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Capítulo 8. Culpable de asesinato

last update Veröffentlichungsdatum: 24.09.2026 07:44:04

No obstante, Milena no tendría la oportunidad de encontrar nada en contra de don Arturo, ya que, a pesar de haber tantos casos por resolver, parecía que el accidente de Dionisio era el único que las autoridades tenían entre manos. Dado que dos días después de haber echado a Valentina de la mansión, varios policías llegaron con una orden de captura emitida por un juez, acusándola formalmente de haber asesinado a Dionisio. La sirvienta que abrió la puerta los dejó entrar y les indicó dónde se enc
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    Fabricio llevó a Milena a un bar. Cuando llegaron, ella preguntó:—¿Es aquí?Él le respondió:—Sí, y recuerda que no puedes tomar licor por el problema de tu estómago; lo mejor es que entre contigo y así pueda detenerte cuando lo vayas a hacer, pues conociendo como te conozco se que no te vas a conformar solo con pedir una bebida sin licor, o pedir un trago y fingir que estás tomando, ¿cierto?Milena negó con la cabeza, mientras replicaba:—¿Crees que alguien se me acercará si tengo a un hombre a mi lado? Quédate aquí, que cuando termine te llamaré.Aunque Fabricio asintió, apenas vio que ella entraba, se bajó del coche y la siguió, pues conocía la tenacidad de Milena y sabía que estaba dispuesta a poner incluso su salud en riesgo para lograr su propósito.Al entrar al bar, Milena no miró a ningún lado y caminó con elegancia hasta la barra. Según el informe que había leído, aquel hombre se acercaría en cuanto la viera con un vestido rojo, por lo que ella siguió con su plan. Al llegar a l

  • LA VERDAD OCULTA   Capítulo 15. Dejarla plantada en el altar

    Milena ya estaba en libertad y, al no tener a dónde ir, Fabricio le ofreció quedarse con él en su apartamento. En un principio, ella se negó, pues aquel hombre le había ayudado mucho y no quería seguir abusando de su confianza. Sin embargo, al final terminó aceptando, ya que no tenía otro lugar donde quedarse y, más adelante, pensaría en cómo pagarle todo.Una vez en el apartamento, Fabricio le mostró la habitación donde viviría, la cual ya estaba llena con todas sus cosas. Al ver esto, Milena se emocionó y lo miró entre lágrimas, diciéndole:¿Cómo lograste que Valentina te diera mis cosas?—Fácil —respondió Fabricio—, pues como soy tu abogado, tenía que dármelas; de lo contrario, la habría demandado y me imaginé que no quería verse metida en ninguna pelea legal por la campaña electoral que se le avecinaba a su padre.Como Milena se había quedado callada, Fabricio continuó diciendo:—Deja de pensar mucho de ahora en adelante, ya que no quiero que te preocupes por nada por ahora. Por hoy

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    Ya habían pasado tres años desde que Milena había ingresado a prisión, y hasta ahora seguía recibiendo el mismo trato que el día que había llegado a aquel lugar, bueno eso ya había cambiado un poco, pues ahora ella junto a Laura se había unido a otro grupo de mujeres que no soportaban el maltrato de la pandilla de la Loba.Y aunque al inicio siempre eran maltratadas por la loba y sus seguidoras, ellas no se habían rendido, por eso las cosas habían cambiado ligeramente. Ya que, al menos, ahora recibían golpes y palizas, pero también habían aprendido a defenderse y a devolverles el golpe con la misma intensidad. Además, parecía que Valentina se había olvidado de su existencia, pues ya tenía más de cinco meses, que no la visitaba y esto no era normal, ya que conociendo a aquella mujer, la cual le gustaba verla sufriendo, tenía que haberle pasado algo malo: "ojalá se hubiera muerto ya" se dijo. —Cuando Fabricio fuese a visitarla, le preguntaría por ella.Sin embargo, que Valentina no le p

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    Dos días después de que Milena había sido trasladada a la celda de castigo, la desesperación se había apoderado de ella. La falta de comida y agua la tenía al borde del colapso; cada minuto se hacía eterno, y la sed y el hambre la debilitaban física y mentalmente, además del dolor que sentía por los golpes recibidos anteriormente. En medio de ese sufrimiento, Milena apenas podía comprender cómo era que Laura había soportado tanto, sin comer, ni beber nada de agua. Ahora mismo entendía por qué Laura se encontraba en aquella situación, ya que la falta de alimentos la había debilitado tanto que ya ni siquiera podía comunicarse. En ese instante, Milena estaba que no podía más y sin saber qué hacer para poder ayudarla. Ya que la crítica situación de Laura era muy mala y si nadie viniera por ella, eso quería decir una sola cosa que todo lo que las reclusas decían era verdad y nadie salía con vida de aquella celda, debido a que lo único que le decía que su compañera seguía con vida era únic

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    Milena de inmediato volteó la mirada hacia la procedencia de aquella voz, aunque la oscuridad le impedía ver algo con claridad. Con voz temblorosa, preguntó:—¿Quién eres tú?La voz, ronca y cansada, parecía provenir de alguien que llevaba mucho tiempo encerrada en esa celda sin hablar con nadie. Aquella reclusa respondió:—Soy otra víctima de la Loba. Al igual que a ti, me trajeron después de que ella me golpeara… y se quedó callada por un rato, y al no haber respuesta del lado de Milena, volvió a decir: Supongo que a ti te sucedió lo mismo, para que te envíen a la peor celda de castigo que existe dentro de este penal. ¿O me equivoco?Fue en ese instante cuando Milena comprendió que los rumores eran ciertos. Con el rostro lleno de incertidumbre, preguntó:—¿Cuánto tiempo llevas encerrada aquí?—Más de dos semanas —contestó la otra mujer—. Sin comer, ni beber agua, solo esperando mi muerte, ya que muchas de las reclusas que han entrado aquí han salido… muertas.Incrédula, Milena exclamó

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    Después de que Valentina se marchara junto al director del penal, entro el médico junto a la enfermera. Y sin perder tiempo, ambos le preguntaron a Milena:—¿Por qué no nos dijiste que conocías al director? Además, esa mujer parecía ser realmente importante.Milena, sorprendida por la repentina interrogación, optó por quedarse en silencio, convencida de que si revelaba la verdadera razón por la que el director había ido a verla, seguramente aquellos dos comenzarían a tratarla mal para quedar bien con él. Por ello, lo mejor para ella era quedarse callada y dejar que fuesen ellos que se imaginaran el motivo.Al ver que Milena no respondía nada, aquel médico le dijo:—Dado que tienes una buena relación con el director, hoy puedes quedarte aquí; sin embargo, si deseas permanecer más tiempo en la enfermería, tendrás que conseguir que el director nos dé la orden; de lo contrario, mañana te tocará regresar a tu celda.Milena se tranquilizó un poco, pues al menos hoy se quedaría en aquel lugar

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