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Characters

34
All
Mujer Poderosa
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Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
18+×
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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18+ Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting 18+ short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about 18+.
El Oso de La Cabañita - undefined novels & stories
Melanie Grande
—Esto sabe muy raro... y me duele la boca... Atrapada en aquel infierno nevado, busqué calor en los brazos del hombre maduro que también estaba atrapado allí conmigo. Esa cosa enorme me llenaba la boca; su intenso olor me mareaba y la saliva tibia se me escurría de los labios. Las manos ásperas del hombre me rozaban la piel y manoseaban mis pechos. En aquel infierno nevado, él jadeaba mientras me empujaba la cabeza con brusquedad y no paraba de estremecerse de placer. —Cosita buena, lame más ahí para que salgan más nutrientes; si no, nos moriremos congelados en esta cabaña.
Nadando En Las Medias De Mi Ahijada - undefined novels & stories
Mangonel
—Padrino, ¿así es la postura correcta? Estábamos en el Club Deportivo y le enseñaba a mi ahijada la técnica para entrar al agua. Briseida se inclinó, dejando su trasero bien firme en alto, y sin querer terminó rozando mi paquete. Sentí un corrientazo, una sensación eléctrica que me sacudió. Pero lo que más me excitó fue lo que pasó después de que saltara. Como era malísima para nadar, empezó a chapotear con desesperación en cuanto entró al agua y, entre tanto ajetreo, se le soltó el hilo del bikini. Me lancé de inmediato a rescatarla. Ella forcejeaba y se aferraba a mí con todas sus fuerzas, haciendo que se la rozara una y otra vez. Y lo más increíble era que su padre estaba ahí mismo, observándonos a un lado de la alberca.
El jade rojo: El ritual a la adultez - undefined novels & stories
Ayu
No había hombres adultos en mi pueblo. Cuando las chicas cumplían 18 años, se celebraba un ritual a la adultez colectiva en el templo. Adolescentes con vestimenta tradicional hacían cola para entrar en el templo y salían con expresiones de sufrimiento y placer. Melinda cumplía 18 años, pero, qué raro, la abuela no la dejaba asistir. Se coló en el templo de noche y salió con aire casada, no podía ni andar firmemente, además de que se veía sangre goteando entre sus piernas.
Lo Grande del Entrenador - undefined novels & stories
Mangonel
—Entrenador, por favor ya no te presiones más contra mí. Tengo los leggings empapados. En el gimnasio, la alumna tenía un cuerpo espectacular y un trasero redondo, firme y voluptuoso. Me presioné a propósito contra su profunda hendidura. Ella percibió lo extraño y apretó las nalgas con fuerza. Esa sensación me encendió la sangre al instante. Lo que más me excitaba era que ella había reaccionado a mi roce y se bajó los leggings voluntariamente.
Ordeñando a la Nodriza - undefined novels & stories
Verde
"Como mi matrimonio no iba bien, no me quedó de otra que salir a trabajar de nodriza para ganar dinero, y sin querer terminé descubriendo un asunto privado de mi jefe. Creí que, si hacía como si nada hubiera pasado, podría dejarlo atrás, pero, para mi sorpresa, después de eso él me llamó. Y dentro de mí también se agitaban pensamientos que no debía tener..."
Fotos De Mal Tercio - undefined novels & stories
Lucía Tormentas
—Qué... qué delicia... nadie me la mete como tú... Soy fotógrafo de desnudo artístico. A través de mi lente he capturado a incontables mujeres en sus poses más seductoras y desinhibidas. Las mujeres que pasan por mi cámara, sin importar cómo fueran antes, terminan convertidas en modelos de primera. Por una sola razón: todas fueron moldeadas por mí. En la penumbra de la habitación, la mujer estaba desnuda, hincada a cuatro puntos sobre la cama, jadeando mientras su pecho subía y bajaba. Tenía las mejillas encendidas, la mirada llena de deseo, y solo su trasero redondo y perfecto, sostenido por mis manos, seguía en alto...
Castigo de A PIE - undefined novels & stories
Mangonel
—Disculpe, no fue mi intención… Solo por olerle las medias a la mamá de mi amigo, me llevó a su cuarto para castigarme. Y lo peor de todo es que desde ahora mi amigo va a tener que decirme papá…
Montando A La Vieja - undefined novels & stories
Pervertido Asqueroso
—¿Te gusta cómo se siente montar? Estábamos sobre el lomo del caballo que no dejaba de saltar; yo iba agarrando a la esposa de mi amigo de su cinturita mientras la falda se le subía con cada rebote. Él estaba ahí cerca, metido en la casa y concentrado con las cartas, sin saber que yo estaba con su mujer enfrente de él...
De Rojo y De Ruina - undefined novels & stories
Señor Calabazón
Mi mejor amigo me emborrachó para que me acostara con su esposa. Pensé que era una de sus fantasías. No fue sino hasta que lo metieron preso que entendí que eso era solo el principio. Lo que nunca imaginé fue que, cuando salió de la cárcel, me convertiría en cómplice de su muerte.
OJO por OJO, A Tu Hija Me La... - undefined novels & stories
TuBuen Amigo
—¡Tavo, esa es mi hija! ¿Dónde crees que estás metiendo la mano? En el bar, mi colega Octavio se pasó de copas y confundió a mi hija con una de las edecanes. Octavio le sobaba el muslo y casi le metía la mano debajo de la falda. Lo más absurdo era que mi hija parecía estar muerta de ganas, como si disfrutara que le hiciera eso. Volteé y vi a la hija de Octavio. Sus pechos enormes casi le reventaban la blusa. Pues si así están las cosas, no me culpes por meterle mano a tu hija.
50 y 20 - undefined novels & stories
Mangonel
—No soy esa clase de mujer. Es que… me siento tan sola… Una compañera de mi hija en la universidad nos acompañó a una excursión por la montaña y, en un descuido, se fracturó una pierna. Como me sentía responsable, me la llevé a mi casa para cuidarla. Es una mujer radiante, de piel blanca y suave, con unos senos que siguen firmes incluso cuando está acostada. ¡Y lo que más me excitó fue descubrirla por casualidad esa noche mientras se daba placer! Eso despertó mi deseo. Me armé de valor y fui hasta su cama. —Tienes muchas ganas, ¿no? Déjame ayudarte.
La Sombra Del Pastel - undefined novels & stories
Mangonel
En la penumbra del cine privado, mi padrastro me llevó a ver una película para adultos; dijo que era mi regalo de cumpleaños. Mientras miraba en la pantalla a un hombre y una mujer disfrutando de lo que hacían, sentía un cosquilleo por todo el cuerpo. No pude evitar apretar los muslos mojados, intentando soportar esa corriente entumecedora. Al verme con la cara enrojecida, mi padrastro me metió la mano y me arrancó los calzones. —Te voy a enseñar a ser toda una mujer. ¿Te vas a portar bien?
El Pervertido De Mis Fantasías - undefined novels & stories
Romanticuyo
Cuando el lente del telescopio del departamento de enfrente se posó en mí, yo estaba acurrucada en la cama, temblando todita mientras jugaba con mi juguetito. Al darme cuenta de que alguien me espiaba, el pánico llegó acompañado de una oleada abrumadora de placer y emoción. Alcancé el orgasmo bajo esa mirada ardiente, deshecha, como si esa misma mirada me acariciara y jugara conmigo. Hice lo más atrevido de mi vida. De frente a esa mirada ardiente a la distancia, abrí las piernas poco a poco para mostrarle cómo me metía el juguetito. Pero en ese momento aún no lo sabía… Que en el futuro, aquella mirada me haría perder el control hasta la perdición.
Nuera Compartida - undefined novels & stories
Hombre Sucio
—Papi... no hagas eso... Ay... Mi hijo se quedó dormido sin satisfacer a mi nuera. Ella, tan provocativa, me rodeó el cuello con sus suaves brazos y frotó sus pechos grandes y firmes contra mí. Se me tensó todo el cuerpo y la monté sobre mí: —Zorra, ¿el inútil de mi hijo no te satisface?
Pedaleando A Máxima Succión - undefined novels & stories
Mangonel
—Pao, ayúdame aquí abajo, chupa con un poco más de fuerza... Con tal de ayudarme a que todo volviera a funcionar, la guapa chica que tenía enfrente se puso de rodillas y empezó a succionarme con muchísimas ganas. Ella es mi entrenadora de ciclismo. Por un descuido, terminó dándome un golpe accidental en la entrepierna. En ese momento, estaba toda angustiada intentando que mi hombría despertara de nuevo. Pero en realidad yo ya había recuperado la sensibilidad desde hace rato; solo me estaba dejando llevar por el placer de su boquita. Y lo que menos me imaginé fue que, por lo visto, ella también se estaba empezando a calentar.
Tour con FINAL FELIZ - undefined novels & stories
ViElMundo
En pleno viaje descubrí que la guía turística, una mujer con un cuerpazo, se estaba tocando en el autobús. Cuando la descubrí, se disculpó de todo corazón y me suplicó que no se lo contara a nadie. Acepté, convencido de que eso quedaría entre nosotros, pero ella no dejaba de buscarme para seducirme. Creí que sería solo una aventura pasajera. Jamás imaginé que mi esposa terminaría metiéndola en mi habitación…
El Doctor Más DURO - undefined novels & stories
Viejo Verde
—...Es que, allá abajo está muy seca, cuando me lo hacen raspa y duele, y por más que sigan no me mojo... Yo miraba a doña Yolanda, que tenía la cara bonita encendida de vergüenza, y de reojo le repasé ese cuerpo sensual de curvas de infarto. Se me hizo agua la boca. Sonreí y le dije: —Señora, su problema es algo complejo, no me atrevería a aventurarme con un diagnóstico... Mire, hagamos esto: pase detrás de la cortina y déjeme revisarla a fondo con el instrumento, a ver qué es exactamente lo que tiene... Ah, y acuérdese de quitarse los pantalones también.
Los Sabrosos Melonis de La Verdad - undefined novels & stories
Viejo Verde
—Por favor… Dámelo, me arde mucho ahí abajo, el calor me está matando... ven... Por las escaleras de emergencia del edificio, en penumbra, miré a esa vecina guapa con la cara encendida y se me aceleró el pulso. Quise dar el paso para ayudarla, pero vacilé, y de pronto ella abrió las piernas frente a mí... Al ver lo mojada que estaba, ya no pude contenerme...
Mi Jefe El Cornudo - undefined novels & stories
Mangonel
La jefa de la empresa estaba demasiado sensual: estiraba uno de sus lindos pies en medias caladas y lo balanceaba frente a mí. No me pude aguantar, le tomé una foto a escondidas y me metí al baño para masturbarme pensando en sus pies blanquitos. A mitad del asunto, la jefa abrió la puerta y me miró sorprendida. —¡Qué diablos! ¿Cómo la tienes tan grande? ¿Y por qué me tomaste una foto a escondidas hace rato? Pegué un brinco del susto y me subí los pantalones a las carreras. La jefa me miraba con una sonrisa de superioridad. —Estás frito. Voy a decirle al jefe. Al rato apareció el jefe. Pensé que me iba a hacer un escándalo, pero, contra todo pronóstico, me puso un fajo de mil dólares en la mano. —Mi esposa no logra embarazarse. Tú te ves macizo, hazme un favor.
Aprobó El Examen Sentada En Mis Piernas - undefined novels & stories
Mangonel
—Señor instructor, ¿qué es eso duro que siento ahí abajo? En la escuela de manejo, dentro del Instituto de Artes de San Pedro, estaba dándole clases a una alumna de primer año bastante atractiva. Nunca me imaginé que esa chica, que a primera vista parecía ingenua, vendría vestida de manera tan provocativa e insistiría en sentarse sobre mis piernas para que le enseñara a manejar “mano a mano”. Durante todo el trayecto, tuve que resistir mis impulsos y concentrarme en enseñarle bien, ignorando a propósito cómo se frotaba contra mí, a veces sin querer y otras no tanto. Pero quién iba a decir que soltaría el embrague demasiado rápido. El motor se apagó y dio una sacudida. Ella cayó de sentón entre mis piernas. El impacto se sintió en su zona más íntima. Y lo único que traía puesto era una faldita corta y ropa interior de tela muy delgada.
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