Miré hacia el rincón, hacia el sillón, hacia la silla cerca de la cama... y nada. ¿Dónde estaba mi golondrina? — ¿Dónde está Sofia? —pregunté, la voz saliendo baja, como si tuviera miedo de la respuesta. — Está allá en casa con Isabella —respondió él, pasándose la mano por el rostro, aliviado por finalmente decirlo—. Ella estaba muy preocupada, estaba agotada. Le dije que fuera a descansar y que yo llamaba si había cualquier cosa. No quería irse... pero fue. — Ella... ¿ella está bien? —pregunté, más apresurado ahora, el corazón dando un tropiezo. — Está, está sí. Solo está abatida. No comió bien, casi se desmayó en la recepción, el susto fue grande, hermano. Ella estuvo de tu lado todo el tiempo en pensamiento, no la dejaron verte. Si ella no te ama, yo no sé qué es amor, porque vi aquello allí en sus ojos. Pasos pesados ecoaron por el pasillo, seguidos de gritos apresurados. La puerta de la habitación fue abierta de par en par con fuerza y, en un parpadeo, entró una verdader
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-31 Mehr lesen