Camila Ceballos
El imperio corporativo de Kael se levanta sobre contratos blindados, acero y una fría ambición que no tolera obstáculos. Para el implacable CEO, cada metro de tierra es un activo que debe rendirse a sus pies.
Pero detrás del despacho de cristal y los millones, Kael es un Alfa consumido por una maldición que la medicina moderna no puede curar: su bestia interior está perdiendo el control. Con cada luna llena, su transformación se vuelve más violenta, desgarradora e inestable, empujándolo al borde de la locura y amenazando con destruir todo lo que ha construido. Solo una compañera destinada, su "luna", tiene el poder de calmar el fuego salvaje de su sangre; sin embargo, los años pasan y ella sigue sin aparecer.
un clan gitano asentado en el valle, protegido por un documento ancestral firmado hace un siglo que les otorga la propiedad legítima de esas tierras. Cuando Kael acude a desalojarlos, no encuentra a un grupo dispuesto a ceder, sino a Melina. Con una belleza indomable, una astucia afilada y la lealtad inquebrantable a su gente, ella se planta frente a él blandiendo un pergamino que la ley moderna intenta ignorar pero que la sangre de su pueblo defiende a muerte.
Confinada en la jaula del depredador, Melina no baja la cabeza; y en medio de los aullidos de dolor de un Alfa al borde del abismo, Kael descubre, sin buscarlo, que el aroma a hierbas y fuego que desata su propia locura es también el único capaz de apaciguarla. Melina es su luna. Y el monstruo que aterroriza a todos los demás ya ha decidido que nunca la dejará marchar.
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