenía que hacerme esas fantasías que me hacía de adolescente. A como diera lugar, debía sacarlo de mi corazón y de mi pensamiento.
Él supo construir su camino junto al amor de su vida, mientras que yo, seguí el mío como la cabeza mayor de Industrias Blaze y tratando de olvidar un pasado que se niega a liberarme. Mi vida es sistemática y aburrida, pero me siento bien con lo que tengo a mi alrededor; mis padres, mis hermanitos, mis tíos, mis primos y él... que, aunque sabía que nunca ocurriría nada entre los dos, ocupaba un espacio importante en mi corazón y en mi vida.
Dejé de pensar en él e hice mi rutina diaria de aseo. Después de una noche horrible y llena de amargura, el baño caliente me ayudó a estar nuevamente entera. Me puse un vestido rojo, ceñido a mi cuerpo y que hacía resaltar mis curvas más de lo que me gustaría, aun así, decidí dejármelo puesto porque fue un regalo que mi madre me dio el día de mi cumpleaños. Dejé mi cabello rubio suelto y en ondas. Me apliqué un poco de labial rojo en la boca y cubrí esas espantosas ojeras que me eran muy notorias. Tan pronto estuve lista, tomé mi bolso y salí de mi habitación, pero no contaba cn que me estrellaría de frente contra Mike. El café que sostenía en sus manos quedó estampado en mi pecho y parte de mi rostro. Por fortuna no estaba tan caliente, porque él sabía muy bien que el café caliente no era de mi gusto.
—Perdóname, no quise arruinar tu vestido — se disculpó, conteniendo una risita—. Lo siento, pero no esperaba que fueras a salir al mismo tiempo que yo entraría.
—No pasa nada — bufé, dejando caer el bolso al suelo—. ¿Qué haces aun aquí? Pensé que te habías ido.
—Traje desayuno y café — puso dos bolsas frente a mí y las sacudió—. Pero hice un desastre encima de ti.
—¿Por qué traerías desayuno? Digo, ¿no deberías estar en tu empresa?
—Debería, pero hoy quiero tomarme la mañana para estar contigo.
Lo miré por unos segundos con desconfianza. No era momento para que mi corazón se emocionara de más, como en los viejos tiempos cuando solo éramos los dos, pero se me hacía tan difícil controlar el latido furioso de aquel órgano implantado en mi pecho.
—Los beneficios de ser el jefe, ¿no? — me di la vuelta y regresé a mi habitación—. Pero yo sí tengo mucho trabajo que hacer hoy.
—Vamos, June, solo serán un par de horas — me siguió hasta el vestidor—. Hace mucho no pasamos un tiempo juntos.
—Eso es porque ya somos adultos, Mike. Tú tienes tu vida, tus responsabilidades, y yo también tengo mi trabajo — rebusqué entre el armario algún otro vestido.
—Es imposible hablar contigo.
—Soy responsable, es todo.
—Hazlo por mí, ¿sí? — puso sus manos sobre mis hombros y me tensé de inmediato—. Lo lamento, no era mi intención tocarte... yo.
—Estoy bien — respiré hondo varias veces—. Desayunemos juntos si es lo que quieres, pero no puedo pasar un par de horas contigo, tengo una reunión muy importarte que atender en una hora.
—Una hora es más que suficiente — me soltó lentamente, como si en el fondo no quisiera hacerlo—. Cámbiate, te esperare afuera.
Salió de la habitación sin permitir que le diera respuesta alguna. Cerré los ojos e hice los ejercicios de respiración que mi terapeuta me había enseñado años atrás, cuando esos ataques de pánico no me dejaban ni estar cerca de las personas. No era que el toque de Mike me desagradara o me acusara miedo; todo lo contrario, se sentía tan bien y tan cálido, que el miedo de seguir creando un mundo que no existía me hacía actuar de aquella manera distante y temerosa.
Me cambié de ropa lo más rápido que pude y salí a la sala de estar donde él se encontraba sentado en el taburete de la cocina mientras hablaba por su teléfono. Cerré mis oídos e hice caso omiso a lo que decía, pues muchas veces he tenido que soportar palabras de amor con él y su novia. Aunque sabía que no debía, el dolor en mi corazón era más fuerte que la razón.
«Debo madurar, no puedo seguir actuando como una niña», me dije a mí misma, tomando lugar a su lado y llenando mi boca con aquellos panecillos tan ricos y que sabía que eran mis favoritos.
¿Qué tipo de cariño me tendrá? ¿El de un hermano o el de algo más...? De pronto me vi preguntándome, conforme el dulce se deshacía en mi boca y me hacía volar a aquel mundo mágico y de chocolate que mi abuela y mi madre crearon para mí desde que tengo uso de razón.
—¡June, pequeña glotona! — su voz y su risa me sacaron de mis pensamientos—. ¿Pensabas comerte todos los panecillos tú sola?
—Es tu culpa que, en lugar de comer, te pongas a hablar con tu novia.
—Estaba en una llamada con mi asistente — asentí con la cabeza, rellenando mi boca con más dulce—. Te los comiste todos. Déjame un poco de ese.
—No...
Intentó quitarme el panecillo de la mano, pero alcancé a estirar el brazo para el otro lado. Me burlé en su cara mientras tragaba el resto de comida y lo desafiaba con la mirada.
—Entonces, ¿es así cómo vas a jugar?
Me atrapó entre sus brazos y me dio la vuelta quedando mi rostro frete a suyo. Contuve la respiración por lo cerca que estábamos. Quizás él no se daba cuenta en la posición que estaba, pero yo sí y mi corazón parecía estar en medio de una loca carrera de caballos.
—Tienes un poco de chocolate en la mejilla y en la boca — descendió su mirada a mis labios y luego a mis ojos con extrema lentitud.
—¿A dónde? — me limpié la boca con la mano sin apartar mi mirada de la suya—. ¿Ya?
—No, déjame ayudarte...
Con suavidad y ternura, presionó sus dedos en mi mejilla, deslizándolos por mi piel hasta llegar a mis labios. Cerré los ojos ante la caricia y exhalé profundamente, experimentando un temblor y una calidez muy distinta esparcirse por toda mi piel. Mi corazón retumbaba en mis oídos mientras su respiración se volvía más pesada.
—Mírame — pidió en un susurro—. Mírame por un segundo.
Hice lo que me pidió en automático. Al abrir los ojos, una sonrisa encantadora se expandió en sus labios. Me percaté que nos encontrábamos demasiado cerca y que incluso había abierto las piernas y él se encontraba encajado entre ellas. Su tibio aliento me hacía cosquillas y calentaba mi piel.
—¿Qué pasa?
—Tienes unos ojos muy bonitos — tragó saliva, ahora acariciando mis labios con su dedo pulgar—. Y unos labios muy suaves.
—Mike... — bajé la cabeza, pero él la volvió a levantar con su mano—. ¿Q-qué crees que estás haciendo?
—Solo te contemplo — murmuró—. Déjame ver lo hermosa que eres. Déjame hacerlo...
Nuestra pequeña boda improvisada y luna de miel fue interrumpida por el incendio que se presentó en el Sensuel, el club que papá le dejó a Kilian y que estaba en remodelación. Su novia salió malherida en ese desafortunado suceso, aunque por fortuna no sufrió quemaduras de mayor gravedad. Entre la desesperación de Kilian, llamó a Mike para que se hiciera cargo de las reparaciones que iban a ser costeadas por la aseguradora y él no podía estar pendiente de ellas, pues su mayor prioridad era Carol. Me hacía muy feliz que mi hermanito menor estuviera tan enamorado a una edad en la que yo me escondía del mundo y no teme demostrar cuánto ama a esa mujer que acaparó todo su mundo.A pesar de que fueron días difíciles con lo que sucedió en el club y las lesiones físicas y psicológicas de Carol, todos se han mostrado felices e indignados por la boda que tuvimos y ninguno fue invitados. Con Mike planeamos casarnos por la iglesia una vez todo se restablezca y nuestra hija nazca, pues ha sido ted
Decidimos irnos de vacaciones a aquella isla donde fuimos la primera vez. Todo parecía estar mejor que nunca y habíamos pasado días maravillosos, disfrutando de nuestro amor y de la llegada de nuestro pequeño cielo.Estar solo con él y rodeado de naturaleza era lo que más me gustaba. Podíamos armarnos sin fronteras, gritar a los cuatro vientos lo feliz que éramos y vivir en una especie de burbuja donde el resto del mundo se había evaporado.Mike es el mejor hombre que pueda existir en este mundo. Es cariñoso, dedicado, comprensivo, extremadamente sobreprotector y un ángel que ha caído del cielo para salvarme del infierno. Verlo en su faceta de padre no tiene precio y eso que nuestro hijo o hija aún no ha llegado a alegrarnos mucho más nuestros días. Me imagino con nuestro cielo en sus brazos y mi corazón sufre de aleteo incontrolable.Desperté y a mi lado la cama se encontraba vacía. No le presté mayor atención, pues Mike le encanta estar en la cocina y todos los días me sorprendía co
JUNENo hay como volver a tu hogar, más segura de ti misma, más enamorada de la vida que nunca y con miles de ilusiones y sueños que cumplir. Mi bebé tuvo mucho que ver para que me animara y decidiera arrasar con todo lo malo que me ataba a los miedos del pasado, así como mi familia y el hombre que tanto amo. La distancia me sirvió, pero también me hizo comprender que no había necesidad de alejarme de ellos para sanar el alma.Desde que Mike salió del apartamento me he dedicado a armar toda una sorpresa. No veo la hora para gritarle a los cuatro vientos que estoy embarazada. Si todavía no le he dicho es porque quiero que sea especial, además de que primero debía solucionar las cosas con Cloe.Todavía no puedo creer que Joseph no sea su hijo, pero tal como dijo Lana, la verdad se iba a saber en cualquier momento. Sé que le debe afectar, él lo adoraba y no era para menos.Tan pronto terminé de crear la sorpresa, me di una larga y refrescante ducha. Me puse un vestido veraniego y suelto
En cuanto Lana terminó de decirme su investigación, mi pecho se encontraba oprimido y varios sentimientos que no supe identificar de momento hacían ebullición en mi interior.No sabía qué decir al respecto, pues nunca se cruzó por mi mente que Cloe fuera capaz de jugarme doble en la cara. Y, aunque no existía nada entre nosotros, me hacía ilusión tener un hijo.Joseph era una parte esencial de mí y ahora no podía creer que no llevara mi sangre, que no fuera mi bebé. A pesar de ser tan pequeñito, había un vínculo entre los dos que no podía explicar. Podía sentirlo cada que lo sostenía entre mis brazos y lo apretaba contra mi pecho.Me mantuve en silencio por largos minutos, pensando en todo y en nada a la vez. Sentía que apretaban mi corazón y lo rasgaban de un manotazo. No sabía si me sentía triste, decepcionado o furioso.«Pero ¿cómo es posible que no sea mi hijo, si yo mismo estuve allí el día que leyeron los resultados?». Me hacía la misma pregunta cada segundo que transcurría y el
—¿Cómo es posible que no haya nada? — gruñí una vez más, caminando de un lado a otro.—Joder, quédate quieto que ya me tienes harto, Mike — se quejó tío, resoplando con fuerza—. Alguien debe estar encubriéndola, ya no me caben dudas.—Pero ¿quién?—Alguien con todo el poder para hacerlo — volvió a resoplar—. Un bastardo con la suficiente inteligencia para jugar con el que le dé la gana. ¡Maldito entrometido hijo de puta!Lo vi realizar una llamada y discutir acaloradamente por varios minutos, antes de dejar el teléfono con fuerza sobre el escritorio y esbozar una sonrisa ladeada.—Lo sabía.—¿Qué cosa?La cabeza la sentía a punto de estallar, sin contar que no he dormido bien por casi dos meses. June no sale de mi mente ni por equivocación. Siento que voy a desfallecer si ella no regresa a mí.—Está en Londres, en el apartamento de Kilian — soltó y sentí como el alma me volvía al cuerpo—. Y gracias a Remi no dábamos con su paradero.—No perdamos más tiempo, tío — me enfilé a la salida
No me quedó de otra que hacerme los estudios de sangre luego de que tía Molly insistiera tanto y me acompañara a todo momento. Nerviosa era poco a como me encontraba realmente, esperando impaciente que el doctor me dijera sí, sí estaba en embarazo o no.—El resultado de su análisis de sangre salió positivo. Le recomiendo que empiece los controles prenatales cuanto antes, de ese modo, sabrá a ciencia cierta cuánto tiene de edad gestacional y, así mismo, podrá tomar los suplementos que son necesarios para el crecimiento y desarrollo de su bebé.El médico de confianza de mis tíos escupió cada palabra de la forma más formal, neutral y como si no fuese nada del otro mundo. Recitó en automático, un poco aburrido de atender a una mujer con un excesivo cansancio, náuseas exasperantes y una tristeza profunda en lugar de una herida de bala o algo mucho más emocionante que a mí.«No puede ser cierto...». Pensé, pero no había rastros de bromas en la cara del doctor.Mi corazón bombeó dentro de m







