“Por cierto, ¿alguna vez has probado esta gelatina de matcha artesanal?”Paulina le envió otra foto, una captura de pantalla de sus publicaciones: “Gracias, amor, por manejar cuarenta kilómetros para comprarme el postre del momento. Mientras ellos hablan de negocios, yo disfruto en secreto de mi dulce”.En un principio, Olivia tenía planeado irse sin mirar atrás, cortar por lo sano para que cada quien encontrara su propia felicidad. A fin de cuentas, Adrián le había dado muchísimo dinero y, sabiendo que con eso tendría la vida resuelta sin tener que preocuparse por nada mientras no tomara un mal camino, estaba dispuesta a dejarlos en paz.Sabía muy bien que, en cuanto se fuera, él se aseguraría de consentir a Paulina; de eso no le cabía la menor duda. Pero para entonces, ella ya habría empezado una nueva vida y jamás daría marcha atrás para seguir discutiendo con gente que no valía la pena.¿Qué necesidad tenía Paulina de hacer eso? ¿Por qué alardeaba tanto de ser la amante? Además, ¿
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