Share

Ni Muerta Volveré Contigo
Ni Muerta Volveré Contigo
Author: Frida Cervantes

Capítulo 1

Author: Frida Cervantes
—¿De verdad?

Mi mamá me miró con desconfianza. Durante aquellos años, yo apenas soportaba estar lejos de Álex. Antes de la boda, él había tenido que pasar una semana entera a mi lado para tranquilizarme y lograr que aceptara su supuesto viaje al extranjero.

Sonreí con amargura.

—Si ya no me quiere, ¿para qué seguir aferrándome a él?

Su expresión se relajó. Me abrazó y rompió a llorar desconsoladamente. No sé cuánto tiempo pasó antes de que se atreviera a hablar, titubeando.

—Entonces, ¿puedes quedarte sola? Fui yo quien le presentó a Alicia. Álex me pidió que fuera testigo de la boda.

Asentí, todavía aturdida. Podía entenderla: todos nuestros parientes de la familia Soto trabajaban en el Grupo Duarte. Tal vez, para ella, Álex era más importante que su propia hija.

Mi mamá se fue aliviada. Pero tantos años de amor me llevaron a seguirla hasta la boda, casi sin darme cuenta.

Los lisianthus blancos, los globos azules… Todo era exactamente como Álex y yo lo habíamos planeado.

—¿Margarita?

Leticia fue la primera en verme. Apreté la tela de mi ropa entre los dedos, sin saber cómo escapar de aquellas miradas.

Álex, que estaba a punto de besar a la novia, se apartó de ella por reflejo. Se volvió hacia mí, rígido, y apenas logró pronunciar unas palabras.

—¿Qué haces aquí?

Todos me miraban con desprecio. Él corrió hacia mí, tropezando, y trató de explicarse con frases incoherentes.

—Escúchame. Esto no estaba previsto… Yo…

Antes de que pudiera responder, mi mamá lanzó un grito, se abalanzó sobre mí y me pellizcó con fuerza la parte interna del brazo.

—¡Me prometiste que lo dejarías ser feliz! ¿Por qué viniste?

Solté un quejido de dolor.

—No lastime a Margarita.

Álex salió en mi defensa por instinto, pero Leticia frunció el ceño.

—¿No te ha arruinado ya bastante la vida? ¡Llevas tres años así! ¿Has podido dormir una sola noche tranquilo? Siempre con su depresión…

Hizo una pausa y murmuró:

—Una mujer usada, a la que ya violaron… Y todavía tiene el descaro de venir a ensuciar una boda.

Apreté los puños hasta que se me pusieron blancos los nudillos.

Tres años atrás, unos rivales de Álex lo habían secuestrado. Me había arriesgado a ir sola a rescatarlo y me habían violado.

Desde entonces, las pesadillas no me dejaban en paz. A veces le mordía las manos a Álex hasta hacerlas sangrar. Cuando volvía en mí y veía lo que le había hecho, me dolía en el alma, pero él solo negaba con la cabeza y decía que me lo debía.

—¡Cállate! —la reprendió.

Pero dejó de defenderme en cuanto oyó una voz suave.

—Margarita, bienvenida a nuestra boda.

Alicia Beltrán me ofreció una copa de vino con absoluta soltura. Su hermoso vestido realzaba su figura. Yo estaba en los huesos por el cáncer y, al compararme con ella, retrocedí unos pasos.

Alicia se quedó con la copa en el aire y buscó a Álex con la mirada. Él frunció el ceño y me llevó aparte.

—Vuelve a casa. Después te lo explico todo. No nos pongas a todos en una situación incómoda.

—Está bien.

Mi respuesta inmediata pareció desconcertarlo. Pero en ese momento un dolor terrible me retorció el estómago. Palidecí y me doblé sobre mí misma.

A Álex le cambió la cara.

—Te lo suplico. No hagas una escena aquí, ¿sí? Si la haces, mi familia nunca va a permitir que estemos juntos.

Leticia se acercó a grandes pasos y se interpuso entre nosotros. Me miró con hostilidad.

—¿Ahora vas a fingir otra crisis depresiva?

No me atreví a hablar. Temía que la sangre que me subía por la garganta se me escapara por la boca.

Al verme así, Leticia me empujó fuera del salón.

—¡Deja de usar la depresión para dar lástima! De verdad me arrepiento de haber sido tu amiga.

Con aquel sabor intenso a sangre en la boca, contuve las lágrimas y me di la vuelta a toda prisa.

Si todos estaban decepcionados de mí, ya no hacía falta despedirme. Compré un boleto para volver a mi pueblo. No quería ser una carga para nadie en los últimos días que me quedaban.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Ni Muerta Volveré Contigo   Capítulo 9

    Mi mamá llegó el día del entierro de Álex. Vestía de negro, tenía el cabello completamente blanco y había adelgazado tanto que la ropa le colgaba del cuerpo.Mis cenizas habían sido sepultadas en una tumba junto a la suya. Mi mamá se detuvo ante las dos lápidas y dejó un plato de fideos sobre la tierra, al pie de la lápida de Álex. Mientras el vapor se elevaba, dijo:—Álex, a Margarita le encantan los fideos. Coman juntos.Leticia estaba a su lado. Durante aquellos días, había seguido pendiente del caso de Alicia, como antes lo hacía Álex.Alicia no había ido. Seguía detenida y el proceso continuaba. Su padre había enviado un mensaje a través de un abogado para pedir a los Duarte que intercedieran por ella. Pero Álex había muerto y su familia descargaba toda la rabia sobre Alicia. Más tarde supe que la habían condenado a cinco años de prisión.En el entierro, Leticia me habló del caso frente a mi tumba. El viento soplaba con fuerza y había esparcido los lisianthus blancos que habían de

  • Ni Muerta Volveré Contigo   Capítulo 8

    Álex se encerró en la casa que habíamos compartido y se negaba a salir. Se divorció de Alicia sin darle opción y dejó la empresa a cargo de un gerente profesional.Todos los días se dedicaba a dos cosas. La primera era escribir. Repasaba cada jornada, desde el día en que me habían diagnosticado cáncer hasta el día en que descubrió la verdad: qué había hecho, qué me había dicho y cómo me encontraba yo.Al llegar a la tercera página, reparó en una coincidencia. El día en que me habían diagnosticado cáncer, él se había llevado a Alicia de vacaciones a la costa. La fecha de salida del vuelo coincidía con la del informe de mi biopsia.Escribió ambos datos uno al lado del otro, trazó una línea y dibujó encima una enorme cruz. Luego cerró el cuaderno. Esa noche no durmió.Se quedó sentado en el sofá, con la televisión encendida y el volumen al mínimo. En las noticias, los periodistas se agolpaban frente a una estación de policía y grababan cómo unos agentes se llevaban a Alicia. Ella se cubrí

  • Ni Muerta Volveré Contigo   Capítulo 7

    Desde entonces, mi mamá se quedó en el pueblo. Regresó a aquel dormitorio pequeño en el que yo había pasado mis últimos días, acurrucada y tosiendo sangre.Dedicó un día entero a limpiarlo. Tiró los pañuelos ensangrentados, rellenó con masilla los arañazos de la pared y dobló mi ropa vieja para guardarla en el armario.Al terminar, se sentó en el borde de la cama y pasó mucho tiempo mirando una mancha marrón en la almohada. La mancha no había salido con el lavado. Yo ya había recibido quimioterapia. Una de aquellas noches, me había sangrado la nariz y la sangre había traspasado la tela. No se lo había dicho a nadie.Empezó a revisar las cosas que había dejado. Debajo de la cama encontró una caja de cartón llena de copias de mi expediente médico, recibos e indicaciones escritas a mano.Fue leyendo hoja por hoja. Al llegar a la tercera, le empezaron a temblar las manos."La paciente refiere dolor abdominal persistente desde hace más de tres meses y una pérdida de peso de doce kilogramos.

  • Ni Muerta Volveré Contigo   Capítulo 6

    Álex tenía la mano apoyada en el vientre apenas abultado de Alicia. Ella seguía hablándole, pero él no reaccionaba.—¿Qué descubrieron? —preguntó con voz ronca.El asistente miró a Alicia, bajó los ojos y le entregó una tableta a Álex.—Borraron parte de la grabación del pasillo del hospital, pero otra cámara del mismo pasillo captó la escena desde un ángulo distinto. La señorita Soto no empujó a nadie ese día. Fue la señora Beltrán quien le agarró la mano y se dejó caer hacia atrás.Álex tomó la tableta. En la pantalla aparecía yo, con una bata de hospital que me quedaba enorme, pálida como el papel y apenas capaz de mantenerme en pie.Alicia se acercó. Yo retrocedí por instinto. Al momento siguiente, me sujetó de la muñeca y colocó mi mano sobre su propio vientre. Después se dejó caer hacia atrás y me arrastró con ella. Di un paso torpe hacia adelante, perdí el equilibrio y caí, con la mano todavía extendida.Yo miraba la grabación junto a Álex, deseando poder abrazar a la mujer que

  • Ni Muerta Volveré Contigo   Capítulo 5

    Solo después de morir supe qué había pasado por la cabeza de Álex y qué lo había llevado a buscarme en el pueblo. Durante mis últimos días allí, él había empezado a sentir una inquietud inexplicable: tenía la impresión de que algo importante se le estaba escapando.Tiempo atrás, cuando mi mamá le había propuesto conocer a Alicia, él se había negado rotundamente."¿Por qué quiere que engañe a su propia hija?", se había preguntado.Ante su negativa, ella solo había suspirado.—No sé cuándo se va a recuperar. He visto todo lo que has hecho por nuestra familia estos años. Hace tiempo que te considero un hijo. Quiero que tengas una esposa normal.Él se había quedado desconcertado. En ese instante, las viejas heridas de mis mordidas parecieron dolerle de nuevo. Casi sin saber por qué, aceptó conocerla.Tal como mi mamá había dicho, Alicia era un sol. A su lado no tenía que temer otra de aquellas mordidas. Poco a poco, empezó a verla cada vez más.Leticia no tardó en darse cuenta. Al principi

  • Ni Muerta Volveré Contigo   Capítulo 4

    —Señorita Soto, ¿no le advertí que, si seguía descuidándose así, quizá no llegaría a vivir ni un mes? Además, está embarazada, pero en su estado no puede continuar con el embarazo…El olor a desinfectante fue lo primero que percibí al despertar. Estaba en el hospital y no recordaba cómo había llegado. Me quedé inmóvil y las lágrimas empezaron a caer en silencio.El médico suspiró.—¿De verdad no va a decírselo al señor Duarte ni a su familia? Al menos deberían acompañarla cuando firme el consentimiento para interrumpir el embarazo.—¿Serviría de algo? Si les importara, ¿no estarían aquí?No insistió. Solo me indicó que descansara y me preparara para la intervención.En el celular me esperaban mensajes de Álex:"Alicia siente lástima por ti. Le preocupa que tengas una crisis frente a los periodistas, así que no tienes que ir a la conferencia de prensa. Voy a pasar un tiempo con ella para compensarla. ¿Puedes dejar de darme motivos para preocuparme?".Mi mamá y Leticia me habían enviado

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status