El Secreto del CEO
Era perfecta
Su aroma me embriagaba y su sabor era un dulce néctar para mis sentidos. No imaginaba que fuera virgen, no he estado con ninguna en muchos años, creí que ya no existían, pero cuando me lo dijo, además lo noté, mi excitación se multiplicó, quería embestirla de una manera brutal, hacer que gritara pero de placer, que se enloqueciera por mí. Pero tocó esperar, así que hice lo mejor que se hacer, darle placer a una mujer, esa chiquilla lo disfrutó, ¡vaya si lo disfrutó!, aunque se resistió y me rogó porque me detuviera, al final sucumbió y estalló en mil pedazos en mi boca sobre mi lengua. ¡Qué exquisita criatura era!, seguro la iba a disfrutar mucho, mi primera meta sería lograr qu