Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
Mafia×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
De Perdedor a Ganador×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Mafia De Perdedor a Ganador Short Stories & Novels

Discover a collection of engaging Mafia De Perdedor a Ganador short stories with compelling plots and immersive storytelling. Perfect for readers seeking one-hour short stories and quick, immersive reads online.
La Sirvienta Que Robó Mi Corona - undefined novels & stories
Bagel
A las 4 de la mañana, mi esposo, Rocco, me despertó con delicadeza. Su voz era apenas un murmullo. —Mi amor, ¿puedes hacerme un favor? Pero lo que dijo después me regresó a la realidad. —Scarlett tiene hambre. Ve y prepárale un caldo de mariscos. Scarlett era nuestra criada y también la amante embarazada de Rocco. —Acaban de traer mariscos frescos. Ve a la cocina y prepárale una sopa. Que es para el heredero de Falcone. Me negué firmemente. Él se puso furioso. —No seas tan necia, Alessia. ¿Por qué se te hace tan difícil preparar una sopa? Negué en silencio. Me acarició la mejilla, mientras sonreía de manera condescendiente. —Está bien. Vaya, así que ahora te atreves a desobedecerme. Piénsalo bien. ¿En serio quieres conservar tu lugar en la familia? ¿Y tu puesto como abogada de la familia? Piensa si todavía quieres todo eso... y luego me respondes. Al ver la arrogancia de Rocco, el último rastro de amor que me quedaba por ese hombre se desvaneció. Saqué mi celular y marqué un número que no había usado en mucho tiempo. —Quiero salir de la familia Falcone.
Hasta que las Nueces nos Separen - undefined novels & stories
Lía Vallejo
En la fiesta de nuestro primer aniversario de bodas, caí de bruces sobre una alfombra roja, jadeando como pez fuera del agua. Carlo Pipino, mi esposo, rodeaba con el brazo a Gianna Verde, su amor de la infancia, bebiendo champán y riendo. Gianna sabía que yo era alérgica a las nueces y algunos frutos secos. Así que, obviamente, lo bañó todo con aderezo a base de avellanas. Un bocado y ¡pum!, se me hizo un nudo en la garganta, se me encendieron los pulmones y me reventó el salpullido como confeti. Busqué mis medicamentos para la alergia y, en su lugar, encontré un puñado de M&Ms derretidos. Gianna se rio al ver mi cara. —¡Sorpresa!, Carlo te cambió los medicamentos. ¿En serio, Siena? ¿Una nuez? ¿No te parece demasiado dramático? Me deslicé de la silla, jadeando, mientras el público apostaba sobre cuánto duraría mi «actuación». —Carlo... mis medicamentos... —grazné—. Por favor. Voy a morir. Él suspiró, molesto. —Dios mío, qué dramática eres. ¿Por qué las mujeres siempre juegan a hacerse las muertas para llamar la atención? Sabes que te amo. ¡Detén este espectáculo de una vez! En ese momento, mi corazón se rompió más rápido que mis pulmones. Dejé de suplicar. Presioné la señal de socorro. Llamé a mi verdadera familia.
La esposa a la que dejó morir - undefined novels & stories
Echo
Me desangraba en una esquina tras un ataque de una familia rival. Mi esposo, Dante —el subjefe de la familia Torrino— estaba en su auto, sosteniendo a la hermanita de su mejor amigo. Me lanzó una mirada fría y dijo: —Déjala. No es nadie. Más tarde, cuando otro me salvó, caminé a casa empapada en mi propia sangre. Encontré a Dante meciendo a Serafina, preocupadísimo por ella. Ella solo tenía una rodilla raspada. ¿Y la sangre que cubría mi ropa? Ni siquiera la vio. Solo observé. No dije nada. Luego saqué mi teléfono y llamé a mi madre: —Mamá, necesito volver a casa.
El Castigo del Don - undefined novels & stories
Mariela Santos
A medida que se acercaba mi fecha de parto, salió a la luz una discrepancia enorme en las cuentas de armas de la familia Galante. Por esto el mando tomó una decisión rápida: me enviaron a mí, Sophia Vitale, la esposa del Don —esa mujer que todos decían que no tenía nada mejor que hacer—, para inspeccionar de manera personal el arsenal y verificar el inventario. Yo creí que era una revisión de rutina. Por lo que nunca imaginé que la ahijada de mi esposo, Mónica Leona, lo usaría como tapadera para volar todo el arsenal por los aires. La explosión fue ensordecedora. El fuego rasgó el cielo y el concreto se desplomó a mi alrededor, aplastándome, mientras un dolor abrasador me desgarraba el estómago. Sin embargo, contrario a lo esperable, no llamé a mi esposo por su línea privada de máxima prioridad, sino que, en cambio, envié una señal de auxilio a mi padre. En mi vida anterior, en el instante en que había ocurrido la explosión, yo había usado ese mismo canal prioritario para llamar a mi esposo. El bebé había sobrevivido y Mónica había muerto en la explosión. Mi esposo había dicho que no me culpaba, que Mónica era una extraña y que un heredero importaba más. No escatimó en gastos, contrató a especialistas obstétricos de élite para vigilarme día y noche, diciéndome que me mantuviera tranquila y esperara el parto. Luego, el día en que entré en labor, él mismo nos encerró a mí y al bebé dentro de un almacén abandonado, el cual empapó con gasolina y encendió, quemándonos vivos. —Si no hubieras retrasado todo a propósito, ella no habría muerto. ¿De verdad creíste que haciéndote la víctima ibas a engañarme? Ni lo sueñes —dijo—. ¿Tanto te gusta jugar con fuego? Bien. Entonces te dejaré vivir su desesperación en carne propia. Cuando volví a abrir los ojos, estaba de regreso en el arsenal, justo en el instante exacto antes de la explosión.
La Principessa sin Memoria - undefined novels & stories
Bagel
En el inframundo de Corvona existe una regla tácita: cuando un Don mantiene a una mujer nueva a su lado durante tres meses consecutivos, la Donna debe quitarse el anillo que simboliza su poder y ponérselo a ella en el dedo frente a toda la familia. Cuando mi esposo, Luca, el Don de la familia Bellini, anunció que se llevaría a Mia a un viaje de negocios de tres meses, los bajos mundos de Corvona esperaron que yo sufriera un colapso nervioso. Llevaba siete años junto a Luca Bellini. Lo seguía a todas partes, rehusándome a apartarme de su lado. Incluso me despertaba a mitad de la noche para tocarlo, necesitando comprobar que seguía allí para poder sentirme segura. Todos conocían mi profundo apego y apostaban a que jamás lo dejaría ir. Pero cuando Mia me tendió la mano, y habló con una voz que destilaba dulzura, no derramé ni una sola lágrima. Con total calma, me saqué el anillo grabado con el blasón familiar y se lo deslicé por el dedo anular. Luca, recostado en el sillón de cuero a la cabecera de la mesa, agitó el whisky en su vaso, con la satisfacción destellando en sus fríos ojos azules, y dijo: «Elara, por fin aprendiste cuál es tu lugar». Bajé la vista a mi dedo desnudo y no dije nada. Lo que Luca ignoraba era que, un mes atrás, había recuperado siete años de recuerdos perdidos. No era ninguna huérfana callejera, sino la Principessa perdida de la familia Rossi, la más poderosa de Old World. Y en tres días, el convoy armado de mi hermano irrumpiría en Corvona para llevarme a casa.
La Venganza de la Heredera - undefined novels & stories
Bella y Frágil
Durante siete años, fui el secreto mejor guardado de Dante Castellano, mi novio y jefe de la mafia. Nada de apariciones públicas. Cero fotografías juntos. Ni siquiera una sola prueba de que yo hubiera estado a su lado. —En cuanto tenga el poder suficiente para que nadie se atreva a ponerte un dedo encima, lo haremos oficial —me juró. Y yo, como una ingenua, le creí. Un día antes de nuestro séptimo aniversario, encontré un anillo con un diamante de diez quilates oculto en el bolsillo de su saco. Lloré de alegría. Pensé que siete años de vivir en las sombras por fin habían terminado. A la mañana siguiente, me puse mi vestido más caro y me rocié el único perfume que él me había regalado. Ensayé mi mejor sonrisa frente al espejo. La misma que le dedicaría cuando se pusiera de rodillas. Entonces, la pantalla de mi teléfono se iluminó con una alerta de última hora. [ÚLTIMA HORA: Una historia de amor de siete años llega a su final perfecto. ¡La bloguera Alessia Romano acepta la propuesta número cien de su novio!] En la fotografía, la estrella de internet con ocho millones de seguidores se ponía de puntillas para besar a un hombre. Él le sostenía la nuca con la mano. En esa misma mano resaltaba una cicatriz inconfundible. Era la marca que le quedó a Dante cuando recibió una puñalada para salvarme la vida.
La hija abandonada - undefined novels & stories
Finn
Bianca estaba muriendo. Tenía leucemia mieloide aguda en fase tres, el médico de la familia me lo dijo por teléfono: un trasplante de médula ósea era la única opción, y necesitaba una compatibilidad perfecta. Por suerte, las gemelas idénticas comparten un noventa y nueve por ciento de compatibilidad. Arrugué el informe del diagnóstico en el que mi nombre encabezaba la página: Gemma Blackwell. Era un error administrativo por el que el médico no dejaba de disculparse. Porque la gemela enferma era Bianca. La cura era yo. Tenía que volver a casa. La lluvia azotaba las ventanillas del taxi mientras imaginaba la escena: mi padre soltando el puro, mi madre ahogando un grito, yo explicando la confusión. «El informe lleva mi nombre, pero los análisis de sangre son de Bianca. Puedo solucionarlo antes de que sea demasiado tarde». La pantalla del celular se iluminó con una notificación del chat grupal de la familia. El mensaje de mi padre era breve: «Gemma se encuentra en fase terminal. Queda prohibido que Bianca sea donante. Es una decisión familiar». La sangre se me heló en las venas. Habían recibido el expediente equivocado. Creían que yo era quien agonizaba... y habían votado por dejarme morir. Al abrir la puerta y encontrar a mi padre, la temperatura bajó de golpe, congelando el mundo a mi alrededor. Las lágrimas me quemaban los ojos. No pude contenerlas. —Padre —dije, con la voz apenas firme—, tengo una pregunta para ti. Apartó la vista del puro, fastidiado. —Si fuera Bianca la que estuviera muriendo… ¿me habrías obligado a donarle médula? El salón quedó en un silencio sepulcral. Apoyó el puro sobre la mesa y se hizo una larga pausa. —No —dijo al fin—. Por supuesto, tenemos recursos. Buscaríamos a otro donante. Jamás te pediríamos que corrieras semejante riesgo. Esbocé una leve sonrisa. Apenas un gesto pequeño y triste. —Bien. Recuerda tus palabras. No te arrepientas después.
El Precio de Humillar a la Heredera - undefined novels & stories
Bagel
Casi morí desangrada en la camilla del hospital para darle a la familia Rossi su ansiado heredero. Pero, Carter, mi esposo y subjefe de la mafia, permitió que Sofía, su sombra y confidente, sostuviera una cámara mientras yo daba a luz. Grabó cada detalle solo porque estaba aburrida: la pérdida de control de mi cuerpo, mis gritos desgarradores y mi rostro retorcido por la agonía. Y lo peor vino después. Ella guardó capturas de mi sufrimiento, hizo memes y los filtró en el chat privado de su círculo íntimo, solo con el objetivo de burlarse de mi dolor. A los pies de la cama, creyendo que yo seguía inconsciente, Sofía se reía en mi cara. —¡Carter, esto es lo mejor que he visto en mi vida! Siempre sabes cómo complacerme. Pero Sloane se va a volver loca cuando despierte y vea todo lo que hice. La anestesia aún nublaba mis sentidos y los párpados me pesaban demasiado. No obstante, a través de la bruma del dolor, logré escuchar el tono cínico de mi esposo. —No se va a molestar —aseguró—. Ya sabes cómo es Sloane. Siempre hace todo lo que le pido. Le digo unas cuantas mentiras al oído y listo. Y ahora que nuestro heredero nació, la pobre jamás me dejará. Apreté los puños debajo de las sábanas. Recordé todos los sacrificios que hice por él durante los años que estuvimos juntos. Carter olvidó por completo había sido la mujer que lo convirtió en el hombre que gobernaba las calles. Ya que él disfrutaba jugar con mi vida, me prometí que le iba a demostrar cómo se jugaba de verdad. Los haría pagar por cada segundo de burla y humillación que me hicieron pasar.
Así que hui con mis gemelos - undefined novels & stories
Bagel
El día que el primer amor de mi esposo dio a luz en su lecho de muerte, mi suegro —el señor de la familia Lupo— puso a diez hombres armados frente a mi puerta. Tenían miedo de mí; les aterrorizaba que yo perdiera la cabeza, irrumpiera en la sala de partos y arruinara el nacimiento del primer heredero de la familia. Pero jamás me acerqué a la salida, ni siquiera cuando los llantos del recién nacido resonaron por todo el pasillo. Mientras tanto, la madre de Luca sostenía con fuerza la mano de la mujer en la cama del hospital, dejando escapar un largo suspiro de alivio. —Bianca, ya pasó. Esa estéril de Stella no te tocará ni a ti ni a mi nieto. Luca se inclinó hacia ella y limpió con delicadeza el sudor frío de su frente. Sus ojos desbordaban una ternura que él jamás tuvo conmigo. —No te preocupes. Mi padre ordenó cerrar todo el hospital con sus hombres. Si ella se atreve a armar un escándalo, yo mismo me encargaré de echarla de la familia y quitarle el apellido. Solo cuando confirmaron que yo no aparecería para causar problemas, él se relajó por completo. Luca no lo entendía. Desde su perspectiva, solo estaba saldando una deuda: dándole un hijo a una mujer moribunda para cumplir su último deseo. ¿Por qué yo no podía ser lo suficientemente madura para aceptarlo? ¿Por qué no lograba entenderlo? Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios al mirar al bebé envuelto en mantas. Incluso llegó a pensar que, si yo simplemente tragaba mi orgullo, admitía mi error y mostraba un poco de piedad hacia Bianca, él perdonaría mi frialdad. Me lo compensaría permitiéndome ser la madre adoptiva del niño y dejándome seguir siendo su esposa ante el mundo. Pero lo que él no sabía era que yo ya había firmado los papeles de divorcio. En una semana, cortaría todo lazo con ellos, me llevaría a los gemelos que crecían en mi vientre y me marcharía para siempre. Jamás nos volveríamos a ver, ni en esta vida ni en la otra.
Entre dos dones de la mafia - undefined novels & stories
Peachy
Tres años de matrimonio con el Don Victor me hicieron creer que finalmente podría olvidar el dolor y la traición de Dominic, mi exesposo. Victor, un hombre frío y despiadado, gobernaba la delincuencia de la Costa Este con puño de hierro. Sin embargo, a mí me entregó el mundo en bandeja de plata, uniendo uno a uno mis pedazos rotos. Hasta aquella noche. Una llamada frenética del segundo al mando de Victor me despertó; me suplicaba que fuera de inmediato al hospital privado más exclusivo de Manhattan. Al llegar, la escena me heló la sangre: Victor y Dominic se enfrentaban a muerte a las puertas del área de maternidad. Con las armas en alto y rodeados por sus sicarios de élite, estaban a un segundo de desatar una guerra total entre mafias. Y en medio de los dos estaba Chloe, mi antigua mejor amiga. Su vientre delataba un embarazo avanzado. El mediador de la Comisión deslizó un acuerdo de tregua sobre la mesa, con una expresión de absoluta incomodidad. —Las grabaciones de seguridad no mienten. Esos dos dones casi vuelan el piso entero solo para decidir quién pasaba la noche en la habitación de ella. Con el cuerpo entumecido por el golpe, firmé los papeles en mi calidad de la dona de la familia Costello. En la habitación ya se apilaban las vitaminas prenatales que Victor le había comprado. Mientras tanto, sus hombres y los de Dominic seguían discutiendo por el calendario: cómo se dividirían la semana los dos capos para acompañar a Chloe, tres días cada uno. Cuando me acerqué a la cama, los dos hombres que hace un momento querían degollarse ahora la custodiaban a ambos lados. Victor protegía el vientre de Chloe. Esos mismos labios que solían besar cada centímetro de mi cuerpo, escupieron palabras que me congelaron el alma: —Yo la obligué. Si tienes algún problema, arréglalo conmigo. Dominic, mi exesposo, me lanzó una mirada feroz y llena de veneno: —Mantén a raya a tu perro rabioso de esposo. ¡Dile que deje de acosar a mi mujer! Negué con la cabeza lentamente. Al presenciar semejante farsa, las lágrimas comenzaron a rodar en silencio por mis mejillas. El amor de un mafioso... al final, no es más que una burda mentira. Victor, a ti tampoco te quiero ya.
La jefa de la mafia: Una segunda oportunidad - undefined novels & stories
Eternity
En mi vida pasada, mi hermana Serena Vega huyó a Mónaco un día antes de su boda, y mi propia familia me obligó a ponerme su vestido antes del amanecer, tratándome como a una simple pieza de repuesto. Damian Lucchese, el despiadado y joven capo de la mafia de Nueva York, esperaba en el altar. En el instante preciso en que levantó mi velo y descubrió mi rostro en lugar del de ella, la aparente calidez de su mirada se congeló, convirtiéndose en un desprecio que marcó mi destino. Durante cinco largos años, fui su esposa secreta, atrapada en una jaula de oro y sombras. Los bajos fondos sabían que el temido jefe estaba casado, pero nadie conocía la identidad de la mujer. Mis propios padres, olvidando que fueron ellos quienes me obligaron a casarme, me reprocharon estar viviendo la vida que le correspondía a Serena y, para colmo, por no haber logrado retener el corazón de un hombre que nunca estuvo dispuesto a amar. Entonces, el pasado volvió a tocar a nuestra puerta: Serena regresó a casa, dispuesta a reclamar lo que creía suyo. Aquella Navidad, Damian organizó un viaje a su apartada finca en la montaña, llevándose con él a Serena y a mis padres. Cuando una feroz y brutal tormenta de nieve azotó la zona, bloqueando todos los caminos, sus hombres subieron a todos de emergencia al helicóptero. Nadie miró atrás. Nadie pronunció mi nombre. Morí sola, abandonada en esa casa congelada. Llevaba en mi vientre al hijo de Damian, un embarazo de tres meses que él jamás llegó a conocer. Pero el destino me ha concedido una segunda oportunidad. Cuando volví a abrir los ojos, el tiempo había retrocedido y Serena volvía a pisar Nueva York. Esta vez, no le rogaré amor a un hombre que me destruyó, ni buscaré la aprobación de una familia que me vendió. Solo cuando me marche para siempre de sus vidas y descubran el vacío que dejé, ninguno de ellos tendrá el derecho de suplicar perdón ni de arrepentirse. El imperio que construyeron sobre mis lágrimas comenzará a arder desde los cimientos, y esta vez seré yo quien dicte sentencia.
A tres mil millas de distancia - undefined novels & stories
Eternity
Cuando mis padres se divorciaron, sus abogados redactaron un acuerdo de custodia. Mi hermana y yo viviríamos con cada uno de ellos por separado y cambiaríamos de casa al comienzo de cada año escolar. El cambio se hacía cada agosto en La Serata, el restaurante de la familia Moretti. Cada año, mis padres discutían por quién pasaría más tiempo con Sofía. —Ven conmigo a St. Barts para Día de Acción de Gracias —insistió mamá. El rostro de papá se endureció. —Sofía estará conmigo este año. Ella pasará las fiestas conmigo. Mamá sacó su calendario. —El año pasado me la dejaste diecinueve días más. Voy a recuperar esos días. Todos y cada uno de ellos. —Dos de esos días fueron noches de escuela. No cuentan. Sofía apoyó la barbilla en una mano y les dedicó una sonrisa indefensa, como la de una princesa abrumada por tanta devoción. —Si tan solo hubiera dos yo... Media hora después, mis padres llegaron a un acuerdo y reservaron el viaje juntos. Solo entonces Sofía me miró. —¿Y Emilia? Papá tomó su vaso de agua y desvió la mirada, como si yo no estuviera allí. —Ella no es mi responsabilidad este año. Mamá finalmente sostuvo mi mirada. —El grupo hotelero cerrará una adquisición el próximo mes. No tengo tiempo para esto. St. Gabriel todavía tiene habitaciones disponibles en el internado para estudiantes de último año. Te quedarás allí. Ellos acababan de contar cada hora que Sofía había pasado lejos de ellos. Cuando se trataba de mí, podían entregarse un año entero sin siquiera pestañear. Debajo de la mesa, alisé la servilleta que había estrujado entre el puño. Mi celular se iluminó. "Señorita Harper: Su expediente le permite optar por varias de las mejores universidades de la Costa Este. La beca de investigación del Instituto Westbridge también sería una excelente opción. ¿Cuál es su primera elección?" Miré California al otro lado del mapa y escribí mi respuesta. "Westbridge". Tres mil millas deberían ser suficientes para alejarme de mi familia para siempre.
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