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CAPÍTULO 71

Auteur: Ría Luxuria
last update Date de publication: 2022-04-15 12:00:45

Laura encontró a David en su estudio, había pasado solo un día desde lo sucedido con su abuelo y, aunque no se encontraba en el mejor humor, deseaba hablar con él.

El hombre tenía un trago en su mano, sentado en su silla cerca de la ventana, la estancia se encontraba a media luz y música suave sonaba en el lugar. El ambiente tenía algo de romántico, o por lo menos así podría percibirse si David hubiese tenido otra expresión en su rostro.

Tocó la puerta solo para anunciar su presencia, porque de hecho, esta se encontraba entornada dejando que cualquiera que se asomase pudiese mirar el interior sin demasiado esfuerzo. David giró la cabeza de manera perezosa y no cambió su expresión al verla.

―¿Podemos hablar? ―preguntó Laura con cortesía.

David se enderezó en la silla y le hizo un gesto para que continuara.

La pelirroja dio un par de pasos en dirección al escritorio, se detuvo frente a él y escondió las manos detrás de la espalda.

―Vengo a informarte que Noah no es compatible con mi abuelo ―habló. David asintió.

―Comprendo ―respondió él―. ¿Algo más?

―Sí… ―Ella se detuvo, dudaba de continuar hablando, pero al mismo tiempo sabía que si no lo hacía, tendría que retirarse de allí y Laura deseaba conversar un poco más―. Bueno… mmmm… ―Desvió los ojos por un momento, luego inspiró aire como si estuviera buscando coraje para continuar―. Tu cumpleaños se acerca, falta poco de hecho, y quería saber cómo deseas celebrarlo este año.

―No creo que sea buena idea celebrarlo ―dijo David. En realidad, tenía tantas cosas en su cabeza que había olvidado por completo que su nacimiento estaba próximo a celebrarse―. La situación general en la empresa y en la familia no es muy buena que digamos, sería demasiado frívolo hacerlo. Ya la prensa sabe que tu abuelo está enfermo, la situación con la policía tampoco es buena y debido a todo esto el precio de las acciones en la bolsa se desplomaron de nuevo.

―Más razón para celebrar tu cumpleaños ―insistió ella. Laura solo tenía dos fechas para demostrarle a David cuánto lo amaba, una era su aniversario de bodas, del cual no participaba desde hacía casi tres años y el otro era su cumpleaños. Ese día, siete años atrás, fue el inicio de toda su relación, por ende, tenía un profundo significado para la pelirroja―. Debemos demostrarles que no estamos preocupados por eso, que todo es solo un mal rato y que tenemos nuestra consciencia limpia, que podemos continuar con nuestras vidas.

―Pero es que no es un mal rato, Laura ―replicó David con impaciencia―. Todo lo que dicen es verdad, ¿acaso no viste la evidencia? ―preguntó con incredulidad―. Las manos de los Miller están manchadas con sangre inocente…

―Eso no es cierto, mi familia no mató a nadie…

―De manera indirecta, causaron la muerte de un hombre ―acusó él, sin misericordia―. Si hubiesen seguido los canales correctos, si hubiesen tomado en cuenta los informes de ese hombre y cambiado el lugar, entonces estaría vivo.

»Y eso es solo el problema al que todo mundo le está prestando atención.

»¿Qué crees que va a suceder cuando la prensa vaya a investigar la situación del desarrollo urbano relacionado a esos hechos y se den cuenta de que él tenía razón?

Laura compuso una mueca de horror y por unos minutos no pudo hablar.

―¿De qué… de qué hablas? ―preguntó.

―De que el hombre tuvo razón… una gran parte de esa zona tiene problemas. Edificios que tuvieron que ser evacuados porque se están hundiendo, casas que están rompiéndose a la mitad por los desplazamientos del terreno ―enumeró David, furioso por la actitud tan frívola de Laura―. Eso sin contar los problemas de salud. La población infantil de esa zona que nació en ese lugar en los últimos quince años tiene problemas respiratorios o de piel, casi en un noventa porciento. La tierra está tan contaminada que las áreas verdes no han sobrevivido… ¿Entiendes la dimensión de este caso ahora?

―Eso, eso… ―tartamudeó la pelirroja―. No lo sabía…

―Pues date por enterada… ―le recriminó David―. Y mientras tú piensas en mi fiesta de cumpleaños, yo pienso en cómo demonios puedo minimizar los daños de un problema causado por la ambición de tu abuelo… ―terminó con amargura.

Claro que mentía, David solo fingía que intentaba resolver las cosas, por el contrario, en ese momento solo estaba sentado en primera fila, disfrutando del espectáculo, que solo prometía volverse mejor.

―Y no solo es eso, Laura… ―se quejó―. La cosa es qué hacer cuando el público se entere, porque ya no estamos en un punto de ‘si se enteran’… ¿Qué vas a hacer en ese momento? ¿Te has preparado para cuando todo eso termine de explotar?

Más que una pregunta, parecía que la estaba acusando de ser negligente.

―He tenido demasiadas cosas encima que no he estado prestando atención ―dijo ella con voz lastimera―. No tienes que ser tan ingrato como para molestarte conmigo solo porque quise tener una atención contigo…

―No lo necesito, no necesito que te fijes en mí, ni me atiendas ―aseguró David―. Ya te lo he dicho, nosotros no tenemos nada, la única razón por la cual sigo aquí es por Noah, solo él y nada más.

»Deberías entenderlo de una vez, nos evitaríamos caer en estas discusiones sin sentido. ―David la miró con intensidad, luego, como si estuviese extremadamente cansado, soltó un suspiro largo y cerró los ojos―. Si ya no hay más, puedes retirarte, deseo estar solo.

Laura apretó los dientes y los puños, mucho más cuando él giró la silla a la posición original antes de que ella llegara; él la ignoraba por completo, incluso tomó un sorbo de su bebida y continuó mirando el panorama nocturno de la ciudad.

Se retiró del estudio y se marchó a la habitación, echada sobre la cama dejó que la desesperación y la tristeza la embargara, en ese momento de su vida se sentía agobiada por todo, los ataques indiscriminados continuaban desde todas las direcciones, haciéndole dudar de que existiera Dios.

Se hizo un ovillo sobre el lecho y lloró hasta quedarse dormida.

La mañana llegó un poco tarde para ella, después de arreglarse, salió a desayunar, en el camino al comedor no se percató de quienes estaban a su alrededor, y como la costumbre dictaba de que ya a esas horas Laura se encontraba en la oficina, Noah no se dio cuenta de que su mamá estaba en casa.

Por eso, él anduvo sin prestar atención, con el vaso de budín de caramelo en la mano.

Al chocar contra su madre él se envaró, el pequeño pelirrojo sabía que su mamá no era una persona que tolerara demasiado el contacto físico. De hecho, a pesar de su corta edad, él sabía muy bien que ella no era cariñosa y podía percibir que no sentía por él demasiado amor.

No obstante, aunque la indiferencia fuese triste y cruel para Noah, jamás había sido el destinatario de un maltrato físico o verbal por parte de ella.

Pero esa mañana, al ver su falda de color rosa palo manchada por el líquido acaramelado, Laura explotó.

¡Esa era su falda favorita!

Se había vestido especialmente elegante y atractiva para sentirse mejor consigo misma, pero él lo arruinó todo… ¡Todo!

Viendo la expresión furiosa de su madre, Noah tuvo miedo.

―Lo siento, mamá… ―se disculpó en voz baja, incluso agachó su cabeza para demostrar que estaba apenado por lo sucedido.

Sin embargo, Laura no lo escuchó.

―¡Mira lo que hiciste! ―vociferó con verdadera rabia, luego lo aferró del hombro con demasiado fuerza y lo zarandeó―. ¿Acaso tienes idea de cuánto cuesta esta falda?

Solo cuando escuchó el llanto del niño se dio cuenta de lo que estaba haciendo, cuando lo soltó, él trastabilló y cayó al suelo.

―Lo siento, mamá, lo siento… ―rogó entre hipidos―. No volveré a comer budín, lo juro…

Noah lloraba en silencio, sorbía por la nariz y se la limpiaba con el dorso de la mano mientras con la otra sostenía el vaso con firmeza, por miedo a tirarlo. Cuando ella levantó los ojos se dio cuenta de que no estaban solos, la empleada encargada de cuidar al niño ese día la miraba con sorpresa y temor.

Laura se sintió molesta y avergonzada, se dio media vuelta y se marchó de regresó a la habitación para calmarse.

Mientras se ponía otra pieza de ropa pensó en qué sucedería si David se enteraba.

No había tomado a Noah con demasiada fuerza, ¿cierto? Él solo lloraba por la sorpresa de verse regañado, era eso y nada más.

Decidió irse a la oficina sin decir ni comer nada, cuando llegó a las instalaciones de la compañía se encontró con el habitual grupo de reporteros que esperaban en las puertas de la empresa para tratar de averiguar algo, lo que fuese.

No obstante, esa mañana una pregunta la tomó por sorpresa.

―Señora Miller, ¿cómo piensa afrontar Miller, Co., la demanda civil de cientos de familias debido al desarrollo urbano relacionado al caso actual por el cual está siendo investigado la junta directiva? ―La reportera inclinó el micrófono en su dirección, Laura frunció el ceño.

«¿Qué?»

 ―Sin comentarios ―dijo, y se alejó a la entrada donde los guardias de seguridad detuvieron a la prensa.

Cuando llegó a su oficina su secretaria le informó de la situación, debía presentarse de inmediato a la sala de juntas.

―¿Por qué no me llamaste! ―reclamó alterada―. ¿Para qué te pago si no haces bien tu trabajo?

―Señora Laura, la he estado llamando desde las siete y media de la mañana, le dejé docenas de mensajes, pero usted jamás contestó… ―explicó la mujer.

Laura miró su móvil, colérica sobre la situación; en efecto, la larga lista de llamadas y mensajes estaba allí, solo entonces se percató que, sin darse cuenta, había dejado su móvil en silencio.

Marchó a la sala de juntas a paso rápido, cuando abrió las puertas todos estaban allí, incluido su abuelo que había sido dado de alta esa misma mañana.

―¿Dónde carajos estabas, Laura?

La voz de Ruben retumbó entre esas paredes, llena de decepción, molestia y amenaza.

Recordó las palabras de David la noche anterior. Como si fuese el mensajero de la calamidad, él predijo que eso iba a suceder.

Ahora una demanda civil se asomaba en su panorama, y por lo poco que vio en el documento que su secretaria le dio, la compensación era de millones de dólares.

«…ya no estamos en un punto de ‘si se enteran’»

David tuvo razón, y más pronto de lo que esperó, el resto del problema les estalló en la cara.

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Commentaires (1)
goodnovel comment avatar
Dionis Feliz De Chez
porwue no piblicas mas seguido
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