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Mga Maiikling Kuwento at Nobela Alfa

Tuklasin ang koleksyon ng mga kaakit-akit na maiikling kuwentong Alfa na sumasalamin sa matinding damdamin at pagnanasa. Perpekto para sa mga mambabasang naghahanap ng mga kuwentong kayang basahin sa loob ng isang oras, na magbibigay-inspirasyon at magpapasiklab sa kanilang imahinasyon tungkol sa Alfa.
Contrato vencido, amor perdido - undefined nobela & mga-kwento
Mingo
Un hombre lobo solo tiene un compañero destinado en toda su vida. Sin embargo, mi esposo, el Alfa Derek, se negaba a reconocerme como su única compañera. Y todo… ¡porque yo era humana! Seis años antes, para poder estar con él, me habían obligado a firmar con los ancianos de la manada un humillante contrato de reproducción. En el mismo se estipulaba que: si yo daba a luz a un heredero durante el primer año de matrimonio, recibiría una compensación de diez millones; si daba a luz en los primeros tres años, tres millones; y, si no quedaba embarazada en seis años, no podría interferir en las relaciones extramaritales de mi esposo. —¡¿Te convertiste en mi compañera por mí o por la fortuna de la Manada Thorn?! —rugió Derek, con los ojos encendidos de furia. Tras estas palabras, desde aquel día, para castigarme, llevaba deliberadamente a su asistente Camilla a todos los eventos, colmándola de atenciones frente a mí. Hasta que, el sexto año, llevó a Camilla a vivir a la mansión y, delante de todos, le colocó mi collar de Luna. —Camilla es pura y bondadosa. Se merece este collar más que tú. Él creía que, hiciera lo que hiciera, yo nunca lo dejaría. Lo que no sabía era que había otra cláusula en la segunda página de aquel contrato, la cual indicaba que: si al cabo de seis años aún no habíamos tenido un cachorro, cualquiera de los dos podía optar por romper el vínculo de apareamiento. Y solo faltaban siete días para que venciera nuestro contrato.
Le di sus herederos y desaparecí - undefined nobela & mga-kwento
Hyacinth
—La Luna quiere otro cachorro. Llevaste al primero en el vientre sin problemas. Puedes darle otro. Esas palabras decidieron mi destino: pasaría diez meses gestando un segundo cachorro para mi compañero destinado. En cuanto nació mi cachorra, el sanador cortó el cordón y se la llevó. Ni siquiera me permitieron tenerla en brazos. Mi segunda cachorra. Me la arrebataron antes de que pudiera verle el rostro. Todos en la manada sabían por qué. Años atrás, la Luna Seraphina había luchado junto al Alfa Lucian durante la guerra contra los renegados. Una espada de plata la había herido y le había arrebatado la posibilidad de tener cachorros propios. De no haber sufrido aquella herida, ninguna otra loba habría entrado jamás en la cama del Alfa. Yo menos que nadie. Puede que fuera la compañera destinada de Lucian, la loba a la que su lobo reconoció cuando nos vimos por primera vez, pero eso nunca me convirtió en su Luna. La manada solo veía en mí dos cosas: un linaje poderoso y un cuerpo fértil. Nada más. Yo era la forma más sencilla de darle a Seraphina los herederos que ella nunca podría gestar. Tres años atrás, di a luz al primer cachorro de Lucian. Tampoco pude tenerlo en brazos. El propio Lucian recibió al cachorro de manos del sanador y solo me dejó una advertencia: —Desde este momento, Seraphina es su madre. No hagas esto más difícil de lo necesario. Entonces todavía me quedaba algo de esperanza, así que le supliqué. Intenté levantarme de la cama para ir tras él, pero los sanadores de la manada me inmovilizaron mientras yo gritaba y le rogaba a Lucian que me permitiera ver a mi cachorro. Ese día aprendí la lección. Dejé de suplicar. Cada mañana iba a la residencia de la Luna y esperaba frente a las puertas con la esperanza de oír las risas de mi cachorro desde el interior. Al principio, Lucian me lo permitió. Hasta que Seraphina aseguró que el futuro Alfa necesitaba estabilidad. Según ella, oír a otra loba fuera de su hogar solo serviría para confundirlo sobre quién debía reconocer como su madre. Desde entonces, me prohibieron acercarme a él. Y ahora, tres años después, también se habían llevado a mi cachorra antes de que pudiera tenerla en brazos, al menos, por una sola vez.
La Peor Manada Fue Mi Familia - undefined nobela & mga-kwento
Alyssa J
En mi vida anterior, nadie me amaba excepto mi Alfa, Grayson. Mis padres y hermanos me trataban como un banco de esencia de lobo para mi hermana Victoria. Pero Grayson recordaba que le tenía miedo a la oscuridad y, discretamente, dejaba una luz nocturna encendida después de mis transfusiones de esencia; guardó en su corazón mi comentario casual de que quería encontrar un lugar tranquilo para pintar y, como si nada, me dio cinco mil millones para comprar mi bosque favorito. Cuando le confesé mis sentimientos, aunque se quedó atónito, aceptó mi declaración y prometió que formalizaríamos nuestra unión. Dios sabe lo feliz que fui en ese momento; resulta que mi amor era correspondido. Solo cuando estaba a punto de morir comprendí que su amabilidad hacia mí estaba condicionada a que continuara donando esencia de lobo a Victoria. Tras renacer, lo primero que hice fue gastar cinco mil millones para comprar un bosque aislado. —Ember, ¿está segura de que quiere adquirir este bosque? Si se muda ahí, quedará casi incomunicada del mundo exterior. Asentí, con un tono de alivio en la voz. —Eso es exactamente lo que quiero: un lugar donde nadie pueda encontrarme. Pero cuando me fui de verdad, ¿por qué mi familia y Grayson perdieron la cabeza y me suplicaron que regresara?
Un encuentro fugaz - undefined nobela & mga-kwento
coco
Mi mejor amiga, Mila Clarke, acusó falsamente a mi padre y a toda mi familia de traicionar a la manada y asesinar a los guerreros. Me arrodillé ante mi esposo, el Alfa León Black, y le supliqué que confiara en mi padre. Pero él solo me miró con frialdad, sin importarle que mi voz ya estuviera ronca de tanto llorar. Incluso mi propio cachorro, Lucas Black, me reprochó con dureza. —¡Me avergüenzo de ti y de tu familia! ¡No mereces ser mi madre! Tras esto, fui expulsada a las llanuras yermas que rodeaban la frontera. Seis años después, León y Lucas quieren llevarme de vuelta a casa. Pero yo ya tengo un nuevo cachorro, un nuevo compañero y un nuevo hogar aquí.
La Luna Que Fingió Su Muerte - undefined nobela & mga-kwento
Shirley
—Elara, esto confirma los detalles de su muerte fingida. En dos semanas, durante la ceremonia de coronación de la Luna, escenificaremos su muerte. Usted caerá en el agua turbulenta y la causa de muerte será el envenenamiento por acónito. Cuando mi compañero Alfa, Aiden, me abandonó de nuevo por “asuntos urgentes de la manada,” encontré un errante en el mercado negro y firmé el acuerdo de muerte fingida. Todo el mundo de hombres lobo creía que el Alfa Aiden estaba locamente enamorado de mí. Ciertamente, él interpretaba bien su papel, sin olvidar besarme la frente cada vez que se iba. Pero solo yo sabía que esa trigésima novena vez que me besó, él también había pasado la noche ebrio junto a esa modelo Omega, Cassia. Pero ya nada de eso importaba. Era un Alfa corrupto, y yo había terminado con él. En la coronación que él más atesoraba, me aseguraría de que recibiera el cadáver perfecto.
Lo Engañé con el Alfa - undefined nobela & mga-kwento
Grogan
Durante un viaje de caza, un oso pardo me atacó y terminé de urgencias en el centro de sanación de la manada. Al ver la cara de pánico de quien sería mi compañero, se me ocurrió una idea y decidí jugarle una pequeña broma. —¿Quién eres? —pregunté. Toby se quedó tieso. Cuando estaba a punto de echarme a reír y contarle la verdad, empujó a su hermano mayor, Logan, hacia el frente. —Soy el hermano menor de tu compañero —soltó Toby. Después, jaló a mi mejor amiga, Chloe, y la rodeó con sus brazos. —Y también soy el compañero de tu mejor amiga —añadió. No supe cómo digerir su mentira. Pero, Logan dio un paso hacia mi cama. —Así es —confirmó él, sosteniéndome la mirada—. Yo soy tu compañero. Lo miré y esbocé una sonrisa. —¡Perfecto! —acepté sin titubear—. Entonces me iré a casa contigo. Al fin y al cabo, era solo un compañero. Si venía defectuoso, lo podía reemplazar sin el menor problema.
El Precio De Traicionar A La Reina - undefined nobela & mga-kwento
Crystal K
Riven, mi compañero destinado, era el Alfa de una manada patética al borde del colapso. Durante cinco años fui su sombra, su estratega. Levanté su manada de la nada hasta que la Alianza nos reconoció, y estábamos listos para trasladarnos a las tierras fértiles. Riven prometió que celebraríamos nuestra ceremonia de unión en cuanto nos instaláramos en el nuevo territorio. Sin embargo, durante el banquete de celebración, la noche anterior a la mudanza, me arrojó a una celda. Anunció públicamente que Jenna, la loba que llevaba a su cachorro en el vientre, sería la Luna de la manada. No podía dar crédito. Le grité, pero él me hizo una mueca de desprecio y señaló un cristal que vibraba con magia oscura. —¡Jenna ya tiene pruebas de tu traición! Te acostaste con otros Alfas para conseguir su apoyo. ¡Me das asco! Le supliqué. Pero él me cortó la mejilla con el borde de plata de la carta de disolución de vínculo, apartándome formalmente de su lado. Pero él no sabía quién era yo en realidad. Soy la hija del Rey Alfa. Las estrategias, el poder, las alianzas... nada de eso era suyo. Todo era mío. Así que lo recuperé todo.
Justicia De Plata - undefined nobela & mga-kwento
Lía Vallejo
Después de mi chequeo médico, estoy por salir de la enfermería de la manada, que se encuentra en el territorio de mi primo, cuando una sanadora toda maquillada me sujeta del brazo. —¡Ni un paso más! ¿En serio crees que puedes romper algo en la enfermería e irte así como si nada? ¡Ni lo pienses! Miro su cara desconocida y parpadeo, sintiéndome confundida. —¿Qué fue lo que rompí? Señaló los frascos de cristal de las repisas y arrugó la nariz con un gesto exagerado de asco. —¡Apestas! Tu olor contaminó todas las pociones y ahora no sirven para nada. El Alfa Xander las compró carísimas; todo vale quinientos mil. También me tienes que pagar por el daño emocional que me causaste, que son otros doscientos. —En total son setecientos mil. ¿Vas a pagar en efectivo o con tarjeta? Mi olor es una mezcla de violetas y ámbar. Es distinguido y elegante, como un atardecer de invierno. Entiendo que no a todos les guste ese aroma, ¿pero cómo puede decir que es contaminación? ¡Por favor! No entiendo por qué la enfermería en el territorio de Xander funciona como si fuera una red de extorsión. Me río de puro coraje y le digo: —Soy la prima del Alfa Xander. Yo no pago ni un centavo en su territorio. Si alguien tiene un problema con eso, que venga él y me lo diga a la cara. Pero la sanadora solo puso los ojos en blanco. —Ay, por favor. ¿Crees que con esos trucos tan baratos vas a llamar la atención de mi Alfa? ¡Ya quisieras! Si no pagas ahorita mismo, te voy a desnudar y te voy a aventar a la calle para que todos huelan lo asquerosa que eres. No tiene idea de a quién está amenazando. Respiro y me pongo en contacto con mi Beta. —Dile a Xander que, o destierra a esta sanadora de la manada, o yo lo desterraré a él.
El Alfa ruega por mi perdón - undefined nobela & mga-kwento
Cocojam
Estaba preñada del heredero del Alfa Jaxon. Su amiga de la infancia, Hattie, se ofreció a llevarme al Centro de Sanación de la manada para un chequeo de rutina. En el puente sobre el río, la loba no desaprovechó la oportunidad. Dio un volantazo hacia la barrera de contención oxidada. Cerré los ojos y recordé mi vida pasada. No luché contra ella por el volante como lo hice en mi anterior vida, porque, aunque en esa ocasión evité el choque, ella salió volando del auto hacia las corrientes rápidas del río. Nunca encontraron su cuerpo. Mi Alfa aseguró que no me culpaba. Incluso molía hierbas raras a mano todos los días para calmar a mi loba, con los ojos llenos de emoción por nuestro cachorro. Pero el día que di a luz al cachorro, nos obligó a subir a su auto, pisó el acelerador a fondo y nos condujo hacia el mar. —¡Ella no habría muerto si no te hubieras vuelto loca de envidia y hubieras agarrado el volante! ¿Creíste que hacerte la víctima me engañaría, maldita asesina? —Con los ojos inyectados en sangre mientras impactábamos en el agua, añadió—: Te gusta fingir «accidentes», ¿verdad? ¡Entonces veamos si te encantan las profundidades del océano! Cuando abrí los ojos y salí de mis recuerdos, estaba de vuelta en el auto deportivo fuera de control por culpa de Hattie.
No hay amor para el Alfa - undefined nobela & mga-kwento
uni
Cuando tenía tres meses de embarazo, una manada de renegados me emboscó. En los últimos momentos antes de que mi conciencia comenzara a desvanecerse, supliqué por un rescate a través del vínculo mental con mi compañero Alfa, Adrian. Pero él nunca respondió. Me llevaron de urgencia al hospital para recibir tratamiento de emergencia, solo para que me informaran que la Sanadora de Nivel Santo había sido llevada por la fuerza al sur por Adrian para tratar a Evelyn, su primer amor, después de que ella perdiera a su compañero. Cuando desperté con el dolor de haber perdido a mi cachorro, mis dedos temblaban mientras revisaba las redes sociales. Entonces vi la publicación de Evelyn. [Sabía que sin importar lo lejos que estuviera o cuánto tiempo haya pasado, Alfa Adrian siempre vendría por mí. Incluso trajo a una Sanadora de Nivel Santo para aliviar el dolor de mi corazón.] En la foto, los ojos oscuros de Adrian, que solían ser fríos y distantes, estaban enfocados en la hembra a su lado con ternura. Mientras yo luchaba por mi vida y perdía a nuestro cachorro, mi Alfa estaba protegiendo a otra hembra embarazada. Me reí de mí misma con amargura. Sentía como si la marca del vínculo en mi pecho se estuviera marchitando. Entonces marqué un número sin dudarlo. —Doctor Clark, acepto el puesto en el Instituto de Investigación de Lobos Antiguos del Norte. Sí, cuanto antes mejor. No celebraré ninguna ceremonia de despedida.
Cuando el Alfa Me Reclamó... Ya Era Demasiado Tarde - undefined nobela & mga-kwento
Bonnie
Después de que Seraphina Vale me arrebatara a tres hombres que alguna vez habían sido destinados a mí, juré que jamás permitiría que otro lobo me reclamara. Hasta que Dorian Blackthorn, el Alfa de la Manada Blackthorn, me reclamó delante de todos. Bajo el Juramento de la Luna, prometió lealtad absoluta. Rechazó cada intento de acercamiento de Seraphina e incluso denunció públicamente su comportamiento en la sala del consejo. Por primera vez, creí haber encontrado a un lobo al que podía entregarle mi alma sin miedo. Tres años después de nuestro vínculo, volví a ver a Seraphina. Alguien le preguntó: —¿Cuál ha sido la locura más grande que has hecho en tu vida? Se humedeció los labios y sonrió, con la mirada perdida, como si estuviera recordando algo lejano. —Por supuesto, lograr que Dorian Blackthorn me marcara. Su compañera sigue creyendo, como una tonta, que él realmente me odia. —La verdad es que llevé a su cachorro en mi vientre, viví en su territorio, conduje su auto y gasté su dinero. Todas las miradas se volvieron hacia mí. Después de todo, yo era la Luna de Dorian. No reaccioné. Simplemente envié la solicitud que había redactado durante tres días a los Equipos Médicos Luna Negra. La respuesta llegó a mi mente casi de inmediato: "Su solicitud ha sido aprobada." "Los Equipos Médicos Luna Negra le dan la bienvenida como su nueva Sanadora Jefa. Su oficina y residencia ya han sido preparadas." Mi loba emitió un gruñido bajo en mi pecho. Dentro de dos días abandonaría esta manada. Y nunca volvería la vista atrás.
Después de su apareamiento con mi hermana - undefined nobela & mga-kwento
Lisa bean
Estuve enamorada de él durante cinco años, hasta que me empujó al fuego con sus propias manos. Pensé que simplemente había caído en desgracia, pero estaba equivocada: se casó con la loba con la que había crecido llamando, su "hermana". Durante el mes que pasé en el hospital, nunca vino ni una sola vez. Cuando finalmente regresé a la casa de la manada, la vi sentada en su regazo, sonriendo dulcemente. ¿Y yo? Yo no era más que la "cazafortunas", y la "forastera descarada" a sus ojos. No fue hasta que le di la espalda y tomé el trono de Alfa de la manada Blood Moon que enloqueció, persiguiéndome, con lágrimas corriendo por su rostro. —Rompí el vínculo con ella —lloró—. Solo vuelve; ¡nos casaremos ahora mismo!
Mi hermana Es Libre y el Alfa, loco - undefined nobela & mga-kwento
Yumi
Renací la noche en que el Alfa perdió el control a causa de la magia oscura y su celo se desbordó por completo. Esta vez, no me convertí en su remedio. En lugar de eso, llamé a su verdadero amor: mi propia hermana. En mi vida pasada, me enamoré de Nicholas, el Alfa de nuestra manada. Cuando descubrí que había sido maldecido por una antigua magia oscura y que no podía controlar su celo, tomé una decisión que nunca debí tomar. No lo rechacé. Un mes después, descubrí que estaba embarazada. Como Alfa, Nicholas necesitaba un heredero. El Consejo de Ancianos lo obligó a celebrar una ceremonia de marcación conmigo. El día de la ceremonia, Leah no pudo aceptarlo. Huyó del territorio de la manada. Unos lobos rogue la atacaron. Antes de morir, Leah le envió a Nicholas noventa y nueve señales de auxilio a través del vínculo mental. Pero Nicholas estaba en medio de la ceremonia de marcación —por petición mía— y no respondió ni una sola vez. Después, cuando la manada trajo de vuelta lo que quedaba del cuerpo de Leah, su rostro permaneció inquietantemente sereno. Pero la noche de la primera luna llena de nuestro cachorro, me envenenó con acónito de lobo. Antes de morir, escuché su voz, fría como el hielo: —Si no hubieras quedado embarazada, no me habrían obligado a marcarte. No me habría perdido la llamada de auxilio de Leah. Su muerte es culpa tuya. Y vas a pagarlo. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado a la noche en que Nicholas cayó víctima de la maldición.
Seis Traiciones, Un Alfa - undefined nobela & mga-kwento
September
Para complacer a Silas Blackthorn, cedí mi puesto de Luna seis veces. La primera vez, destrocé todas las lámparas de piedra lunar de la habitación y tiré su ropa bajo la lluvia. La segunda vez, lloré hasta dejar a mi loba afónica. Le preguntaba por qué tenía que ser yo quien se mantuviera a un lado. La tercera vez, le rogué que dejara al menos una maleta, pues me aterrorizaba la idea de que no regresara jamás. Cuando sucedió por quinta vez, ya había aprendido a doblar sus abrigos, prepararle el equipaje y guardar silencio para evitar su furia. Siempre me besaba la frente y juraba: —Siete días. Te prometo que será la última vez. Siempre creí en su palabra. Hasta la sexta vez. Cuando Silas me pidió que me hiciera a un lado de nuevo, le deslicé unos papeles en su escritorio sin que se diera cuenta. Firmó sin ver la portada si quiera, asumiendo que se trataba de otro formulario temporal para autorizar a una Luna sustituta. Él estaba tan ocupado pensando en esa otra hembra que no se dio cuenta de que firmó su propia condena. Para entonces, yo ya había planificado todo y él no lo sabía...
La Luna Sustituta - undefined nobela & mga-kwento
Anna
El día antes de asumir oficialmente como Alfa, Luke lo arruinó todo. Llevaba años obsesionado con una Omega débil... una chica que ya estaba destinada a Reno, el temido Alfa del Territorio del Norte. Pero Luke no soportó la idea de perderla. Así que irrumpió en la ceremonia de apareamiento y se la llevó por la fuerza. Esa misma noche, la marcó delante de toda la manada. Todos esperaban que mi familia terminara convertida en el hazmerreír del territorio. Yo también me preparé para la humillación, convencida de que acabaría siendo la pobre chica a la que todos mirarían con lástima. Pero estaba equivocada. A la mañana siguiente, encontré a Reno apoyado en la baranda de mi balcón. Era enorme. Espalda ancha, brazos hechos para destruir. Olía a poder, a peligro... a algo capaz de arrasar con cualquiera que se le cruzara. Y no tenía el aspecto de un hombre que acababa de perder a su compañera destinada. Parecía un hombre dispuesto a negociar. —Luke me robó a mi hembra —gruñó, clavando en mí esos ojos oscuros e intimidantes—. Así que te quiero a ti como reemplazo. Sé mi Luna. Después de todo... es un intercambio justo, ¿no? Ni siquiera lo pensé. Lo miré directo a los ojos y asentí. —Lo es —respondí—. Acepto.
Elígela a ella y piérdeme para siempre - undefined nobela & mga-kwento
Crystal K
En nuestra Alianza de Manadas, todo Alfa debe elegir a su futura Luna ante los ojos de todos. Para hacerlo, el Alfa debe tocar la Piedra Lunar Sagrada, la cual revela el lobo interior de su verdadera compañera. El aura más brillante y pura es la prueba irrefutable de la elección de la Diosa Luna. Durante las primeras nueve pruebas, estuve absolutamente segura de la fuerza de nuestro lazo. Estaba convencida de que mi loba interior brillaría con más intensidad que ninguna otra por Ronan. Sin embargo, cada una de esas nueve veces, y frente a la manada entera, él terminó eligiendo a Bianca: mi hermana adoptiva, una Omega. Justo antes del décimo y último intento, me confesó la verdad. —Voy a elegir a Bianca otra vez. —¿Por qué? —le pregunté, luchando contra el dolor agonizante de sentir cómo se me desgarraba el alma. —Porque se me concedió una segunda oportunidad —respondió él sin inmutarse—. En mi vida pasada, Bianca me suplicó que la escogiera al menos una vez; solo quería vencerte. Me negué. Poco después nos unimos como compañeros, pero ella se quitó la vida con acónito justo al terminar la ceremonia. En el pasado, ella recibió un golpe mortal de un lobo renegado para salvarme... Le debo la vida, Lyra. Te juro que la próxima vez te elegiré a ti. Pero el lazo entre compañeros destinados no es un juego que se pueda reiniciar a voluntad. Y él no era el único que recordaba el pasado. En nuestra vida anterior, Ronan se volvió frío y distante conmigo tras la muerte de Bianca. Incluso cuando ascendió como Rey Alfa, jamás volvió a ser feliz. Justo antes de morir, me juró: «Si existe otra vida, jamás te fallaré». Le creí. Pensé que en esta vida solo había habido una falla en nuestro lazo. Pero ahora estamos en la décima prueba: nuestra última oportunidad acordada para elegir a la Luna. Si él insiste en traicionar el lazo que la Diosa Luna nos otorgó, yo también seguiré el mandato divino... y me uniré a otro macho.
Mi Alfa Lloró Lágrimas de Plata - undefined nobela & mga-kwento
Ding
Yo le rompí el corazón a Kane Blackwood. Era el heredero Alfa, mi novio desde la infancia, y lo aparté de mí hasta que terminó yéndose a la Fortaleza del Norte. Allí pasó siete años. Ahora había vuelto. Venía con otra mujer, y los dos celebrarían su ceremonia de unión aquí, en nuestra manada. Esa misma semana, la bruja de la manada me dijo que me quedaban tres meses de vida. Cuando mi madre me llevó a verlo en la silla de ruedas, Kane torció la boca en esa sonrisa cruel y burlona que yo recordaba demasiado bien. Me recorrió de pies a cabeza con sus ojos oscuros; la mirada se le detuvo en la silla, en mis brazos flacos y en mi rostro pálido. —Vaya, vaya —dijo con tono cortante—. Siete años después y te ves hecha mierda. ¿Ya ni puedes caminar? Me bajé la manga para ocultar las cicatrices, marcas plateadas de años de tratamientos fallidos. Evité que la voz me temblara. —Solo me caí y me fracturé algo, no fue nada. Soltó una risa breve, sin pizca de gracia. —Como digas. Por cierto, se acerca mi ceremonia de unión; deberías ser la dama de honor de Vivra. Le devolví la sonrisa. Con los años, había aprendido a sonreír a pesar del dolor. —Lo siento, pero pronto me iré. A un lugar muy lejano. Después le di a mi madre una palmada suave en la mano. No dijo nada; solo apretó los agarres de la silla y me llevó de regreso a la casa. No miré atrás.
No puede ser mi Alfa_X - undefined nobela & mga-kwento
Cristal K
En la Academia Licántropa Northwood, yo era una Beta; una de las pocas que no tenía un compañero destinado. Aun así, jamás me sentí inferior. Poseía una gran fuerza y una ambición inalcanzable. Entraría a la Alianza Licántropa por mis propios méritos. Sin embargo, lo que nadie sabía era que ya tenía un compañero secreto virtual: Alfa_X. Un macho al que nunca había visto en persona; el mismo lobo que coqueteaba conmigo a través de la pantalla todas las noches. «Mi Luna, ni mi lobo ni yo podemos contener las ganas que tenemos de ti. Quiero inmovilizarte y mostrarte cuánto me excitas». Mi propia loba siempre aullaba por él. Incluso sin habernos conocido en persona, ya lo había elegido. Era mi compañero. Mi plan era verme con él después de ingresar a la Alianza. Lo besaría y le diría que mi loba también se moría por él. Pero, justo antes de la graduación, Alfa_X me envió una foto. Estaba sin camisa, el sudor empapaba los músculos marcados de su espalda y un par de cicatrices feroces acentuaban su apariencia salvaje… Desvié la mirada más allá de él, hacia el armero que tenía a sus espaldas, directo a un antiguo emblema. Se me heló la sangre. Dos colmillos plateados de lobo cruzados bajo una luna roja. Era el escudo del Núcleo de la Luna de Sangre, la élite más antigua y exclusiva de Northwood. Solo los de sangre más pura lograban ingresar. Me quedé inmóvil, con la mente en blanco. ¿Qué clase de broma de mal gusto era esa? ¿El Alfa con el que llevaba un año hablando…, el que quería ser mi «compañero elegido»…, era alguien de este mismo lugar?
Segunda vida, otra cama - undefined nobela & mga-kwento
Serein M
El Alfa al que amaba y su poderoso padre, el Rey Lycan, habían sido drogados con una Poción de Celo. Sin pensarlo dos veces, me subí a la cama del Rey. En mi vida pasada, me obligaron a ser la cura de Damien. A aparearme con él. A parir a sus cachorros. Pero él pasaba cada noche ante la tumba de ella, llorando a su "verdadera compañera", Isabella. Nunca volvió a tocarme. Cinco años después de nuestro apareamiento, tras una discusión, él se transformó en su forma lobuna. Nos despedazó, a mis cachorros y a mí, miembro por miembro. Estaba convencido de que yo había usado algún truco sucio para marcarlo, alejándolo de su verdadera compañera. Creía que era mi culpa que Isabella se hubiera ido con el corazón roto y que hubiera muerto en un "accidente". Cuando volví a abrir los ojos, había regresado. Estaba de vuelta en la noche en que fueron drogados. Esta vez, no sería la cura. Sería la Reina.
La gota que colmó el vaso - undefined nobela & mga-kwento
Coco
Mientras el Alfa Leon bailaba con su asistente en la pista, yo bebía vino con los lobos. Para evitar ofender a alguien, permití que su ser embriagado rozara mi muslo con su mano fría. Aún así, Leon nunca me dirigió la mirada. Toda su atención estaba centrada en ayudar a su asistente a apartar un mechón de cabello rebelde de su frente, preguntándole suavemente si tenía hambre. Cuando el banquete terminó, la asistente se quejó de aburrimiento, y Leon se la llevó de inmediato, dejándome atrás para la siguiente ronda de festividades. —La joven loba ha estado muy ocupada con el trabajo últimamente. Solo la llevo a relajarse. A ti no te gustan los bares, así que no nos sigas. Además, no volveré esta noche. Pospondremos la marca de mañana para otro día. Habíamos sido compañeros durante cinco años. Aunque él me dio el título de Luna, nunca me marcó. Esta era la novena vez que, Alfa Leon Gray cancelaba unilateralmente el ritual para marcarme. Así que asentí. Como él siempre estaba ocupado, tal vez esa marca era innecesaria.
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