เข้าสู่ระบบ—Y tú, Sebastian, escucha bien lo que voy a decirte —continuó Damian—. Antes de ser un imbécil que golpea a otros hombres y lanza acusaciones sin tener pruebas, eres padre. Lily no necesita que llegues a su lado para demostrar que eres capaz de enfrentarte a mí; necesita que llegues para que sepa qu
Las lágrimas que Elena había mantenido contenidas se deslizaron por sus mejillas, pero esta vez no intentó esconderlas. No podía evitar el terror de imaginar a Lily lejos de ella, ni el dolor de saber que alguien de su propia familia había utilizado a la niña para castigarla por sus decisiones. Sin
Sebastian retrocedió un paso y se dejó caer en uno de los sillones, como si sus piernas hubieran perdido la fuerza necesaria para sostenerlo. Ya no miraba a Damian con el mismo odio de antes, porque la noticia había abierto una grieta en la certeza que lo había mantenido en pie desde la desaparición
El silencio que siguió a la llamada de Min-Jae no duró demasiado, porque apenas unos minutos después las puertas del penthouse se abrieron y el equipo de investigación entró con la urgencia de quienes sabían que no podían permitirse un solo error. Damian permaneció de pie junto a los ventanales, con
—Elena, necesito que me digas todo lo que sabes —le pidió, acercándose a ella sin intentar tocarla hasta que estuvo seguro de que no se apartaría—. No voy a pedirte que dejes de tener miedo, ni voy a prometerte algo que todavía no puedo garantizarte. Pero voy a encontrar a Lily. Para hacerlo necesit
Sebastian soltó una risa amarga, carente de humor, y se acercó otro paso, como si la serenidad de Damian fuera una ofensa personal. Para él, aquel hombre representaba todo lo que temía: una influencia que no podía controlar, un poder que desconocía por completo y una relación con Elena que lo había







