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last update Veröffentlichungsdatum: 17.10.2026 23:47:47

PUNTO DE VISTA DE JENNA

Arlo firmaba con la mano izquierda la pila de contratos de trabajo que se amontonaba en su escritorio. Sus movimientos se veían experimentados, aunque por momentos sus dedos hacían una mueca de dolor al sostener un apoyo incómodo, mientras yo permanecía atenta a su lado, ayudándolo a pasar los documentos uno por uno para que no tuviera contratiempos con el yeso en su brazo derecho.

Esta actividad se había convertido en nuestra rutina desde hacía aproximadamente una sema
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  • La Novia Renuente de Mi Jefe   32

    PUNTO DE VISTA DE JENNA Al sentir el cansancio de una sesión de compras que de pronto se había vuelto insípida, Kesya y yo acordamos dar por terminada nuestra salida. Salimos de la boutique exclusiva cargando varias bolsas de lujo en las manos. A pesar de todo, Kesya era una chica muy sensata; se negaba a aprovecharse de mi generosidad de manera desmedida y no quería llevarse más cosas, por mucho que yo insistiera en que eligiera más, recordando que, legalmente hablando, este imponente centro comercial era de mi absoluta propiedad gracias a Arlo.—Todavía hay mucha ropa linda, Sya. ¿De verdad solo te llevarás eso? —pregunté extrañada, mirando las pocas bolsas en las manos de Kesya en comparación con la montaña de prendas que yo había querido regalarle.—De verdad, Jen. Además, esto ya es más que suficiente para mí. Gracias, eres muy buena. ¿Segura que no quieres que lo pague con mi propio dinero? —bromeó con ligereza.—No hace falta. Como si fuéramos extrañas —respondí soltando una p

  • La Novia Renuente de Mi Jefe   31

    PUNTO DE VISTA DE JENNAAl ver que Kesya también desataba su furia contra las personas que me habían lastimado en el pasado, una cálida y conmovedora ola inundó mi pecho. En verdad le importaba de forma sincera.Mis recuerdos retrocedieron de golpe: a mis años de escuela, exactamente al día más oscuro cuando perdí a mis padres. Cuando el mundo se derrumbaba a mi alrededor, Aurel tuvo la crueldad de esparcir el ruin rumor de que yo traía mala suerte. Y ese mismo día, Gia —la única amiga que tenía en ese entonces— sintió que su vida se desmoronaba por estar demasiado cerca de mí. Por miedo a salir salpicada, Gia decidió dejarme sola. Pero ese pasado ya había quedado atrás. Ya no me importaba.Tras el breve encuentro con Kesya sentí un poco de alivio, pero tuvimos que separarnos rápido porque tenía que volver a la oficina. Me preocupaba que Arlo fuera a buscarme si tardaba demasiado tiempo desaparecida.—¡Ay no, olvidé el café que pidió Arlo! —bufé por lo bajo.Tenía la intención de regr

  • La Novia Renuente de Mi Jefe   30

    PUNTO DE VISTA DE JENNA —Un espresso. Un latte —le pedí al barista de la cafetería en la planta baja del edificio de oficinas, mencionando los pedidos para Arlo y para mí.Mientras esperaba a que prepararan las bebidas, mis dedos se movieron con rapidez para escribirle un mensaje a Kesya.«Sya, esta tarde tendré una fiesta con los compañeros de la oficina. Arlo organizó una reunión de la nada para nosotros».No pasó mucho tiempo antes de que la pantalla de mi teléfono parpadeara. Kesya, que al parecer sí tenía el celular en la mano, respondió de inmediato: «¿Eh? ¿Por qué hoy? ¡Qué decepción tan grande!».«A mí tampoco me avisaron desde el principio. Estoy confundida», le contesté con un suspiro.Al mismo tiempo, apareció una notificación de mensaje nuevo de otro contacto. De Arlo.«No hace falta que regreses deprisa. Estaré en una reunión, puedes quedarte un rato en la cafetería».Una coincidencia perfecta. Sin perder un instante, deslicé el dedo por la pantalla y llamé al número de

  • La Novia Renuente de Mi Jefe   29

    PUNTO DE VISTA DE ARLOEstaba más que acostumbrado a ser el centro de atención del público y a caminar entre los destellos de las cámaras de los reporteros. Sin embargo, al percibir la repentina rigidez en el cuerpo de Jenna a mi lado, me di cuenta de que estaba entrando en pánico. Después de todo, aunque fuera una secretaria sumamente competente en la oficina, encontrarse bajo el foco de los medios como la acompañante de un Esteban era, sin duda, una experiencia completamente nueva para ella.En cuanto bajamos del auto, por instinto le tomé la mano y se la estreché. Por fuera, su expresión mostraba un esfuerzo por mantenerse serena y bajo control, pero podía sentir su palma un poco fría y cubierta por una fina capa de sudor.—De acuerdo —susurró despacio, intentando regular su respiración.Caminamos juntos cruzando la explanada del edificio. Fui consciente de que algunas cámaras de los periodistas se atrevían a tomarnos fotos desde la distancia, pero preferí ignorarlas. Mientras la f

  • La Novia Renuente de Mi Jefe   28

    PUNTO DE VISTA DE JENNA Arlo firmaba con la mano izquierda la pila de contratos de trabajo que se amontonaba en su escritorio. Sus movimientos se veían experimentados, aunque por momentos sus dedos hacían una mueca de dolor al sostener un apoyo incómodo, mientras yo permanecía atenta a su lado, ayudándolo a pasar los documentos uno por uno para que no tuviera contratiempos con el yeso en su brazo derecho.Esta actividad se había convertido en nuestra rutina desde hacía aproximadamente una semana. Aunque técnicamente Arlo estaba de baja médica por su lesión y nosotros disfrutábamos de una licencia por matrimonio, sus deberes como líder principal de Esteban Group nunca se detuvieron por completo. Seguía trabajando incansablemente incluso estando en casa, transformando su despacho personal en la segunda sede de la empresa.Hasta que, finalmente, ese descanso limitado llegó a su fin. Hoy era nuestro primer día de regreso a las actividades de tiempo completo en la oficina.Caminé hacia el

  • La Novia Renuente de Mi Jefe   27

    PUNTO DE VISTA DE JENNA Habían pasado años desde la última vez que sostuve un pincel. Mis dedos se sentían torpes y extraños al deslizarse sobre el lienzo; sin embargo, ese aroma tan característico de la pintura al óleo comenzó a impregnar el aire, como si resucitara los colores de mi alma que habían estado en un letargo profundo. Observé el enorme lienzo que, hasta hace apenas una hora, estaba completamente en blanco. Ahora, su superficie lucía repleta de pinceladas que retrataban un paisaje de prados verdes, junto con las figuras de Arlo y el señor James blandiendo sus palos de golf bajo el intenso sol. Arlo en persona me había pedido que simplemente me dedicara a pintar y que dejara que él se encargara de los negocios. Hoy, me había traído a propósito no solo como su secretaria, sino como su esposa. Al principio quise mantener la profesionalidad y negarme, pero muy pronto me di cuenta: Arlo solo estaba cumpliendo a la perfección con su papel de esposo por contrato frente al públi

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