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Plot & Setting

31
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Desarrollo Femenino
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12
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Múltiples Perspectivas
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Psicópata Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Psicópata short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Psicópata.
Lechita Caliente - undefined novels & stories
Señor Calabazón
Fui al departamento de mi jefe, Brayan Quintanilla, para trabajar como nodriza, pero la leche que me goteaba de los pechos me dejó la blusa hecha un desastre. Me apresuré a intentar limpiarla, pero solo empeoré las cosas. Terminé con manchas de leche por todo el cuerpo y Brayan no podía apartar la mirada. Aquella mirada ardiente me provocó una reacción vergonzosa. Estaba sin fuerzas en el baño, tratando de aliviarme sin conseguir calmar el deseo, cuando Brayan apareció frente a mí y me agarró los pechos suaves entre sus manos. —El bebé no se terminó la leche, así que yo me encargo. Dicho eso, me tomó el pezón con la boca.
Los Sabrosos Melonis de La Verdad - undefined novels & stories
Viejo Verde
—Por favor… Dámelo, me arde mucho ahí abajo, el calor me está matando... ven... Por las escaleras de emergencia del edificio, en penumbra, miré a esa vecina guapa con la cara encendida y se me aceleró el pulso. Quise dar el paso para ayudarla, pero vacilé, y de pronto ella abrió las piernas frente a mí... Al ver lo mojada que estaba, ya no pude contenerme...
Lo Grande del Entrenador - undefined novels & stories
Mangonel
—Entrenador, por favor ya no te presiones más contra mí. Tengo los leggings empapados. En el gimnasio, la alumna tenía un cuerpo espectacular y un trasero redondo, firme y voluptuoso. Me presioné a propósito contra su profunda hendidura. Ella percibió lo extraño y apretó las nalgas con fuerza. Esa sensación me encendió la sangre al instante. Lo que más me excitaba era que ella había reaccionado a mi roce y se bajó los leggings voluntariamente.
Mi Vecina Madura Se Atoró En La Lavadora - undefined novels & stories
Pervertido Asqueroso
Esa atractiva mujer estaba atorada en la lavadora. Se retorcía con incomodidad, suplicándome ayuda, y yo capté el mensaje al instante. Con una mano le jalé el cabello largo y con la otra la sujeté... Justo cuando todo estaba a punto de ponerse interesante... La celosa y bella estudiante irrumpió de repente, anunciando que ella también quería unirse al juego...
Cayendo en la Seducción del Rudo - undefined novels & stories
Aurora del Castillo
En los años setenta, respondí al llamado del gobierno y me uní al programa de jóvenes intelectuales enviados al campo. Buscando emociones fuertes, me fijé en un hombre rudo de cuerpo musculoso. Una noche, escalé por su ventana y me deslicé bajo sus cobijas, las cuales estaban impregnadas de testosterona. —Diego, lo tienes muy duro. Déjame ayudarte. El hombre sujetó mi cintura y me empujó con fuerza diciendo: —Tú te lo buscaste. Aparte de labrar la tierra, lo que más hice fue montarme sobre sus caderas, balanceando las mías. Nos enredamos en las montañas y ardimos en los campos. Cada rincón apartado de la aldea guardaba las huellas de nuestros encuentros íntimos.
Construyendo Un Quinteto - undefined novels & stories
Mangonel
—¡N-no! ¡Cuatro son demasiados! ¡No voy a aguantar! En el autobús nocturno, los cuatro compañeros de obra de mi esposo me sujetaron contra el asiento y me abrieron las piernas a la fuerza. El compañero que estaba frente a mí sacó el cinturón y azotó con fuerza mis nalgas firmes. —¡Abre las piernas! Los cuatro nos vamos a dar gusto contigo. Después, me jaló las bragas empapadas.
Un Tecito Para No Dormir - undefined novels & stories
Hombre Sucio
—No, no metas la lengua... En el reducido espacio del asiento del copiloto, aquel hombre fornido me sujetó firmemente por los tobillos y me dobló las piernas con facilidad hasta dejar expuesta mi intimidad empapada. Jadeaba; su aliento ardiente me hizo estremecerme toda: —Te lo suplico... No. Eres mi cuñado... Dominado por el deseo, ignoró mis súplicas; se pasó la lengua por los labios y bajó la cabeza...
Azafata para Volar en Casa - undefined novels & stories
Mangonel
—Sobrino, ¿no tienes algunos videos para adultos por ahí? Por las noches me siento muy sola. En plena madrugada, mi tía abrió la puerta de mi cuarto. Llevaba una lencería muy sensual que dejaba ver su cuerpo firme y su piel blanca y suave. Yo me la estaba jalando con sus medias y, del susto, me tapé rápido con la cobija. —Tía, ¿por qué entras así sin tocar? Ella tenía la cara toda roja. —Traigo muchísimas ganas, y el inútil de tu tío no me satisface para nada. Ándale, búscame unos videos de los buenos, yo me las arreglo sola. Me toqué el garrote, listo y duro, y le dije entre risas: —¿Y si mejor te ayudo yo?
El Semental De Los Tres Huevos - undefined novels & stories
Benito Camelier
—Como no logro curarte desde la mente, voy a tener que iniciar el tratamiento de manera física. Ven aquí. La despampanante doctora Paulina se quitó la ropa interior y se recostó en la camilla. Abrió las piernas y, con un gesto coqueto, me hizo señas para que me acercara.
Mi Cremita Cuesta - undefined novels & stories
Mangonel
—Feli, ya no le hagas así... me estás volviendo loca... En el cuarto, Natalia tenía las piernas abiertas, con la cara encendida. El escote se le había abierto y dejaba ver una buena parte de su piel blanquita. Ya no pude soportar más y me subí encima de ella. —¿Te está volviendo loca? ¿Quieres que te ayude?
Secretos Calientes de la Tutora Privada - undefined novels & stories
Violeta Díaz
—¡Ay... más suave, mi esposo me está llamando! —exclamé con las mejillas enrojecidas mientras tomaba el teléfono y contestaba la videollamada. Al otro lado de la línea, mi esposo, con la mirada perdida, me daba una orden tras otra, sin percatarse de que, fuera de cámara, un joven movía la cabeza entre mis piernas.
El Trozo Que Destrozó A Mi Esposa - undefined novels & stories
Mangonel
—Amiga, por favor, ayúdame a dejar satisfecho a mi esposo. En serio que yo ya no puedo con él. Últimamente mi esposa no aguantaba mi ritmo en la intimidad desde que tuve ese segundo despertar físico, así que se fue llorando con su mejor amiga para desahogarse. Para intentar que nuestra relación no se arruinara, Mariana vino sola a buscarme a la casa. Traía puesto un vestido corto muy provocativo y su busto se notaba demasiado bajo la tela. —Me dijeron que ahora eres muy bravo, ¿no? Déjame ver si es cierto que lo tienes tan grande.
Una Buena Acogida - undefined novels & stories
Violeta Díaz
—Cuñ... amor, házmelo. —¡Carajo! ¿Dónde aprendiste a hacer eso? ¿Cómo es que de pronto te hiciste tan buena? En el cine, mientras me hacía pasar por mi hermana, mi cuñado metió la mano bajo mi falda y empezó a toquetearme. Mi cuerpo hipersensible lo excitó tanto que se sonrojó y se apresuró a bajarse los pantalones. Su enorme miembro quedó al descubierto; me levantó, me sentó sobre sus piernas y me penetró. Me estremecí, grité sin poder contenerme y tuve un orgasmo. —¡Espera! —dijo con urgencia—. ¡Nos están mirando!
Un Polvo en Familia - undefined novels & stories
Señor Calabazón
Mi cuñada pensaba que yo estaba ciego y por eso nunca le importó mostrar su cuerpo delante de mí. Pero nunca imaginé que me pediría que la ayudara a sacarse algo que tenía dentro. Le palpé el cuerpo a mi cuñada y, al final, guiado por ella, terminé por hundir los dedos en su intimidad húmeda y caliente, hasta tocar el pedazo roto del pepino. Nadie lo sabía, pero yo ya había recuperado la vista.
La Desconocida que Me Encendió en el Show - undefined novels & stories
Mangonel
—Ay papi, ya no sigas, me voy a venir… En el auditorio, la multitud era un caos absoluto. Aproveché el tumulto para empujar a propósito a la chica que tenía delante de mí. Traía una faldita de colegiala bastante sexy. Sin pensarlo dos veces, se la levanté para repegarme contra sus nalgotas. Lo que me mataba era que su ropa interior era delgadísima. Sentir ese trasero tan rico y jugoso hizo que perdiera la razón. Y lo más increíble de todo fue que ella parecía estar disfrutando el repegón.
La Maldad De Esa Cabeza - undefined novels & stories
Señor Calabazón
Después del accidente de auto, la tía Lore se confió demasiado porque creía que yo estaba mal de la cabeza. Jamás se cubría frente a mí y, cuando me aprovechaba de ella, solo le quedaba intentar calmarme con cariños. Poco a poco fui sobrepasando los límites, tentando el terreno para ver hasta dónde podía llegar con ella. Por fin, un día, aproveché que el tío Roberto estaba profundamente dormido y me metí en su cama para gozar de ese cuerpo que tanto me hacía babear. Ella temblaba entre mis brazos, muerta de miedo de que el tío Roberto nos descubriera. No tuvo más remedio que tragarse sus gemidos y tratarme como loquito; se fue quedando sin fuerzas, atrapada entre el placer y la culpa que sentía. Pero lo que ella no sospechaba era que yo ya estaba bien de la cabeza desde hace mucho tiempo.
Nuera Compartida - undefined novels & stories
Hombre Sucio
—Papi... no hagas eso... Ay... Mi hijo se quedó dormido sin satisfacer a mi nuera. Ella, tan provocativa, me rodeó el cuello con sus suaves brazos y frotó sus pechos grandes y firmes contra mí. Se me tensó todo el cuerpo y la monté sobre mí: —Zorra, ¿el inútil de mi hijo no te satisface?
Aprobó El Examen Sentada En Mis Piernas - undefined novels & stories
Mangonel
—Señor instructor, ¿qué es eso duro que siento ahí abajo? En la escuela de manejo, dentro del Instituto de Artes de San Pedro, estaba dándole clases a una alumna de primer año bastante atractiva. Nunca me imaginé que esa chica, que a primera vista parecía ingenua, vendría vestida de manera tan provocativa e insistiría en sentarse sobre mis piernas para que le enseñara a manejar “mano a mano”. Durante todo el trayecto, tuve que resistir mis impulsos y concentrarme en enseñarle bien, ignorando a propósito cómo se frotaba contra mí, a veces sin querer y otras no tanto. Pero quién iba a decir que soltaría el embrague demasiado rápido. El motor se apagó y dio una sacudida. Ella cayó de sentón entre mis piernas. El impacto se sintió en su zona más íntima. Y lo único que traía puesto era una faldita corta y ropa interior de tela muy delgada.
Dominado Por La Esposa De Mi Profesor - undefined novels & stories
Benito Camelier
—No pasa nada si no sabes... te enseño paso a paso. Fui de visita a casa del profesor Blanco, pero la esposa del profesor, guapa y coqueta, no podía dejar de coquetear conmigo con la mirada. Hasta se pegó a mí para enseñarme de la mano cómo cocinar. Su cuerpo suave y redondeado se pegó al mío, y casi sentí una reacción. Pero lo que no esperaba era que la señora Silvia sonriera de manera coqueta y, frente al mismísimo profesor Blanco, se atreviera a...
Chequeo Médico Inolvidable - undefined novels & stories
Hipocrítico
—Doctor, ¿ya terminó el examen? Ya no aguanto. En el consultorio médico de la universidad, estaba recostada en una camilla. La cortina divisoria me impedía ver. El instrumento de revisión se introdujo varios centímetros más. Intenté soportarlo, pero aun así se me escapó un gemido. —¡No! Pero el doctor se quedó callado y se limitó a accionar la máquina para elevarme un poco más los pies.
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