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34
Independiente×
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Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
Karma×
All
Arrepentirse
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
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Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Independiente Karma Short Stories & Novels

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Negando la Culpa de Mi Hijo - undefined novels & stories
Peachy
Fui a una sola fiesta en mi nuevo vecindario de ricos. Solo una. Y después de eso, mi vecina Brenda me demandó. En el tribunal, sostenía entre sus brazos a su hija golpeada y llena de moretones, Tiffany. Acusó a mi hijo de violación. A mitad de la audiencia, Tiffany se bajó el cuello de la blusa. Marcas rojas le rodeaban el cuello. —Intentó arrancarme los pantalones —sollozó—. Quiso forzarme. Yo me defendí. Entonces me golpeó. ¡Me arruinó la cara! Afuera del juzgado, manifestantes levantaban carteles, llamando a mi hijo basura humana, un niño rico malcriado. En internet, un “memorial” editado con Photoshop sobre mí se volvió viral. El texto decía: "Una madre incompetente debería morir junto a su hijo." Las acciones de mi empresa se desplomaron. Pero yo solo me quedé sentada. Con el rostro inexpresivo. Y pedí que trajeran a mi hijo, Cooper. Las puertas de la sala se abrieron. Cooper entró. Y todos se quedaron congelados.
Las tarjetas del perdón se acabaron - undefined novels & stories
Junio
Diego Pinto organizó sesenta y seis viajes solo para pedirme matrimonio. Y fue recién en el intento número sesenta y siete que logró de verdad tocarme el corazón. El día después de la boda, le preparé sesenta y seis tarjetas de perdón. Teníamos un trato: cada vez que me hiciera enojar, podía usar una para ganarse mi perdón sin discusiones. Durante seis años de matrimonio, cada vez que me enojaba por su amiga de toda la vida, él venía y me pedía que le quitara una tarjeta. Pero cuando usó la tarjeta número 64, Diego se dio cuenta de que algo en mí ya había cambiado.
De Rechazada a Reina Luna - undefined novels & stories
Phonenix
Soy sanadora. Y me han dado una segunda oportunidad. Apenas había abierto los ojos en el campo de batalla de la frontera cuando llegó una transmisión de emergencia del Gremio de Sanadores. —Ivy Mitchell, ¡ven a la enfermería de inmediato! ¡El Alfa está gravemente herido!¡Eres la única que puede salvarlo! Aquellas palabras me paralizaron por completo. Porque ya había leído ese mismo mensaje. En mi vida anterior. La última vez, dejé todo y regresé a toda prisa en cuanto recibí la llamada. Pero, cuando llegué a la enfermería, el Alfa ya estaba muerto. En ese momento, todos los sanadores presentes, incluyendo a mis padres y mi hermana, me señalaron y me culparon de haberlo asesinado. El Tribunal me condenó a muerte. ¿Y el cachorro que había criado? Se lo arrojaron a los vampiros como si no fuera más que un pedazo de carne. Lo convirtieron en un esclavo de sangre. Me clavé las uñas en las palmas con tanta fuerza que casi empecé a sangrar. Esta vez, no. No permitiría que la historia se repitiera. Entonces recordé que, en mi vida anterior, aquel día había ocurrido algo más. Los vampiros habían emboscado al Rey Alfa y lo habían dejado sumido en un coma tan profundo que parecía muerto. Si lograba salvarlo, tendría al lobo más poderoso del reino como escudo. Nadie se atrevería a tocarme nunca más. Cerré los ojos con fuerza, apreté los dientes… y corrí. Lo encontré en el campo de batalla, exactamente donde recordaba. El vampiro ya se abalanzaba sobre él, con las garras extendidas, listas para atacar. No tuve tiempo de pensarlo. Solo actué: empujé al Rey Alfa a un lado y recibí el golpe en su lugar.
Desechada por anticuada, vi caer a la mafia - undefined novels & stories
Jelly Pudding
La noche anterior me comunicaron la decisión de la Familia: quedaba expulsada. ¿La razón? Absurda. Según ellos, mi mentalidad era «anticuada» y mi resistencia a las «reformas» ponía en peligro su expansión. A la mañana siguiente, mi prometido me cortó el paso con mirada gélida. —Kelly tenía razón. Gente tan terca como tú solo frena a la Familia. Y no me culpes; le pisaste los talones a la persona equivocada. A unos metros, Kelly me observaba con una sonrisa arrogante. Sobrina del mismísimo don y recién nombrada jefa de operaciones, usaba sus «reformas» para purgar a los veteranos. Yo era su blanco principal por haberme opuesto públicamente a su temerario plan. —Las reliquias del pasado ya no sirven. Si sabes lo que te conviene, lárgate —sentenció con desprecio ante todos. Sin inmutarme ni discutir, firmé la renuncia. Lo que ninguno sabía era que jamás necesité a la Familia. Si me quedé todos estos años, fue porque alguien me suplicó que sostuviera su imperio para evitar que se desmoronara. Si querían echarme, no tenía razón para rogar. Sin dudarlo, abrí Instagram y publiqué:«Dejé la Familia. Ansiosa por ver lo que viene ahora». En cuestión de segundos, todo el mundo del hampa estalló.
De Inquilino a Dueño en Un Solo Robo - undefined novels & stories
Alicia Keller
Convertí un viejo edificio de mi familia en una residencia de departamentos compartidos. El mismo tenía cinco pisos, se encontraba en pleno centro de la ciudad y contaba con un patio enorme. Derribé todas las paredes que no eran de carga y rediseñé por completo la distribución para aprovechar mejor el espacio. Había habitaciones individuales, dobles y para cuatro personas, así que existían opciones para todos. El alquiler costaba la mitad de lo que cobraban en otros lugares. Solo aceptaba inquilinos que se hubieran graduado en los últimos tres años, y, en lugar de aprovechar el patio para construir más habitaciones, instalé un gimnasio y un comedor. El gimnasio contaba con equipos completamente nuevos. Y también contraté a un par de cocineros, para así ofrecer comidas a precios similares a los de los comedores universitarios. ¿Y durante el primer mes? ¡Todas las comidas eran gratis! De verdad creía que estaba haciendo algo bueno. Quería darles un respiro a los jóvenes que acababan de terminar sus estudios, un lugar al que pudieran llamar «hogar». Me llamaban «el propietario de sus sueños», me regalaban tarjetas de agradecimiento y publicaban comentarios sobre mí en internet. Al ver tantos rostros jóvenes, sentía que todo mi esfuerzo había valido la pena. Hasta que apareció Toby McLean, con una maleta plateada en la mano. Se detuvo frente al edificio, se acomodó los lentes de montura dorada y contempló el letrero. —Residencias Kindred. Entonces sonrió.
¡Sorteé a mi esposo y me salió un bombón! - undefined novels & stories
Fernanda
El día que cumplo veinte años, mis papás ponen ante mí las fotos de herederos de las grandes dinastías empresariales del país para que elija con quién formalizar una alianza. En mi vida anterior escogí sin dudar a Alonso Rivas, el heredero más brillante de la élite capitalina. Después del matrimonio supe que la mujer de sus sueños, Daniela Romero, se hundió en una espiral de dolor: una noche, borracha en un bar, fue agredida por unos sujetos; intentó quitarse la vida tres veces. Alonso decidió que yo era la raíz de todo, le regaló a Daniela los bienes de mi familia y vació a los Molina. Al final, incluso la dejó cortar los frenos, condenándonos a los tres a morir en un accidente brutal Esta vez, con los ojos cerrados, elegí al azar una foto. Dejé que el destino eligiera por mí. Al final, Alejandro de la Vega el destino lo trajo a mi lado, heredero de Guadalajara: austero, espiritual, con el corazón en paz. Pero cuando entré del brazo de Alejandro a nuestra fiesta de compromiso… Alonso enloqueció.
Ecos de un Amor - undefined novels & stories
Jimena
Mi novio insistió en escalar de noche la montaña nevada para ver la cascada. Ese mismo día, resbalé y caí desde la cima. Al despertar, descubrí que no solo sufría amnesia, sino que también había perdido una pierna. Incluso mi novio se había convertido en el esposo de mi hermana. De repente, todos me abandonaron. Solo Samuel, mi psicólogo, me guió con paciencia y cuidado. Cuando me propuso matrimonio con flores y un anillo frente a todo el personal médico, creí ver al ángel que había venido a salvarme. Pero seis meses después de casarnos, lo escuché por casualidad hablando con su amigo: —Samuel, parece que la hipnosis de este año ha sido un éxito. Ya ayudaste a Valeria a obtener lo que quería, ¿para qué dar un paso más y casarte con Sofía? —¿Crees que lo deseaba? Es solo por si recupera la memoria y podría hacerle daño a Valeria. Así la vigilo de cerca. —¿Merece la pena hacer tanto por Valeria? Ya antes limpiaste todos sus desastres, ¿y ahora usas a Sofía para eso…? —Haría lo que fuera con tal de ver feliz a Valeria. Samuel apagó el cigarrillo con fuerza y, tras un largo silencio, respondió lentamente: —Además, solo es prestar un vientre… ¡Aprovechar lo inservible!
Cruel Traición: Mi Compañero Rompió Nuestro Vínculo - undefined novels & stories
Cocojam
Mi Alfa, Damon, y yo crecimos juntos. Nuestro vínculo de compañeros destinados se encendió en el segundo en que pusimos un pie en los terrenos de la Academia de Élite del Lobo. Él me miró con ojos de ternura y me dijo que tenía una sorpresa para mí en el Festival de la Luna Nueva de la Academia. Dijo que tenía que subir al escenario. Mi corazón se aceleró mientras caminaba hacia él. Me rodeó con sus brazos desde atrás, sujetándome con fuerza. Me dijo que cerrara los ojos y esperara. Al segundo siguiente, las luces se encendieron de golpe. Vi a la hija de otro Alfa parada frente a mí, con unas tijeras de plata en la mano. Zas. Mi cabello largo siempre había sido mi orgullo. Ahora, yacía en mechones arruinados sobre el suelo. El salón estalló en los aullidos excitados de la manada. Su risa fue la más fuerte. La más hiriente. Al día siguiente, se enteró de que iba a abandonar la Academia. Una ola de su poder de Alfa incontrolado chocó contra mí. —¿Te vas? ¿Por un simple juego? Me di la vuelta con calma. —Sí.
Déjame y cría a su bebé - undefined novels & stories
Lía Vallejo
Mi esposo, Cesare Ferrante, el Don más temido de la familia, siempre había detestado a los niños. Pero todo dio un giro cuando mi hermanastra, Bianca Moretti, se instaló en la casa de al lado con su bebé de seis meses. De pronto, mi esposo se obsesionó con ese niño. Él mismo le preparaba los biberones, le cantaba canciones de cuna y lo llevaba a todas partes. Cada día regresaba a casa agotado al amanecer, pero su cara brillaba de alegría, como si ese bebé ocupara toda su alma. Me volví invisible para él. Hace tres días, un auto me cerró el paso y me sacó de la carretera hasta que terminé estampada contra la mediana. Sentía la sangre caliente escurriéndome por la frente mientras la vista se me nublaba. Desesperada, llamé a Cesare cincuenta y cinco veces. No se dignó a contestar ni una sola vez. En su lugar, prefirió presumir una foto del bebé en sus redes: "¡Mi angelito sonrió hoy!" No aguanté más. Esta noche, en el banquete familiar, con todos los miembros de la familia sentados a la mesa, levanté mi último brindis y posé la copa. —Quiero el divorcio. El silencio fue instantáneo. Todos se quedaron de piedra. —¿Te volviste loca? —gritaron mis padres al mismo tiempo. Cesare me apretó la muñeca, sin poder creerlo. —Giulia, ¿hablas en serio? ¿Me pides el divorcio solo porque estaba pendiente del bebé y no te contesté? ¿Vas a armar este lío por celos de un niño de seis meses? No le sostuve la mirada. En su lugar, me quedé fija viendo la marca de un beso, clara y reciente, detrás de su oreja. —Como amas tanto a ese niño —dije con calma—, te lo voy a poner fácil. Ve a ser su padre.
Se metieron con la heredera equivocada - undefined novels & stories
Liora Z
Alguien me etiquetó en una publicación de Nextdoor, la aplicación del vecindario. «Oye, tú, la chica del penthouse. Estás soltera, ¿no? Entonces, ¿para qué demonios necesitas un jardín entero en la azotea? Mi esposo va a dar una fiesta y vamos a ocupar tu terraza a partir de mañana. No te preocupes, te daremos $200 al mes por el mantenimiento; vas a ganarte un par de cientos sin mover un solo dedo, así que deberías estar saltando de la felicidad». Me quedé mirando la pantalla, incrédula. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Yo era la única heredera de Don Ricci, entrenada y preparada para dirigir todo el South Side. Sin embargo, decidí cambiar esa vida de peligro y poder por un pincel. Este apartamento era mi santuario, mi lugar seguro en el mundo, y el jardín de la azotea no era una zona común del edificio: era completamente mío. Había pagado medio millón de dólares en efectivo por la escritura y los derechos de propiedad cuando compré el lugar, incluyendo todo lo que invertí en construir mi estudio de pintura acristalado. ¿Y ahora esta gente pretendía quedarse con mi espacio por doscientos míseros dólares al mes? «Sigue soñando». Esas fueron las únicas dos palabras que le respondí. Lo que jamás me esperé fue que, al día siguiente, el administrador del edificio y dos guardias de seguridad se presentaran en mi puerta. ¿El motivo? Alguien me había denunciado por "hacer mal uso de los recursos comunitarios" y, en nombre de la supuesta armonía vecinal, me exigían que les entregara las llaves de mi terraza. Está bien. Si querían dejar de lado la cortesía, perfecto por mí. Estaban a punto de descubrir por las malas lo que pasa cuando yo dejo de ser amable... y conocer el verdadero peso de mi poder
Nunca Fui Su Prioridad - undefined novels & stories
Aita Cabrera
Mi esposo, Nicolás Ferrer, tenía la costumbre de ordenar la vida según prioridades perfectamente definidas. En nuestro calendario compartido, los eventos marcados en rojo eran inamovibles; los marcados en amarillo se podían negociar y los marcados en gris podían aplazarse en cualquier momento. El cumpleaños de su madre estaba marcado en rojo; las cenas con sus amigos, en amarillo; cualquier evento relacionado conmigo, en gris. Después de siete años juntos, yo seguía ocupando el último lugar. El día de nuestro aniversario de bodas, esperé en el restaurante hasta que las velas se consumieron. Él pospuso la cena para la semana siguiente y me envió un mensaje de voz: "Valeria es muy estricta con la limpieza y no quiere que los empleados de la empresa de mudanzas toquen sus cajas. Iré a ayudarla. Tú siempre has sido muy comprensiva. Te lo compensaré otro día". Contemplé la comida ya fría. No le pedí explicaciones; simplemente abrí el historial del calendario compartido. Mi consulta de seguimiento después de la gastroscopia había sido reprogramada para que él pudiera llevar al gato de Valeria al veterinario. No había estado conmigo durante la operación de mi padre porque estaba cambiándole la cerradura a Valeria. Incluso el día de nuestra boda civil acompañó primero a Valeria a elegir un colchón y me dejó esperando en el Registro Civil hasta poco antes del cierre. Cada vez que él reprogramaba uno de mis eventos marcados en gris, aparecía otro de Valeria marcado en rojo. Todos llevaban la misma nota: "Prioridad absoluta". Releí esas palabras varias veces y recordé algo que Nicolás solía decir: —No hay favoritismos, solo prioridades. Así que, dentro de su orden de prioridades, mi salud, mi familia y nuestro matrimonio valían menos que una sola caja de Valeria. Antes de eliminar el calendario compartido, guardé varias capturas de pantalla. Después, le envié a mi abogada la documentación necesaria para iniciar el divorcio. A él le encantaba vivir de acuerdo con sus planes. A partir de ese día, yo quedaría fuera de sus planes para siempre.
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