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Capítulo 129

Esperanza Marín
Beto se levantó de un salto de la silla, furioso, y señaló a Olivia mientras le gritaba:

—¿Te robaste los videos de seguridad de la empresa? ¿O instalaste cámaras a escondidas? ¡Eso es ilegal!

Olivia sonrió.

—Primero que nada, lo que vi en las grabaciones no afecta los intereses de la empresa ni revela ningún secreto. Si crees que cometí un delito, ¡denúnciame! Y segundo, ¡es todo lo contrario! ¡Esos videos protegen a la compañía! Soy accionista y casi me queman viva en una sala de juntas. No so
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  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 395

    ¿En serio había muerto?En la mente de Adrián volvió a resonar aquella voz de sus pesadillas: “Oye, Adrián, la tal Olivia de tu salón… ¡Lárgate!”Daniela dijo algo más:—Es verdad, ya no puedes confiar en Olivia. Por eso me invitaste a comer, ¿no? Para poder desahogarte conmigo.Adrián no dijo nada. Últimamente soñaba todo el tiempo con cosas de cuando tenían dieciséis, diecisiete años, y por eso de vez en cuando le escribía a Daniela; en esos mensajes casi podía sentir el aroma del azahar de aquellos años.La voz de Daniela siguió llegando desde el otro lado.—Solo la gente que la está pasando mal se refugia en el pasado; los que van viento en popa solo miran hacia adelante. Adrián, deja ir a Olivia. Ella merece un futuro mejor.Él sintió un tirón agudo y la vista se le fue nublando. Ahora, aunque intentara retenerla, ya no podía… Ya no tenía derecho a aferrarse.—Daniela —dijo con la voz entrecortada—. Me arrepiento tanto.Todo lo arrogante, lo desafiante y lo desquiciado que fue dur

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 394

    Amar o no amar… ni siquiera se lo había planteado.Lo único que quería era demostrarle a Paulina, con una urgencia casi enfermiza, lo poderoso que era, lo mucho que podía mover a su antojo. Que si se lo proponía, era capaz de consentir a una mujer hasta el último extremo.Por supuesto, en el camino lastimó a Olivia. Pero en aquel entonces no pensaba en eso; se fue perdiendo en la cercanía de Paulina.Le explicó a Olivia que solo estaba retribuyendo a Paulina por aquella historia de voluntariado de años atrás, que entre ellos no había pasado nada. Quizá la excusa se sostenía, ¿no? Siempre hacía falta una excusa convincente para apuntalar los rincones más oscuros y mezquinos de uno mismo.Pero lo creía así: podía hacer cualquier cosa por Paulina, aunque jamás traicionaría a Olivia. Su idea de “no traicionarla” era respetar los límites, no cruzar la línea.Sin embargo, Celeste le dijo que la infidelidad emocional también contaba como infidelidad.¿Contaba? ¿Había sido emocionalmente infie

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 393

    No salió, pero al poco rato sonó su celular. Era Beto.—¿Bueno? —Imaginó que a esa hora Beto lo buscaba para invitarlo a salir, así que pensó rechazarlo.Ja, hasta él mismo lo reconocía: no lo podía creer. ¿Quién era el que se la pasaba en la calle con todo tipo de amigos, buscando cualquier excusa para no volver a casa?Pero Beto lo llamaba para que fuera a consolar a Paulina.—¿Qué le hiciste a Pau para que esté llorando así? —preguntó Beto, desconcertado. De fondo, apenas audible, se oía a Paulina sollozando.Lo pensó un momento: al parecer lo único que había hecho era no aceptar comprarle una casa. Se rio con incredulidad y colgó.Eso de que “solo le importaba estar con él, que con tener un lugar en su corazón bastaba”, nunca se lo creyó. Lo que pasaba era que en aquel entonces él estaba dispuesto a consentirla, nada más.Cinco años atrás, la partida de Paulina coincidió con el momento más crítico para la empresa de él, Beto y Nico. Años de esfuerzo a punto de irse a la basura. Ell

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 392

    —¡Eso es culpa de tu nueva secretaria! No sabe con quién trata, y ese “cualquier persona” no me incluye a mí. —Paulina apoyó la cara en ambas manos, recargada sobre el escritorio de Adrián.—¿Qué haces aquí? —Él esquivó la mirada.—¡Vine a verte! ¡Te mando mensajes y no contestas! ¡Me tenías preocupada!Adrián tosió un par de veces y tomó el celular.—Me quedé dormido.—Adri, ¿estás muy cansado? —Paulina parpadeó—. ¿Por qué no te mudas a mi departamento? Así puedo cuidarte.Adrián mantenía la mirada fija en su celular, deslizando el dedo por la pantalla.—No, no puedo. En mi casa tengo muchos archivos en la computadora, y seguido necesito trabajar horas extra.Paulina hizo un puchero.—Yo tampoco quiero ir a tu casa... Adri, no me gusta estar ahí; todo tiene las huellas de Olivia.Él se quedó inmóvil. En su cabeza resonaron las palabras de Olivia: “Esa casa, ¿en serio crees que es mi hogar? Una casa cuya contraseña es el cumpleaños de tu primer amor, ¿crees que es mi hogar? ¿O la decor

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 391

    —Yo lo llevo abajo. —Olivia se levantó con la bandeja en las manos.Salió de la habitación y vio a Rosa en el pasillo, afuera del cuarto de Mercedes, algo ida.—Rosa, ¿qué haces aquí parada? —preguntó Olivia con el plato de sopa en las manos.Ella se sobresaltó, la mirada vacilante.—Nada... estaba esperando... para recoger el plato.Olivia miró: el plato seguía lleno.—¿No le gustó la sopa?—No, es que confundiste el azúcar con la sal. Rosa, ¿has estado muy cansada últimamente? —Olivia le entregó el plato.—No... —Rosa forzó una sonrisa—. No, qué boba, en serio. Voy a preparar otra enseguida.Sin esperar respuesta, tomó el plato y bajó las escaleras a toda prisa.Olivia comió algo rápido y se fue a la clínica.En el camino, recibió un mensaje de un número desconocido: “Olivia, perdóname. En toda mi vida, la única persona con la que estoy en deuda eres tú. No tengo intención de casarme antes de que el divorcio sea oficial; lo que pasa es que un vestido así lleva tiempo confeccionarlo.

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 390

    Adrián fue palideciendo entre los murmullos de la gente, pero tenía que seguir implorando:—Olivia, te lo ruego, ¿podemos dejar a la policía fuera de esto? En serio puedo aceptar cualquier condición que me pongas.Olivia sostenía a su abuela y rio con burla.—Tranquilo, no voy a llamar a la policía.Adrián se alegró y suspiró aliviado.—¿En serio?—¡Claro! Aunque... —ese “aunque” hizo que a Adrián y a Paulina, detrás de él, se les hiciera un nudo en el estómago.El odio asomó como relámpago en los ojos de Olivia.—Adrián, ¿me crees si te digo algo? En serio pensé en que termináramos en buenos términos. Hasta hoy, eso era lo que quería: no volver a vernos nunca más, ese iba a ser el mejor final.Pero no... no debieron meterse con su abuela.—Entonces ahora... —Adrián no entendía qué había detrás de esas palabras.—Ahora... —La mirada de Olivia se dirigió hacia Paulina, detrás de él—. Te cumplo lo que te dije, no voy a llamar a la policía.Dicho eso, tomó a su abuela del brazo.—Abuelita

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