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7-Tendré que llamar a uno…

Author: Andry07
last update publish date: 2026-09-08 00:49:42

Luego de su confesión, lo miré con una expresión muy seria en mi rostro, y segundos después, empecé a reír como una desquiciada.

—Un ángel de la muerte—repito entre carcajadas—Ay, me duele cuando me río—me quejo, aunque continúo riéndome.

Él niega con la cabeza.

—A parte de tonta, masoquista. Debí suponer que no me creerías...

—Te creo—miento—Claro que te creo, de hecho, ahora yo me presentaré—extiendo con dificultad la mano para estrecharla con la suya—Mucho gusto señor ángel de la muerte, yo soy el Ada de los dientes.

Pone los ojos en blanco.

—Que infantil eres.

—¿Cómo esperas que crea semejante estupidez?, ¿crees que tengo cinco años?

—Entonces dime, "genio", ¿Cómo explicas lo que sucedió hace un rato con el lóbrego?

—Ya le encontraré alguna respuesta científica.

—En serio eres terca—me mira con severidad—Tengo muchas formas de demostrártelo, pero me iré por la más sencilla.

Se quita la túnica, y mis ojos estuvieron a punto de salirse de sus órbitas.

—Tu... Tu cabello—señalo su cabeza—era plateado, y ahora es... negr*. ¿Cómo lo hiciste?

—Es por mi túnica, cuando me la coloco, paso a mi forma espiritual.

No puedo negar que todo esto es bastante extraño, sin embargo, soy una chica que vive sola ¿Qué tal si se trata de alguna clase de estafador?

—Ese puede ser solo otro truco barato.

—Ya... piensa lo que quieras, yo me largo—se ve bastante enojado.

Se coloca su túnica y de inmediato vuelve a ser platinado, pero lo más impresionante no fue eso, sino que, con solo chasquear los dedos, desapareció frente a mis ojos.

Me sentí aturdida.

Eso que acababa de hacer no tenía ninguna explicación científica.

—Entonces es cierto…

Quise negarme a creerle de todas las formas posibles, y la única razón es, que no le puedes temer a algo que no existe. Ahora que lo hago, puedo sentir como el miedo se apodera de mi cuerpo.

—¡¿A dónde fuiste?! —pregunté asustada—¿Me dejarás aquí sola?, ¿Y si esa cosa regresa? —un escalofrío me recorrió la espalda—¡Si muero será tu culpa!, bueno, eres la muerte así que de igual forma será tu culpa…

Un ruido afuera de mi ventana me hizo sobre saltarme, y dejando a un lado el dolor en mi espalda, me puse de pie.

—No es nada Legna, no seas paranoica—intenté darme valor, y lentamente me fui asomando, entonces un nuevo sonido, aun mas fuerte me hizo gritar y caer sentada al piso—¡Bastian! —grite, cubriéndome la cabeza con los brazos y cerrando los ojos con fuerza.

—Te dije que no te levantaras…

Abrí los parpados y levanté la cara, para verlo frente a mí.

—¿Cómo desapareces y apareces así? —extendí la mano para que me ayudara a levantarme y lo hizo a regañadientes.

—Lo de desaparecer lo hago por voluntad propia, pero lo de aparecer frente a ti, aun no entiendo cómo es que sucede.

—¿Siempre apareces así frente a los humanos?, o sea, ¿si alguien desea la muerte tu solo apareces y ya?

—Primero, no soy “la muerte”, soy uno de sus ángeles, y segundo, no, no aparezco cuando los humanos me llaman, no soy un superhéroe que venga a salvarlos de una vida miserable.

—Y entonces, ¿Cómo apareces frente a mí?

—Tu dímelo, tu eres quien me hace aparecer. ¿Qué es lo que haces?, seguro pensar en mí, no te puedes sacar de la cabeza este rostro tan atractivo.

“Egocéntrico” —pensé, mirándolo con los ojos entrecerrados. Y de la nada lo recordé.

—¡Lo tengo!, es tu nombre.

—¿Qué tiene?, es único, si, combina muy bien conmigo, también…

—¡Nooo!, egocentrista, tu nombre es el que hace que aparezcas frente a mí, cada vez que lo pronuncio.

Se empezó a reír a carcajada y yo me quedé como una idiota viéndolo reír. Es molesto que tenga razón, es muy atractivo.

—¿Cómo podrías hacer eso solo con pronunciar mi nombre?, no digas tonterías.

—Las tres veces que te has presentado así, de la nada, han sido luego de pronunciar tu nombre.

—Imposible.

Ahora su mirada es glacial, recobro la seriedad que lo caracteriza.

—En lugar de discutir, probemos mi teoría. Desaparece, y yo te haré aparecer.

—Eso es una estupidez, me niego a hacerlo.

—¿Tienes miedo de que esté en lo correcto?, Jamás pensé que la muerte fuese tan cobarde.

Entrecerró los ojos, y lentamente levanto la mano para chasquear los dedos.

Tal como lo hizo hace un rato, se esfumó por completo.

Yo esperé unos segundos y luego dije “Bastian”, y taraaan, ahí estaba, a medio metro de mí.

—Otra vez—Sentencio, chasqueando los dedos y yo puse los ojos en blanco.

—¡Bastian!

—¡Una vez más! —demando, y repetimos la acción, pero está vez cuando apareció, lo hizo tan cerca de mí, que lo tomé del brazo para que parara.

—Es suficiente, ya comprobamos mi teoría.

—Es que... es imposible…—se aleja y empieza a caminar de un lado a otro—Esto no puede estarme sucediendo a mí. ¿Ahora que vamos a hacer?

—¿Qué haremos?, ¿Qué harás tu?, tu fuiste quien me rescato, entonces todo lo que esta sucediendo debe ser tu culpa.

—¡Tienes razón! —da un aplauso en el aire, y segundos después me da una mirada psicópata—Como yo te salvé, la solución es matarte.

—Ey, ey, ey… ¡Momentito!, tu me demostraste que vale la pena vivir la vida así que ahora no me la puedes quitar—por fuera parecía estar tranquila, pero por dentro estaba temblando.

—Tienes razón, no te puedo matar, pero… tu si puedes suicidarte, ya lo intentaste una vez, puedes intentarlo una segunda, o tal vez una tercera vez. Dicen que la tercera es la vencida.

—¡No seas estúpido!, yo no me quiero morir.

—Primero si querías y ahora que te lo estoy pidiendo no quieres, eres una egoísta.

—Juro por Dios que te golpearía si no estuviese convaleciente.

—¡Eso es una blasfemia!—me regaña.

—¡Pues entonces deja de decir estupideces y mejor busca una verdadera solución!

—Creo que ya se que hacer, aunque no sé si sea lo correcto.

—Si vuelves a decir que debo morir en serio te voy a golpear.

—No quería recurrir a medidas desesperadas, pero la situación lo amerita.

Usa un tono renuente, luego cierra los párpados antes de decir:

—Tendré que llamar a uno…

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