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Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Trama y ambientación

52
Dejar en ridículo×
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Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
18+
Drama Familiar
Seducción
Despertar
Encuentro Amoroso
Liarse con alguien
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Diferencia de Edad
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Tema

20
Giro Inesperado×
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Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
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Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Historias cortas de Giro Inesperado y novelas con Egoísta ambientadas en Dejar en ridículo

Descubre una colección de cautivadoras historias cortas de Giro Inesperado con Egoísta y ambientadas en Dejar en ridículo, con tramas atrapantes y una narración envolvente. Perfectas para quienes buscan historias de una hora y lecturas rápidas e inmersivas online.
El Divorcio que los Destruyó - undefined novela & novela
Anónimo
Era la sexta vez que Dante Falcone azotaba aquel maldito acuerdo de divorcio frente a mí, obligándome a firmar. Esta vez no me resistí. Dejó la pluma sobre la mesa. En ese momento, un silencio asfixiante llenó la habitación. Sus ojos castaños me recorrieron con fijeza, como si buscara una grieta en mi decisión o intentara leer qué pasaba por mi cabeza. —¿Por qué tan obediente esta vez, Sofia? ¿O planeas otro truco? No olvides quién eres, señora Falcone. Me quité el anillo de rubí que simbolizaba a la dueña de la familia, el mismo que él me había puesto cuando me propuso matrimonio en Sicilia. Lo dejé con suavidad sobre el escritorio, una superficie que tantas veces había visto manchas de sangre y fajos de billetes. —No, Dante. Solo estoy cansada —respondí con una calma que me desconocía—. Tu mundo es demasiado ruidoso.
La compañera que desecharon - undefined novela & novela
September
Cuando el Páramo Negro regresó al territorio de la capital, todo el mundo decía que se estaba muriendo. Decían que había contraído una infección repugnante, que su lobo ya estaba agonizando y que le quedaba menos de quince días de vida. La pareja había sido mía en un principio. Pero cuando el Registro Lunar eligió mi nombre, Sylvie lloró durante días hasta que mi padre modificó el registro y le concedió a ella el contrato de Páramo Negro. Ahora que se rumoreaba que el Páramo Negro se estaba muriendo, ella volvió a llorar, amenazó con suicidarse de nuevo y suplicó a todos que me obligaran a recuperar el emparejamiento que ella me había robado. Mi padre accedió. Mi prometido, Cedric, la abrazó y dijo con frialdad: —La ceremonia aún no ha comenzado. Todavía no hay marca. No cuenta. Luego me miró. —Tú eres la hermana mayor. Ocupar su lugar es lo menos que puedes hacer. Todos pensaban que me estaban enviando a la tumba. Así que sonreí y tomé el contrato de Páramo Negro. —Está bien. Que sea exactamente como desean. Solo más tarde descubrirían una cosa. El heredero Alfa al que temían no era el que se estaba muriendo. Y la pareja a la que habían rechazado era la que Páramo Negro había estado esperando.
Renací el Día de la Horda Zombi - undefined novela & novela
Mónica Herrera
Cuando los guardias vieron con sus propios ojos cómo los zombis tenían acorralado contra la pared al último niño del refugio, cómo le arrancaban los intestinos mientras seguía vivo y se los devoraban, todos se vinieron abajo por completo. —¡Óscar! ¿No dijiste que Clara había enloquecido por culpa de los zombis y que solo decía tonterías? ¿No fuiste tú quien nos dijo que nos quedáramos tranquilos protegiendo a Begoña mientras veía el amanecer contigo en la cima de la montaña? ¿Y ahora regresamos para encontrar a mi bebé, que ni siquiera tenía un mes, despedazado, sin que le quedara siquiera el cuerpo entero? El rostro de Óscar se puso pálido como el papel. Al ver aquella escena, sentí que el corazón se me desgarraba. En mi vida anterior, cuando los zombis atacaron el refugio, Óscar Molina, capitán del equipo de guardia, se llevó a todos sus hombres para acompañar a Begoña Campuzano, su amor de la infancia, a ver el amanecer por su cumpleaños. Yo hice hasta lo imposible por traerlos de vuelta, y solo así logramos salvar la vida de todos los demás. Pero Begoña, molesta porque no había podido ver el amanecer, salió sola de la zona segura y acabó siendo arrastrada por los zombis, que la devoraron hasta no dejar casi nada. Después de que Óscar llevó a sus hombres a exterminar a todos los zombis, abrazó el único hueso que quedaba de la pierna de Begoña y no dijo una sola palabra. Hasta el día en que di a luz. Ese día, me amputó las manos y los pies cuando yo aún estaba viva, y me arrojó a una horda de zombis errantes. Me obligaba a ver cómo los zombis me arrancaban la carne de los huesos, y luego me sacaba de allí para curarme. Una y otra vez. Hasta que, antes de morir, me arrancaron el último trozo de carne. —¡Fuiste tú, maldita víbora, quien la mató a propósito! Ya que tanto querías competir con ella, haré que mueras de una forma mil veces peor que la suya. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que los zombis rodearon la base.
Tras una bofetada, rechacé a mi heredero Alfa - undefined novela & novela
September
Rowan Nightshade me abofeteó frente a sus amigos, sus guerreros y la loba a la que había estado protegiendo durante meses. El salón se quedó en un silencio sepulcral. Entonces alguien susurró: —Ella se lo merecía. Durante nueve años, había amado a Rowan como si él fuera mi destino. Soporté su frialdad, sus promesas rotas y cada vez que me dejó plantada y sola porque otra loba lo necesitaba más. Me repetía a mí misma que las cosas mejorarían. Rowan era mi compañero elegido. Tarde o temprano, él me elegiría a mí primero. Pero cuando su palma aterrizó sobre mi rostro, algo dentro de mí finalmente se rompió. Rowan pensó que yo lloraría, pediría disculpas y lo perdonaría como siempre lo hacía. En lugar de eso, salí del salón, eliminé cada forma de contactarlo y les comuniqué a ambas manadas que el acuerdo de compañeros elegidos había terminado antes del amanecer. Nadie creyó que yo realmente me marcharía. Hasta que Rowan vino a mi dormitorio esa noche, con los ojos rojos y la voz temblorosa habló: —¿Por qué, Serena? ¿Solo por una bofetada? Miré al lobo al que había amado desde la infancia. Entonces sonreí. —Sí —dije—. Por esa bofetada.
Me Exhibió por una Canasta Navideña - undefined novela & novela
Mónica Herrera
Una empleada me expuso en redes sociales. Dijo que era una jefa miserable y tacaña por no darles una canasta navideña. Pero la gente en internet no sabía que, según la tradición de mi empresa, en cada festividad y también en su cumpleaños, cada empleado recibía sin falta una tarjeta de regalo de 200 dólares. Como medio internet me estaba haciendo pedazos, decidí seguirles el juego y publiqué un comunicado: “Para respetar las tradiciones navideñas, este año se cancelan las tarjetas de regalo. En su lugar, todos recibirán una canasta navideña.” Apenas salió el comunicado, la empresa entera se convirtió en un caos. Los empleados se plantaron frente a la puerta de mi oficina y me rogaron que les devolviera las tarjetas de regalo.
El juego de las dos hermanas - undefined novela & novela
Mónica Herrera
Mi hermana y yo fuimos esclavizadas después de la Gran Guerra y la derrota de la humanidad. Pero, poco después, el espectáculo de striptease de mi hermana se ganó el favor del licántropo Alfa, y ambos se marcharon tomados de la mano. Yo, en cambio, fui llevada sin miramientos por un hombre enmascarado después de que dejara algo de dinero sobre el mostrador. Sin embargo, nadie esperaba que el licántropo Alfa le destrozara la garganta a mordidas a mi hermana durante la luna llena, mientras que el hombre enmascarado me atesoraba, colmándome de riqueza y prestigio sin fin. Entonces mi hermana se convirtió en un espíritu vengativo y me maldijo hasta la muerte. Cuando volví a abrir los ojos, las dos habíamos reencarnado en aquel día fatídico. Esta vez, mi hermana se arrojó directamente a los brazos del hombre enmascarado y, sollozando, le suplicó: —¿Por favor, ámame? De pie a un lado, yo me reí. Después de todo, en esta vida era maravilloso no tener que ser la bolsa de sangre ambulante de un vampiro.
Adiós al Alfa: El secreto que me llevé - undefined novela & novela
Bubbles
Mientras crecía, mi madre siempre me decía: elige a tu compañero destinado. De lo contrario, terminarás traicionada. Pero yo estaba convencida de que Lennox era diferente. Después de todo, él estaba dispuesto a renunciar a su puesto como Alfa por mí. Así que renuncié a mi propio compañero destinado por él. Incluso casi morí salvándole la vida, y las heridas dejaron a mi loba dormida para siempre. Pero apenas dos años después, los rumores sobre él y una Omega llamada Alice estaban por todas partes. Y como mi loba estaba dormida, no podía sentir nada. No descubrí que él había roto nuestros votos hasta que Alice apareció en mi puerta con una prueba de embarazo. Toda la Manada Stonebrook se reía de mí a mis espaldas. Lennox cayó de rodillas, con los ojos rojos e hinchados. —Lo siento. Estaba borracho esa noche. Haré que interrumpa el embarazo. Te lo juro. Miré a nuestro hijo de un año, que llevaba en brazos. Asentí y lo perdoné… solo esa vez. Después de eso, se portó bien. Fue atento, cariñoso, dedicado… hasta que un día, cinco años después, fui al gimnasio. Una joven en la máquina de al lado se estaba quejando. —Después de tener un bebé, todo allá abajo queda tan flojo… De verdad necesito hacer algo para ajustarlo. Ni siquiera me molesté en mirarle la cara. Solté una risa baja y empecé a marcharme. Entonces sonó su teléfono. Ella contestó con una voz coqueta y provocadora. —Entonces, Alfa Lennox, ¿cuándo vas a terminar por fin con esa mujer? Está vieja y perdió a su loba. ¿Acaso todavía puede satisfacerte? —Claro que no. Te extraño muchísimo, bebé. Me quedé paralizada a mitad de un paso al escuchar su voz.
Del ex millonario al Don de la Mafia - undefined novela & novela
Peachy
En Sicilia, de donde vengo, existe una regla: si no me caso antes de cumplir los treinta, debo regresar para contraer un matrimonio arreglado. Cuando se lo conté a mi novio, Jax, se burló. —¿Tu pueblo sigue viviendo en la Edad Media o qué? ¿Un matrimonio arreglado? Alessia, ya te dije que me casaré contigo. Deja de montar este drama patético para presionarme. Luego sacó un anillo de rubí rojo sangre de paloma y, con total indiferencia, se lo lanzó a su asistente personal, Bianca. Ella lo atrapó y se sonrojó. —Iba a pedirte matrimonio esta noche. Pero, como estás tan desesperada, creo que los dos necesitamos calmarnos un poco. Era el anillo que llevaba años esperando. Simplemente se lo lanzó a otra mujer. Sentí que el corazón se me congelaba. Jax salió de mi oficina con una sonrisa arrogante, claramente satisfecho. Bianca me tendió el anillo. Ni siquiera me molesté en mirarlo. —Quédatelo. Después de todo, es de tu talla, ¿verdad? Su rostro palideció. La empujé hasta la puerta. Justo antes de cerrarla de un portazo, le dije: —Dile a tu jefe que entre nosotros todo terminó. Lo que él no sabía era que quienes insistían en casarme eran los ancianos de la Cosa Nostra encabezados por el Padrino más despiadado de Sicilia. Y que el matrimonio que habían concertado para mí era con el Don de las Cinco Familias de Norteamérica.
Humillaron a la Hija del Millonario - undefined novela & novela
Remolacha
En Navidad, mi papá me regaló una pulsera de oro macizo. Mis compañeras de cuarto exclamaron con envidia y me insistieron en que las invitara a comer algo. Yo acepté con una sonrisa y les dije que fueran primero, que yo llegaría enseguida. Cuando salí del baño, la habitación ya estaba vacía. Solo la laptop de Josefina seguía encendida, con la pantalla emitiendo una luz tenue. Me acerqué para apagarla. Pero justo entonces apareció una notificación de un grupo de WhatsApp llamado "Liga contra las interesadas". "Con razón anoche no volvió. Seguro se vendió toda la noche por esa pulsera de oro macizo." "Anteayer fue un bolso de marca, hoy una pulsera de oro macizo. Con tantos tipos con los que seguro se acuesta a diario, quién sabe cómo tendrá eso de allá abajo." "Hoy tenemos que sacarle una comida cara. Su dinero no viene de nada limpio. Si nos lo gastamos nosotras, hasta le hacemos un favor." En el cuarto éramos cuatro chicas. Y las otras tres estaban metidas en ese grupo. No hacía falta pensar demasiado para saber que la persona de la que hablaban era yo. Al final, esas amigas a las que siempre traté con sinceridad no eran más que un puñado de ingratas.
Bajo la lluvia de Nueva York - undefined novela & novela
Renata Palacios
Durante el banquete de la familia Colonetti en Nueva York, me encontré de pie en el centro del gran salón junto a más de una docena de jóvenes de distintos clanes. Todas esperábamos lo mismo: ser la elegida. Esa noche, Víctor, el heredero de los Colonetti, debía anunciar a su prometida y entregarle la reliquia de la familia: un prendedor de lirio. Como hija ilegítima, yo sabía muy bien lo que se jugaba en ese instante; si ese prendedor no terminaba en mis manos, mi destino ya estaba escrito: me enviarían a Chicago para un matrimonio arreglado. Pero Víctor, el mismo hombre que una vez me prometió una vida juntos, cambió de opinión sin previo aviso. Con una sonrisa cínica, colocó el prendedor de lirio en el vestido de la mujer que estaba a mi lado. Luego, se inclinó hacia mi oído y susurró: «Deja que tu hermana Emily tenga su momento hoy. Ella también es una hija ilegítima como tú y jamás la han valorado. No te preocupes; mientras yo esté aquí, nadie te obligará a casarte por contrato». Aunque lo miré con ojos suplicantes, él me ignoró, estiró el brazo y dejó que Emily se colgara de él. —Emily es dulce y compasiva —declaró ante todos—. Ella se merece el prendedor de lirio. Esas palabras —dulce y compasiva— me convirtieron en el hazmerreír de toda la noche. Al día siguiente, abordé un vuelo a Chicago dispuesta a desaparecer, pero entonces Víctor entró en pánico. Movió todas sus influencias y, en un acto de locura, ordenó cancelar cada vuelo que tuviera como destino Chicago.
La Falsa Demencia de la Donna - undefined novela & novela
Echo
Durante tres años fui la Donna de los Valenti, una familia que no dejaba de ganar poder. Un día, Enzo se reunió en un club privado de puros. Como me preocupaban sus problemas de estómago, fui a llevarle sus antiácidos de siempre. Me quedé afuera del salón privado y escuché reír a sus hombres. —Don Enzo, ¿de verdad va a seguir escondiendo a Clara en la mansión de Lago Plateado toda la vida? —Esa heredera Moretti, la loca de la casa principal, sigue paseándose como si fuera la Donna de la familia Valenti. Enzo se masajeó el puente de la nariz. —Si no se hubiera llevado un balazo en la cabeza por salvarme ni perdido la razón, y de no haber necesitado yo con tanta urgencia el dinero de su familia, jamás me habría involucrado con una mujer ajena a esta vida. Suspiró con desprecio antes de sentenciar con frialdad: —Pero Clara es mi esposa legal. El fideicomiso familiar y el acta de matrimonio del registro civil están a su nombre. Stella no es más que un juguete que tengo guardado en la casa principal. En cuanto Clara dé a luz a un heredero, la traeré a casa para siempre. Apreté la caja de antiácidos hasta que mis nudillos palidecieron; el cartón se arrugó en mi mano. En la iglesia, él había intercambiado conmigo juramentos de sangre y anillos, pero fue Clara quien firmó los papeles en el registro civil. Me tomó por estúpida con tal de proteger la reputación de esa mujer. Apretando la caja contra mi pecho, di media vuelta y volví a perderme entre las sombras. Él no tenía ni idea de que yo había recuperado la cordura hacía tres días. Jamás se imaginaría que ya le había enviado un mensaje cifrado a mi hermano, quien dirigía un imperio empresarial desde nuestro hogar en Solaria, al otro lado del océano. Estaba harta de cargar con ese maldito título de los Valenti.
Entre dos dones de la mafia - undefined novela & novela
Peachy
Tres años de matrimonio con el Don Victor me hicieron creer que finalmente podría olvidar el dolor y la traición de Dominic, mi exesposo. Victor, un hombre frío y despiadado, gobernaba la delincuencia de la Costa Este con puño de hierro. Sin embargo, a mí me entregó el mundo en bandeja de plata, uniendo uno a uno mis pedazos rotos. Hasta aquella noche. Una llamada frenética del segundo al mando de Victor me despertó; me suplicaba que fuera de inmediato al hospital privado más exclusivo de Manhattan. Al llegar, la escena me heló la sangre: Victor y Dominic se enfrentaban a muerte a las puertas del área de maternidad. Con las armas en alto y rodeados por sus sicarios de élite, estaban a un segundo de desatar una guerra total entre mafias. Y en medio de los dos estaba Chloe, mi antigua mejor amiga. Su vientre delataba un embarazo avanzado. El mediador de la Comisión deslizó un acuerdo de tregua sobre la mesa, con una expresión de absoluta incomodidad. —Las grabaciones de seguridad no mienten. Esos dos dones casi vuelan el piso entero solo para decidir quién pasaba la noche en la habitación de ella. Con el cuerpo entumecido por el golpe, firmé los papeles en mi calidad de la dona de la familia Costello. En la habitación ya se apilaban las vitaminas prenatales que Victor le había comprado. Mientras tanto, sus hombres y los de Dominic seguían discutiendo por el calendario: cómo se dividirían la semana los dos capos para acompañar a Chloe, tres días cada uno. Cuando me acerqué a la cama, los dos hombres que hace un momento querían degollarse ahora la custodiaban a ambos lados. Victor protegía el vientre de Chloe. Esos mismos labios que solían besar cada centímetro de mi cuerpo, escupieron palabras que me congelaron el alma: —Yo la obligué. Si tienes algún problema, arréglalo conmigo. Dominic, mi exesposo, me lanzó una mirada feroz y llena de veneno: —Mantén a raya a tu perro rabioso de esposo. ¡Dile que deje de acosar a mi mujer! Negué con la cabeza lentamente. Al presenciar semejante farsa, las lágrimas comenzaron a rodar en silencio por mis mejillas. El amor de un mafioso... al final, no es más que una burda mentira. Victor, a ti tampoco te quiero ya.
Adiós, Alfa: Mi Hijo y Yo nos Vamos Lejos - undefined novela & novela
Echo
Al descubrir que mi compañero Alfa, Bruce, no podía superar a su excompañera, Fiona, ni a su cachorro, empecé a enseñarle a nuestro hijo que lo llamara “Alfa Bruce”. Cuando a nuestro hijo le dio fiebre, Fiona llamó y mi compañero se fue a mitad de la noche. Toqué la frente hirviente de mi pequeño y le pedí que dijera: “Adiós, Alfa”. Cuando dejó plantado a nuestro hijo en la fiesta de cumpleaños que le había prometido porque Fiona llamó llorando para decirle que su cachorro no tenía padre, no levanté ni la mirada. Me limité a pedirle al niño que les explicara a los invitados: “El Alfa tiene algo importante que hacer”. Una frase que nuestro hijo siempre pronunciaba tras dudar por un largo rato. Solo cuando Bruce comprendió lo mucho que nos había fallado, sugirió que nos tomáramos un retrato familiar. Pero ya en el estudio, Fiona volvió a llamar entre sollozos. —Bruce, ¿puedes venir a hacerte pasar por el papá de Tony, por favor? En la guardería los niños se burlan de él porque no tiene papá... Bruce dejó ver un asomo de culpa. Ya iba a arrodillarse para explicárselo a nuestro hijo. Pero esta vez el pequeño no necesitó mi seña. Se limitó a despedirse con la mano. —Está bien, Alfa Bruce. Vete con tu otro cachorro. Con mamá y conmigo basta para la foto familiar.
El Prometido que Mi Amiga Me Robó - undefined novela & novela
September
Cinco años después de la desaparición de Luca Bellandi, volví a encontrarme con él en la boda de mi mejor amiga. Él era el novio. Y yo, apenas una dama de honor. Sophia, mi mejor amiga más cercana y la novia, se aferraba a mi brazo con una sonrisa radiante mientras me contaba su historia de amor. —Fui yo quien salvó a Luca después de su accidente de coche. Me enteré de que, por aquel entonces, tenía una prometida, pero, aun así, lo llevé en secreto al hospital privado de mi familia para que recibiera tratamiento. —Hizo una pausa, sonriendo con ilusión, antes de añadir—: Deberías dejar de buscar a tu prometido desaparecido. Todos los padrinos de esta boda son muy guapos. ¡Déjame presentarte a alguno!
Fui Su Broma, Ahora Me Perdió - undefined novela & novela
Mónica Herrera
Desde hacía años, cada vez que se acercaba nuestro aniversario, mi novio, Nicolás Padilla, le seguía la corriente a su amiga de la infancia, Beatriz Aguirre, y fingía pedirme matrimonio como parte de una broma. El año pasado, cuando me puse el anillo llena de ilusión, el mecanismo del anillo de utilería se trabó de golpe y me apretó tanto el dedo que grité de dolor. Nicolás me pidió perdón y me prometió que este año sí me pediría matrimonio en serio. Me arreglé con todo cuidado y llegué al lugar donde Nicolás me había pedido que fuera su novia seis años atrás, pero lo primero que recibí fue una capa de crema en plena cara. Nicolás se acercó y me limpió los restos de crema con ternura. Pero yo di un paso atrás. Después de tantas decepciones acumuladas durante seis años, decidí terminar con él. Entonces, ¿por qué Nicolás enloqueció de arrepentimiento?
El traidor regresó arrastrándose - undefined novela & novela
Teresa Romero
Recibí la noticia de la muerte de mi esposo, pero no derramé ni una sola lágrima. En cambio, recuperé de inmediato sus acciones y registré su fallecimiento de manera oficial. ¿Por qué? Porque había renacido. En mi vida anterior, mi familia había adoptado a tres niños para que crecieran a mi lado, y los tres eran posibles candidatos a convertirse en mi esposo. Como yo era la heredera de la familia más rica del país, mi padre temía que no fuera feliz si me casaba con alguien ajeno a nuestro círculo. Por eso, elegí a Jayden, el más competente de los tres. Sin embargo, apenas tres días después de la boda, murió. Sumida en el dolor, renuncié a volver a casarme. Y, convencida por Jesse y Joel, pasé el resto de mi vida como viuda. Al cumplir ochenta años, viajé a Massalia, el lugar donde una vez nos habíamos jurado amor eterno. Allí me encontré con Jayden, quien supuestamente había muerto sesenta años atrás. Vivía con mi criada, alguien que había desaparecido hacía décadas. Rodeado de hijos y nietos, llevaba una vida feliz y plena. Cuando comprendí que me habían engañado durante toda la vida, la rabia me consumió. De repente, todo se volvió negro ante mis ojos. Morí allí mismo de una hemorragia cerebral. Al despertar, había regresado al día en que recibí la noticia de su muerte. ¡Veamos cómo pretendía seguir viviendo un hombre que ya debería estar muerto!
La noche en que las dos dimos a luz - undefined novela & novela
Mónica Herrera
Una vez jugué con un universitario. Cuando se enamoró de mí, terminé con él. Años más tarde, cuando se convirtió en alguien exitoso, se casó conmigo delante de todos los que pensaban que yo tenía suerte de tenerlo. Mi familia cayó en desgracia y, a ojos de los demás, me había sacado la lotería. Lo que nunca vieron fue lo que ocurría en privado. Cada noche llegaba a casa con una mujer diferente. Nunca lloré. Nunca armé un escándalo. Eso solo pareció enfurecerlo aún más. Entonces decidió ir más lejos. Dejó embarazada a propósito a Natalie, su primer amor. Como aún conservaba la calma, me acorraló contra la pared y me preguntó: —Stella, ¿acaso me amas? Más tarde, Natalie y yo entramos en trabajo de parto la misma noche. Caí de rodillas y finalmente le confesé que lo amaba. Le rogué que me llevara al hospital. Me abrazó con fuerza, incapaz de ocultar su satisfacción. —Lo sabía —dijo—. Eres una mentirosa. Entonces me apartó bruscamente, tomó a Natalie en brazos y se marchó sin mirar atrás. —Después te llevaré al hospital. El dolor del parto será tu castigo.
Mi Matrimonio, Su Lamento. - undefined novela & novela
María
Empecé a llamar a mi hermano "señor Quinn" y a mi amigo de la infancia "señor Webb". Ambos fruncieron el ceño con desconcierto y me preguntaron por qué estaba siendo tan formal con ellos. Yo simplemente respondí con una sonrisa apenas perceptible. —Porque creo que preferirían que los relacionaran con Vanessa Quinn. Me reprendieron, acusándome de ser caprichosa: —Vanessa está a punto de casarse con un hombre en coma por tu culpa, y su vida entera se arruinará. La única razón por la que la tratamos tan bien es porque estás en deuda con ella. Sin embargo, lo que ellos no saben es que, esta vez, la persona que se casará con el hombre en coma no es Vanessa. Soy yo: Willow Quinn.
Mis Padres Me Congelaron por una Profecía - undefined novela & novela
Zafira
Cuando mi hermana gemela Ana Reyes y yo nacimos, nuestros padres contrataron a un adivino para que predijera nuestro futuro. Las pruebas nacionales de admisión universitaria se realizaban durante dos jornadas consecutivas. El hombre aseguró que, si yo obtenía una puntuación más alta que Ana, ella caería en una profunda depresión y terminaría lanzándose desde la azotea de la escuela cuando se publicaran los resultados. Para protegerla, mis padres pasaron dieciocho años reprimiéndome y menospreciándome. Incluso ese día me quitaron la credencial de acceso a las pruebas, sin la cual no podía presentarme. Me arrodillé frente a ellos para suplicarles y, desesperada, golpeé la frente contra el piso de baldosas. Papá me dio una patada y me empujó dentro de la cámara frigorífica del pequeño almacén de alimentos que mis padres tenían anexo a la casa. Al caer, mi teléfono golpeó el suelo; la pantalla se hizo añicos y quedó completamente negra. Mi hombro chocó contra el panel de control y activó el sistema de refrigeración, pero ninguno de ellos se dio cuenta. Cuando papá cerró la puerta de golpe y echó la llave desde afuera, el impacto atascó el mecanismo de la palanca de emergencia. —Sabes perfectamente que Ana podría morir por tu culpa. ¿Y aun así quieres presentarte a las pruebas? ¿De verdad quieres empujarla al suicidio? El panel indicaba que el sistema estaba programado a −30 °C. Solo llevaba el uniforme de verano: una camisa de manga corta y una falda. Golpeé la puerta con todas mis fuerzas. —¡Mamá, hace mucho frío! Por favor, déjenme salir. —¿A quién pretendes engañar? La voz de mamá era aguda y cortante. —¡Si el sistema de refrigeración ni siquiera está encendido! Como tú no vas a presentarte a las pruebas, bastará con que Ana complete las dos jornadas para que esa predicción ya no pueda cumplirse. ¿Y tú no puedes pensar en nadie más que en ti? Sus pasos se alejaron. La sangre seguía brotando de mi frente. Goteaba sobre mi camisa y se congelaba casi al instante. Me encogí en un rincón. Poco a poco, mi cuerpo comenzó a ponerse rígido.
Tras renacer, vi su inevitable caída - undefined novela & novela
Redleaves
Nuestra manada fue disuelta a la fuerza tras ser acusada de provocar una guerra. El Consejo de Hombres Lobo emitió un nuevo decreto: todos los lobos jóvenes que no habían participado en el conflicto debían, en un plazo de un mes, someterse a una extracción de sangre directamente del corazón para detectar el gen de la agresividad. Quienes superaran el examen podrían unirse a una nueva manada, mientras que quienes no lo lograran serían condenados a vagar como lobos solitarios. De repente, Sophia, una loba de pelaje blanco, declaró que su padre era el presidente del Consejo. Prometió convencerlo para eximir a todos de la prueba y garantizar su aceptación en la manada Blackstone sin condiciones. Nuestros compañeros confiaron en ella sin dudar y, en lugar de someterse a la prueba, simplemente esperaron a que los guiara hasta la nueva manada. Yo insistí en que se hicieran el examen por precaución, pero eso solo enfureció a Sophia. Frente a todos, se burló de mí y aseguró que yo no sabía de lo que hablaba, que mi única intención era hacerlos sufrir innecesariamente. —Algunos podrían portar el gen de la agresividad. Si no superan la prueba, ¿vas a asumir la responsabilidad? En lugar de defenderme, mi novio, Silas, me acusó de actuar por puros celos. Me recriminó que no soportaba ver que a los demás les fuera bien. Sin más opciones, decidí informar al Consejo de Hombres Lobo sobre lo ocurrido. Sophia fue expulsada de inmediato por suplantación de identidad y por obstaculizar el proceso de fusión. Al perder la protección de la manada, murió en la inmensidad del bosque. En ese momento, todos aseguraron que había recibido lo que se merecía y me agradecieron por haberlos salvado. Pero después de que entramos en el nuevo territorio, Silas me apuñaló con una daga de plata y nadie hizo nada para ayudarme. —¡Lo único que teníamos que hacer era soportar un poco de dolor por la extracción de sangre! ¡Sophia perdió la vida por eso! Cuando volví a abrir los ojos, estaba de regreso en el día en que Sophia afirmó ser la hija del presidente.
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