ANMELDENAlgunas carretas aparecieron finalmente en el horizonte.Dos lobos iban al frente, guiando los caballos, mientras el resto de sus acompañantes avanzaba transformado en lobos. Las ruedas levantaban pequeñas nubes de polvo que se deshacían rápidamente bajo los rayos del sol.La comitiva se detuvo a pocos metros de nosotros.Los dos lobos que encabezaban el grupo adoptaron su forma humana y realizaron un par de reverencias rápidas hacia Kaelen. Después, algunas miradas de soslayo se desviaron hacia mí.No duraron demasiado.Kaelen bajó una mano hasta mi muslo y lo apretó con firmeza.Gruñó.Los lobos apartaron la vista de inmediato.Finalmente, uno de los lobos que permanecía en su forma humana habló.—Rey Kaelen —dijo con lentitud—. He sido enviado por mi Alfa para ofrecerle el tributo que ha solicitado.El resto de los lobos se transformó y comenzó a descargar las carretas.Varias cajas fueron bajadas y apiladas a un costado de las carretas en absoluto silencio. Nadie parecía dispuesto
Durante las siguientes horas me dediqué a descansar. No es como si pudiera hacer otra cosa. Con el dolor de mi costado y el malestar que comenzaba a extenderse nuevamente por mi cuerpo, lo único sensato era permanecer quieta y dejar que Thorne hiciera su trabajo.Cuando consideré que había pasado el tiempo suficiente, le pedí a Corin que llamara a Naira.Una vez más emprendimos el largo camino hacia el terreno que utilizaban como baño. Cuando estuvimos lo bastante alejadas de las casas, saqué un pequeño puñado de hierbas y se lo tendí.—Toma.Naira las aceptó sin hacer preguntas.—Mastícalas. Ayudarán a controlar los síntomas hasta que, con un poco de suerte, Erik venga a darnos nuestras dosis.Ella asintió y enseguida separó unas cuantas para llevárselas a la boca.No me dio las gracias.No las esperaba.—El rey monstruo dice que en las próximas horas comenzarán a llegar algunos tributos —dije, cruzándome de brazos—. Quizá logren colarse algunos frascos en la caravana que venga del
Regresamos en silencio hasta el lugar donde me tenían. El pequeño trayecto de vuelta fue lento, más por mi culpa que por la de Naira. Cada paso hacía que mi costado protestara y, aunque procuraba no demostrarlo, ella redujo todavía más el ritmo.Al entrar, encontramos a Kaelen arrodillado junto a su madre, hablando con ella en voz baja. Ambos guardaron silencio en cuanto me vieron aparecer.Kaelen se puso de pie y caminó hacia mí.Me hice a un lado, suponiendo que simplemente quería pasar, pero me sorprendió cuando tomó mi mano y me ayudó a recostarme de nuevo.Naira desapareció sin hacer ruido mientras el rey acomodaba un par de pieles detrás de mi espalda para utilizarlas como almohada.—¿Cómo te sientes, Yelena?Lo miré fijamente.—Como si un caballo me hubiera arrastrado un par de metros.Una de sus cejas se arqueó ante mi sarcasmo, pero, para mi sorpresa, decidió dejarlo pasar. Se pasó una mano por el cabello y soltó el aire lentamente.—Escucha. Sé que te debo una disculpa. Sin
—Yelena —dijo la humana mientras se arrodillaba junto a mi cama—. Pondré este cuenco debajo de tu cadera para que puedas hacer tus necesidades. Después me lo llevaré y me encargaré de limpiarlo.Parpadeé, insegura de haber entendido bien lo que acababa de decir, hasta que retiró la manta ligera que cubría mi cuerpo y comenzó a levantar mi nueva ropa.La detuve con una mano.—Espera.No tuve que fingir el ligero rubor que apareció en mis mejillas, aunque, por una vez, aquella reacción tan humana me resultaba bastante conveniente.—Tú... ¿Has hecho esto mientras estaba inconsciente?Ella asintió sin cambiar la expresión de su rostro.Joder.Miré de reojo a Corin, que permanecía recostada sobre la otra cama de pieles.Me aclaré la garganta antes de volver a mirar a la humana.—Me encuentro... incómoda con eso. Si pudieras ayudarme a llegar a un sitio adecuado, podría encargarme yo misma de... de mí.La humana no respondió de inmediato.En lugar de eso, giró la cabeza y miró directamente
Salí de la habitación mientras aún podía hacerlo sin doblarme sobre mí misma.Entonces entré en pánico.Ciertamente estaba agradecida de haber aguantado tanto, pero no sabía cuánto más podría resistir mi cuerpo.Miré hacia todas direcciones.Mi salida intempestiva había llamado la atención de varios lobos y lobas que caminaban por los alrededores. Algunos se detuvieron a mirarme. Otros simplemente siguieron su camino.Ninguno se acercó.Exactamente como había ocurrido cuando me obligaron a llevar agua en mis deplorables condiciones.Apreté los dientes.Monstruos.Comencé a caminar, procurando mantener la espalda recta mientras miraba por encima de las pequeñas casas.La otra humana tenía una coartada como herrera o alguna mierda parecida.Tenía que encontrar la mayor cantidad de humo posible.Si estaba trabajando como herrera, la forja tenía que estar cerca.Y una forja necesitaba fuego.Fuego significaba humo.Seguí caminando, intentando ignorar el mareo, hasta que una enorme mano me
Los gritos de una mujer furiosa me sacaron de mi sueño tranquilo.Abrí los ojos y, frente al lecho de pieles de Corin, encontré a Kaelen con la cabeza gacha y las manos apoyadas sobre sus rodillas.La imagen de un monstruo siendo regañado.—Madre...—No, Kaelen. ¿Acaso yo te crié para ser un abusador?—No es así, madre. Yo no...—Solo contesta con sí o no. ¿Es cierto que le ordenaste a esta mujer que fuera tu amante?Hubo un breve silencio.Yo me estiré un poco y el movimiento arrancó un gemido de mis labios.Mi costado dolía. Mi vientre también.Mierda.Necesitaba el antídoto. Pronto.Al parecer, mi gemido llevó a Corin a nuevos niveles de enojo, porque inmediatamente alzó la voz.—¡Dale algo para el dolor!Kaelen se apresuró a tomar una taza entre nuestros lechos y me miró con frialdad. Sin embargo, sus movimientos fueron sorprendentemente suaves cuando me ayudó a incorporarme lo suficiente para que pudiera beber el contenido.Olía a plantas.Di un par de tragos y aparté el rostro c







