EL AMOR DEL CEO CIEGO
doble
El mafioso sirvió un trago doble para su socio y amigo y uno sencillo para él, en ese momento entró Dante, el mafioso lucía muy sofisticado
— Oh, Drago Ferreira, que sorpresa, ¿qué están festejando? — El mafioso recibió silencio — Ooohh... estamos dolidos y en problemas, bueno, me uno a la causa, me serviré un trago, ¿qué vamos a debatir?
— Dante, el tacto no es lo tuyo, amigo, Drago, necesitaba alejarse un poco de casa para despejar su cabeza