Me encanta cómo la geografía y la historia de Tasmania aparecen una y otra vez en la obra de Richard Flanagan; se siente casi como si la isla misma fuera un personaje. Yo crecí leyendo a
escritores australianos y Flanagan siempre me pareció el más ligado a sus raíces: nació en Longford, Tasmania, y muchas de sus novelas exploran paisajes, memorias coloniales y personajes que provienen de allí.
En títulos como «Gould's
book of Fish» la conexión es clarísima:
la novela está inspirada en la historia del pintor William Buelow Gould y en la dura vida del penal de Macquarie Harbour, así que no solo está ambientada en Tasmania, sino que reinterpreta su pasado. Otras obras suyas, por ejemplo «The Sound of One Hand Clapping» y «Death of a River Guide», también se nutren del entorno isleño, sus ríos y sus comunidades. Incluso cuando escribe sobre temas más universales o internacionales, esa sensibilidad tasmania siempre se cuela en su prosa, como una huella persistente.
Al terminar cualquiera de sus libros me quedo pensando en la isla: en su belleza, en sus heridas y en cómo un autor puede convertir el lugar donde nació en una fuente inagotable de historias. Esa mezcla de paisaje y memoria es lo que más me atrapa de Flanagan.