—Así es, Adri. —Paulina continuó—: No pido nada, en serio. Si quieres olvidar, haré como si entre nosotros nunca hubiera pasado nada. Pero si... y solo digo si... como dice Beto, quieres tener un lugar cálido y seguro al que puedas acudir, voy a estar aquí. Cuando lo recuerdes, ven. Te preparo algo rico de comer, te hago compañía y te ayudo a despejar la cabeza.En la mente de Adrián solo quedaba resonando aquella frase de Beto: lo que pasó ya pasó, el tiempo no se puede regresar...No supo cómo salió de la casa de Paulina.Cuando se fue, Beto y Paulina cruzaron una mirada y los dos respiraron aliviados.Adrián no fue a la oficina ni al hospital. Condujo sin rumbo, aturdido, hasta que llegó a su casa.La ropa todavía apestaba a alcohol. Se la quitó, la tiró al bote de basura y después se dejó caer en la bañera, cerró los ojos...Estuvo sumergido más de una hora antes de salir, y solo porque el timbre del celular, que había dejado cargando afuera, lo sobresaltó.Quien llamaba era Beto o
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