Cristal K
En la Academia Licántropa Northwood, yo era una Beta; una de las pocas que no tenía un compañero destinado. Aun así, jamás me sentí inferior. Poseía una gran fuerza y una ambición inalcanzable. Entraría a la Alianza Licántropa por mis propios méritos.
Sin embargo, lo que nadie sabía era que ya tenía un compañero secreto virtual: Alfa_X. Un macho al que nunca había visto en persona; el mismo lobo que coqueteaba conmigo a través de la pantalla todas las noches.
«Mi Luna, ni mi lobo ni yo podemos contener las ganas que tenemos de ti. Quiero inmovilizarte y mostrarte cuánto me excitas».
Mi propia loba siempre aullaba por él. Incluso sin habernos conocido en persona, ya lo había elegido. Era mi compañero.
Mi plan era verme con él después de ingresar a la Alianza. Lo besaría y le diría que mi loba también se moría por él. Pero, justo antes de la graduación, Alfa_X me envió una foto. Estaba sin camisa, el sudor empapaba los músculos marcados de su espalda y un par de cicatrices feroces acentuaban su apariencia salvaje…
Desvié la mirada más allá de él, hacia el armero que tenía a sus espaldas, directo a un antiguo emblema. Se me heló la sangre. Dos colmillos plateados de lobo cruzados bajo una luna roja. Era el escudo del Núcleo de la Luna de Sangre, la élite más antigua y exclusiva de Northwood. Solo los de sangre más pura lograban ingresar.
Me quedé inmóvil, con la mente en blanco. ¿Qué clase de broma de mal gusto era esa? ¿El Alfa con el que llevaba un año hablando…, el que quería ser mi «compañero elegido»…, era alguien de este mismo lugar?