Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

21
Romance Amargo×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
Pasional
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Romance Amargo Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Romance Amargo short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Romance Amargo.
La Princesa que los Abandonó - undefined novels & stories
Jojo
Soy Elara, la única hermana de Ronan, el Alfa de la manada de Mooncrest. Desde que nací, Cassian, nuestro Delta, Orion, nuestro Gamma, y Nikolai, nuestro Beta, habían jurado que morirían antes de permitir que alguien me hiciera derramar una sola lágrima. Cuando quise alcanzar la luna, me construyeron una torre para intentarlo. Cuando el río estaba congelado en pleno invierno, me cargaron en sus espaldas para evitar que mis pies tocaran la nieve. Yo era su princesa, la loba a la que malcriaban en exceso, a la que protegían hasta de su propia sombra y amaban con locura. Y, por supuesto, yo también los amaba. Estaba tan segura de que alguno de los tres terminaría siendo mi compañero destinado. Entonces, Dana llegó a Mooncrest. Una loba forastera. Audaz. Hermosa. Intocable. Ninguna broma le hacía gracia y ninguna mirada lograba sonrojarla. En su primer día en el territorio, desafió a los guerreros de nuestra manada uno por uno en la arena de combate. Después de eso, todo se quebró. Cassian empezó a quejarse de mí y me llamó «cachorra malcriada». La primera vez que me abandonó temblando en medio de una tormenta solo para acompañar a Dana a casa, Orion y Nikolai se le echaron encima. —Cassian, la estás eligiendo a ella por encima de Elara —le advirtieron con dureza—. No vengas a llorar cuando te arrepientas. Pero no pasó mucho tiempo antes de que Orion también se involucrara con ella. La noche de mi fiesta de cumpleaños, miré al único lobo que seguía a mi lado, Nikolai, con los ojos ardiendo por las lágrimas contenidas. —Nikolai... ¿esto es mi culpa? —le pregunté. Él me rodeó con sus brazos y me besó el cabello con ternura. —Ni lo pienses. Son unos idiotas. No tienen idea de lo que se están perdiendo. Pero unas horas más tarde, vi cómo él mismo colocaba la corona de piedra lunar, que me había prometido meses atrás, sobre la cabeza de Dana. Todo para hacerla sonreír. Esa fue la última vez que lloré por ellos. Con los ojos enrojecidos y el corazón roto, caminé hacia donde estaba Ronan. —Mooncrest celebrará el Rito de Selección para enviar a una loba a Frostfang en tres días —le exigí—. Y esa voy a ser yo.
El arrepentimiento barato del prometido. - undefined novels & stories
Sago Pudding
Una semana antes de la boda, Lorenzo cambió el nombre que figuraba en la solicitud de matrimonio y lo reemplazó por el de su tío, Enzo, el nuevo líder de la mafia. Uno de sus amigos lo miró sorprendido. —¿Has perdido la cabeza? Selena te ha esperado durante siete años. ¡No ha puesto los ojos en ningún otro hombre! ¿Y ahora vas a entregársela a tu tío, el hombre más despiadado que existe? Enzo soltó una sonrisa desdeñosa. —Lena y yo hicimos una apuesta, y le prometí que cumpliría cualquier cosa que me pidiera. Además, cuando Selena descubra el cambio, entrará en pánico y vendrá a suplicarme que lo arregle. Y, seamos sinceros, ¿de verdad creen que mi tío querrá casarse con ella? En cuanto vea lo que hice, cancelará el compromiso. Al final, de una forma u otra, terminará casándose conmigo. Hablaba con una frivolidad absoluta, como si todo fuera un juego, y el grupo estalló en carcajadas. Yo llevaba un buen rato escuchando, oculta detrás de la puerta, y sentí que el corazón se me helaba. El día de la boda, me presenté tal como estaba previsto. Lorenzo, siempre tan seguro de sí mismo, perdió el control e intentó entrar por la fuerza en la iglesia. —¡Soy el novio! ¡Yo debería estar ahí!
Así que hui con mis gemelos - undefined novels & stories
Bagel
El día que el primer amor de mi esposo dio a luz en su lecho de muerte, mi suegro —el señor de la familia Lupo— puso a diez hombres armados frente a mi puerta. Tenían miedo de mí; les aterrorizaba que yo perdiera la cabeza, irrumpiera en la sala de partos y arruinara el nacimiento del primer heredero de la familia. Pero jamás me acerqué a la salida, ni siquiera cuando los llantos del recién nacido resonaron por todo el pasillo. Mientras tanto, la madre de Luca sostenía con fuerza la mano de la mujer en la cama del hospital, dejando escapar un largo suspiro de alivio. —Bianca, ya pasó. Esa estéril de Stella no te tocará ni a ti ni a mi nieto. Luca se inclinó hacia ella y limpió con delicadeza el sudor frío de su frente. Sus ojos desbordaban una ternura que él jamás tuvo conmigo. —No te preocupes. Mi padre ordenó cerrar todo el hospital con sus hombres. Si ella se atreve a armar un escándalo, yo mismo me encargaré de echarla de la familia y quitarle el apellido. Solo cuando confirmaron que yo no aparecería para causar problemas, él se relajó por completo. Luca no lo entendía. Desde su perspectiva, solo estaba saldando una deuda: dándole un hijo a una mujer moribunda para cumplir su último deseo. ¿Por qué yo no podía ser lo suficientemente madura para aceptarlo? ¿Por qué no lograba entenderlo? Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios al mirar al bebé envuelto en mantas. Incluso llegó a pensar que, si yo simplemente tragaba mi orgullo, admitía mi error y mostraba un poco de piedad hacia Bianca, él perdonaría mi frialdad. Me lo compensaría permitiéndome ser la madre adoptiva del niño y dejándome seguir siendo su esposa ante el mundo. Pero lo que él no sabía era que yo ya había firmado los papeles de divorcio. En una semana, cortaría todo lazo con ellos, me llevaría a los gemelos que crecían en mi vientre y me marcharía para siempre. Jamás nos volveríamos a ver, ni en esta vida ni en la otra.
Entre dos dones de la mafia - undefined novels & stories
Peachy
Tres años de matrimonio con el Don Victor me hicieron creer que finalmente podría olvidar el dolor y la traición de Dominic, mi exesposo. Victor, un hombre frío y despiadado, gobernaba la delincuencia de la Costa Este con puño de hierro. Sin embargo, a mí me entregó el mundo en bandeja de plata, uniendo uno a uno mis pedazos rotos. Hasta aquella noche. Una llamada frenética del segundo al mando de Victor me despertó; me suplicaba que fuera de inmediato al hospital privado más exclusivo de Manhattan. Al llegar, la escena me heló la sangre: Victor y Dominic se enfrentaban a muerte a las puertas del área de maternidad. Con las armas en alto y rodeados por sus sicarios de élite, estaban a un segundo de desatar una guerra total entre mafias. Y en medio de los dos estaba Chloe, mi antigua mejor amiga. Su vientre delataba un embarazo avanzado. El mediador de la Comisión deslizó un acuerdo de tregua sobre la mesa, con una expresión de absoluta incomodidad. —Las grabaciones de seguridad no mienten. Esos dos dones casi vuelan el piso entero solo para decidir quién pasaba la noche en la habitación de ella. Con el cuerpo entumecido por el golpe, firmé los papeles en mi calidad de la dona de la familia Costello. En la habitación ya se apilaban las vitaminas prenatales que Victor le había comprado. Mientras tanto, sus hombres y los de Dominic seguían discutiendo por el calendario: cómo se dividirían la semana los dos capos para acompañar a Chloe, tres días cada uno. Cuando me acerqué a la cama, los dos hombres que hace un momento querían degollarse ahora la custodiaban a ambos lados. Victor protegía el vientre de Chloe. Esos mismos labios que solían besar cada centímetro de mi cuerpo, escupieron palabras que me congelaron el alma: —Yo la obligué. Si tienes algún problema, arréglalo conmigo. Dominic, mi exesposo, me lanzó una mirada feroz y llena de veneno: —Mantén a raya a tu perro rabioso de esposo. ¡Dile que deje de acosar a mi mujer! Negué con la cabeza lentamente. Al presenciar semejante farsa, las lágrimas comenzaron a rodar en silencio por mis mejillas. El amor de un mafioso... al final, no es más que una burda mentira. Victor, a ti tampoco te quiero ya.
Mi Esposa Me Mató por Su Amor - undefined novels & stories
Anónimo
Mi esposa, que era jueza, quería salvar a Bruno Ríos, el hombre al que jamás había podido olvidar. Así que, sin mi consentimiento, usó sus contactos para conseguir que me extrajeran uno de mis riñones y se lo trasplantaran a él. Intenté explicarle que mi salud ya estaba gravemente deteriorada. mis resultados médicos fueron manipulados, e incluso algunos resultados clave fueron ocultados. Si me extraían ese riñón, moriría sin remedio. Pero ella me gritó con odio: —¡Bruno se está muriendo y tú sigues aquí, muerto de celos, haciendo un drama para llamar la atención! ¿De verdad no tienes corazón? Con esa autorización irregular y unos estudios médicos manipulados, me llevaron al hospital para extraerme el riñón. Al final, mi cuerpo no resistió y morí miserablemente, olvidado en el hospital.
¿Verdad o reto? Elijo marcharme. - undefined novels & stories
Bagel
Cada vez que jugaban Verdad o Reto, Clara, la amiga de la infancia de mi novio, lo retaba a gastarme la misma broma a propósito, y Ronan siempre aceptaba encantado: fingía pedirme matrimonio. La última vez, caí en la trampa. Extendí la mano, llena de alegría, pero un mecanismo oculto en el anillo se cerró de golpe y grité de dolor. Ronan y Clara se doblaron de la risa, sin prestar atención a mi dedo, que se puso morado por la presión. Luego de eso, Ronan me acorraló contra la pared y juró que ese año me pediría matrimonio de verdad. Por eso, cuando sus guardaespaldas me llevaron al club privado donde nos conocimos, me puse un costoso vestido de seda blanca, me arreglé el cabello y me maquillé con especial esmero. Incluso imaginé una y otra vez aquel momento tan emotivo, viéndome asentir y aceptar su propuesta. Pero, cuando abrí la puerta de la sala VIP con el corazón acelerado, alguien me arrojó a la cara una copa llena de vino tinto oscuro. El vino resbaló por mi barbilla y me manchó el vestido. La risa de una mujer estalló entre la multitud. —Te dije que Aurora vendría, ¿verdad? ¡Ronan, perdiste! Ronan se acercó con expresión resignada. Con una servilleta, secó suavemente mi rostro y habló con la misma dulzura de siempre. —¿Te arreglaste así solo para mí? Qué pena arruinar un vestido tan bonito. Hizo una breve pausa antes de continuar: —Clara me retó a apostar si tendrías el valor de venir esta noche a nuestro territorio. Yo aposté que sí vendrías. La apuesta era la siguiente: si no venías hoy, mañana te pediría matrimonio. Si aparecías, tendríamos que esperar otro año. Lo siento, cariño. Como viniste, supongo que este año no podremos casarnos. Lo miré a los ojos. Después de un largo silencio, le pregunté: —Entonces, ¿recuerdas qué día es mañana? Se encogió de hombros con indiferencia y sonrió. —Claro. Nuestro sexto aniversario. No podría olvidarlo. El vino descendía por mi clavícula, frío y pegajoso. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. De repente, todo aquello me pareció completamente inútil. Nuestro aniversario no significaba nada para él en comparación con sus bromas. Igual que yo. Nunca podría ganarle a Clara, su amiga de la infancia. Me quité de la muñeca la sencilla pulsera de plata que había llevado durante seis años. —Se acabó. Terminamos.
Mi Alfa Lloró Lágrimas de Plata - undefined novels & stories
Ding
Yo le rompí el corazón a Kane Blackwood. Era el heredero Alfa, mi novio desde la infancia, y lo aparté de mí hasta que terminó yéndose a la Fortaleza del Norte. Allí pasó siete años. Ahora había vuelto. Venía con otra mujer, y los dos celebrarían su ceremonia de unión aquí, en nuestra manada. Esa misma semana, la bruja de la manada me dijo que me quedaban tres meses de vida. Cuando mi madre me llevó a verlo en la silla de ruedas, Kane torció la boca en esa sonrisa cruel y burlona que yo recordaba demasiado bien. Me recorrió de pies a cabeza con sus ojos oscuros; la mirada se le detuvo en la silla, en mis brazos flacos y en mi rostro pálido. —Vaya, vaya —dijo con tono cortante—. Siete años después y te ves hecha mierda. ¿Ya ni puedes caminar? Me bajé la manga para ocultar las cicatrices, marcas plateadas de años de tratamientos fallidos. Evité que la voz me temblara. —Solo me caí y me fracturé algo, no fue nada. Soltó una risa breve, sin pizca de gracia. —Como digas. Por cierto, se acerca mi ceremonia de unión; deberías ser la dama de honor de Vivra. Le devolví la sonrisa. Con los años, había aprendido a sonreír a pesar del dolor. —Lo siento, pero pronto me iré. A un lugar muy lejano. Después le di a mi madre una palmada suave en la mano. No dijo nada; solo apretó los agarres de la silla y me llevó de regreso a la casa. No miré atrás.
Adiós, Alfa: Mi Hijo y Yo nos Vamos Lejos - undefined novels & stories
Echo
Al descubrir que mi compañero Alfa, Bruce, no podía superar a su excompañera, Fiona, ni a su cachorro, empecé a enseñarle a nuestro hijo que lo llamara “Alfa Bruce”. Cuando a nuestro hijo le dio fiebre, Fiona llamó y mi compañero se fue a mitad de la noche. Toqué la frente hirviente de mi pequeño y le pedí que dijera: “Adiós, Alfa”. Cuando dejó plantado a nuestro hijo en la fiesta de cumpleaños que le había prometido porque Fiona llamó llorando para decirle que su cachorro no tenía padre, no levanté ni la mirada. Me limité a pedirle al niño que les explicara a los invitados: “El Alfa tiene algo importante que hacer”. Una frase que nuestro hijo siempre pronunciaba tras dudar por un largo rato. Solo cuando Bruce comprendió lo mucho que nos había fallado, sugirió que nos tomáramos un retrato familiar. Pero ya en el estudio, Fiona volvió a llamar entre sollozos. —Bruce, ¿puedes venir a hacerte pasar por el papá de Tony, por favor? En la guardería los niños se burlan de él porque no tiene papá... Bruce dejó ver un asomo de culpa. Ya iba a arrodillarse para explicárselo a nuestro hijo. Pero esta vez el pequeño no necesitó mi seña. Se limitó a despedirse con la mano. —Está bien, Alfa Bruce. Vete con tu otro cachorro. Con mamá y conmigo basta para la foto familiar.
El Prometido que Mi Amiga Me Robó - undefined novels & stories
September
Cinco años después de la desaparición de Luca Bellandi, volví a encontrarme con él en la boda de mi mejor amiga. Él era el novio. Y yo, apenas una dama de honor. Sophia, mi mejor amiga más cercana y la novia, se aferraba a mi brazo con una sonrisa radiante mientras me contaba su historia de amor. —Fui yo quien salvó a Luca después de su accidente de coche. Me enteré de que, por aquel entonces, tenía una prometida, pero, aun así, lo llevé en secreto al hospital privado de mi familia para que recibiera tratamiento. —Hizo una pausa, sonriendo con ilusión, antes de añadir—: Deberías dejar de buscar a tu prometido desaparecido. Todos los padrinos de esta boda son muy guapos. ¡Déjame presentarte a alguno!
El Alfa ruega por mi perdón - undefined novels & stories
Cocojam
Estaba preñada del heredero del Alfa Jaxon. Su amiga de la infancia, Hattie, se ofreció a llevarme al Centro de Sanación de la manada para un chequeo de rutina. En el puente sobre el río, la loba no desaprovechó la oportunidad. Dio un volantazo hacia la barrera de contención oxidada. Cerré los ojos y recordé mi vida pasada. No luché contra ella por el volante como lo hice en mi anterior vida, porque, aunque en esa ocasión evité el choque, ella salió volando del auto hacia las corrientes rápidas del río. Nunca encontraron su cuerpo. Mi Alfa aseguró que no me culpaba. Incluso molía hierbas raras a mano todos los días para calmar a mi loba, con los ojos llenos de emoción por nuestro cachorro. Pero el día que di a luz al cachorro, nos obligó a subir a su auto, pisó el acelerador a fondo y nos condujo hacia el mar. —¡Ella no habría muerto si no te hubieras vuelto loca de envidia y hubieras agarrado el volante! ¿Creíste que hacerte la víctima me engañaría, maldita asesina? —Con los ojos inyectados en sangre mientras impactábamos en el agua, añadió—: Te gusta fingir «accidentes», ¿verdad? ¡Entonces veamos si te encantan las profundidades del océano! Cuando abrí los ojos y salí de mis recuerdos, estaba de vuelta en el auto deportivo fuera de control por culpa de Hattie.
El precio de sus pruebas fue mi hijo - undefined novels & stories
Summer
Mi novio es el heredero del clan mafioso más importante de Sicilia. Sin embargo, para poner a prueba mi lealtad, no gastó ni un solo centavo en mí durante los cinco años que estuvimos juntos; incluso cuando comprábamos condones, insistía en que dividiéramos la cuenta a partes iguales. La semana pasada sufrí un accidente automovilístico. Para salvar al bebé que llevaba en mi vientre, necesitaba con urgencia una cirugía de emergencia que costaba mil dólares. Lo llamé desde el hospital, suplicándole que me prestara el dinero, pero me acusó de ser una mentirosa que solo quería sacarle dinero y me colgó el teléfono. Desesperada, les rogué a todos mis conocidos que me ayudaran. Para cuando por fin logré reunir la cantidad, un dolor insoportable me atravesó el vientre: el corazón de mi bebé había dejado de latir. Luego de enterrarlo, volví a casa dispuesta a empacar mis cosas. Fue entonces cuando, por casualidad, encontré una lista de regalos de cumpleaños que él le había preparado a su vecina de la infancia, Nadia. Incluía un yate de lujo, una estrella bautizada con su nombre e infinidad de artículos de diseñador. En ese mismo instante, la voz de mi novio se filtró desde la otra habitación mientras hablaba por teléfono con uno de sus subordinados: —Oye, jefe, ¿es cierto que Elena le rogó por mil dólares? Dante Moretti se burló con absoluta arrogancia: —Ah, sí, inventó esa estupidez, pero me negué. Nadia tiene razón: Elena es solo una huérfana y jamás va a abandonarme. Si realmente quiere entrar a mi familia y dejar de ser una pobretona indefensa, tiene que demostrarme que es fiel. La prueba ya casi termina, pronto entenderá que todo lo que hice fue por su propio bien. Fue ahí cuando lo comprendí. Mis cinco años de devoción absoluta y la vida de mi hijo no habían sido más que el precio de una retorcida prueba para conseguir un repugnante título mafioso. En el momento en que el médico anunció la muerte de mi bebé, yo también decidí que Dante Moretti había muerto para mí. Me alejaría de él para siempre.
La Esposa Oculta: Heredera de la Mafia - undefined novels & stories
Jazmín
Tres días antes de la fecha prevista para el parto, mi esposo llegó a casa y me anunció que iba a casarse con Bianca Voss. «Su bebé nacerá en cualquier momento», dijo Luca. “Si me caso con ella, conseguiré el puesto de Don». Me quedé inmóvil, llevando en mi vientre a su hijo, y le pregunté: «¿Entonces quieres que pase el resto de mi vida siendo tu amante en las sombras?» Me prometió los mejores médicos, guardaespaldas, dinero y una casa segura en las afueras de Chicago. Aseguró que seguiría siendo su esposa puertas adentro, siempre y cuando nunca apareciera frente a Bianca. Cuando me negué, me miró con lástima, como si yo fuera demasiado insignificante para entender el mundo al que él realmente pertenecía. Él creía que yo solo era Aria, la mujer tranquila que cultivaba tomates junto al lago. No tenía ni la menor idea de que en realidad era Aria Castellano, la única hija del Presidente de la Comisión Suprema de la Mafia. Lo miré fijamente y susurré: —¿Y si te dijera que la familia de Bianca no es nada comparada con la mía?
Fui Su Broma, Ahora Me Perdió - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Desde hacía años, cada vez que se acercaba nuestro aniversario, mi novio, Nicolás Padilla, le seguía la corriente a su amiga de la infancia, Beatriz Aguirre, y fingía pedirme matrimonio como parte de una broma. El año pasado, cuando me puse el anillo llena de ilusión, el mecanismo del anillo de utilería se trabó de golpe y me apretó tanto el dedo que grité de dolor. Nicolás me pidió perdón y me prometió que este año sí me pediría matrimonio en serio. Me arreglé con todo cuidado y llegué al lugar donde Nicolás me había pedido que fuera su novia seis años atrás, pero lo primero que recibí fue una capa de crema en plena cara. Nicolás se acercó y me limpió los restos de crema con ternura. Pero yo di un paso atrás. Después de tantas decepciones acumuladas durante seis años, decidí terminar con él. Entonces, ¿por qué Nicolás enloqueció de arrepentimiento?
Adiós al amor que perdí hace ocho años - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Hace ocho años, le rompí el corazón al único hombre que he amado. Ahora, tras pasar casi una década en el extranjero, Liam Hayes por fin volvía a casa. Y no venía solo: traía a su nueva novia para presentarla a su familia. Ese mismo día, el hospital me dio su veredicto final. El cáncer había ganado. Ya no quedaba nada por intentar, ningún tratamiento que probar. Me enviaron a casa sabiendo que mis días estaban contados. Cuando el señor Liam me vio en el hospital, mientras mi madre me ayudaba a subir a una silla de ruedas, una sonrisa gélida curvó sus labios. —Ocho años —dijo, con una frialdad que calaba los huesos—. ¿Y en esto te convertiste? ¿Ya ni siquiera puedes caminar sola? El desprecio se filtraba en cada una de sus palabras. Yo solo tiré de la manga de mi abrigo hacia abajo, ocultando las marcas de los pinchazos de las agujas en el dorso de mi mano. —No es nada —respondí en un susurro—. Me caí y me fracturé un hueso. Eso es todo. Él soltó una carcajada seca y amarga. —En ese caso, ya que me voy a casar pronto, ¿por qué no vienes a la boda? Serías la dama de honor perfecta para mi prometida. Le sonreí, fingiendo que sus palabras no me estaban desgarrando el alma. —Te lo agradezco, pero no podré. Estoy a punto de irme a un lugar muy, muy lejano. Luego, le di una palmadita en la mano a mi madre, pidiéndole en silencio que me sacara de ahí y me llevara a casa.
La misión de mi esposa: salvar a su primer amor - undefined novels & stories
Victoria Guerra
Acababan de darme el alta tras una cirugía en la pierna cuando Victor Clark, el antiguo compañero de mi esposa, quien le guardaba rencor por quitarle un puesto de trabajo, me arrastró hasta la azotea y me apuñaló una y otra vez. Mi esposa, Melissa Lane, era la capitana de la unidad de rescate, pero estaba demasiado ocupada movilizando a todo su equipo para impedir que Ethan Hayes, su primer amor, incendiara su apartamento alquilado. No la llamé para que me salvara. Porque en mi vida anterior, le rogué que me ayudara. Ella abandonó a Ethan y corrió a rescatarme. Al final, yo sobreviví pero Ethan murió entre las llamas. Melissa no me culpó en ningún momento. Dijo que Ethan se lo merecía e incluso me prometió una sorpresa para mi cumpleaños, una semana después. Pero, el día de mi cumpleaños, me drogó, me clavó un cuchillo una y otra vez. —Tú y Victor me tendieron una trampa ese día, ¿verdad? ¡Esas puñaladas ni siquiera fueron graves! ¡Nunca estuviste a punto de morir! Y ya que tanto te gusta que te apuñalen, ¡haré que esta vez sea de verdad! Cuando volví a abrir los ojos, regresé al día en que Victor me tomó como rehén. Esta vez, dejé que Melissa fuera a salvar al amor de su vida.
El Castigo de la Diosa de la Luna - undefined novels & stories
Margot
—Selena, provienes de un linaje de rango demasiado bajo. ¡No mereces ser Luna! ¡Debes permitir que tu Alfa marque a su cuñada! Mi suegra me desprecia por ser una Omega de bajo rango. Cuando el hermano de mi compañero muere en un accidente, mi suegra quiere que permita que mi compañero, Eugene Latham, tenga cachorros con su cuñada, Kristy Unwin, porque ella tiene un linaje superior. De lo contrario, Eugene perderá el derecho a ser Alfa. Eugene me abraza y me dice con ternura: —Solo te amo a ti, pero entiende que la manada no puede quedarse sin un Alfa. En cuanto Kristy quede embarazada y yo me convierta en Alfa, anunciaré públicamente que eres mi Luna, ¿está bien? Como lo amo con toda el alma, decido creerle; sin embargo, cuando Eugene deja de limitar sus encuentros con Kristy a una vez al mes y soy yo quien pasa a verlo apenas esa única vez, me doy cuenta de que mi compañero ya no me pertenece. Cuando Kristy anuncia que está embarazada y que va a casarse con Eugene, descubro que yo era la única que no lo sabía. Se me parte el corazón cuando veo el anillo de la Luna brillar en su dedo. Si eso es lo que Eugene quiere, fingiré estar muerta y lo dejaré. Jamás regresaré.
Embarazada del Príncipe Vampiro - undefined novels & stories
Seven Seas
Durante cinco años, el mundo de los vampiros supo que Caelan Vale solo bebía mi sangre. No porque yo fuera especial, sino porque él me reclamó en la oscuridad, y todo el nido de aristócratas dio por sentado que eso me convertía en la fuente exclusiva del temido Príncipe vampiro. Era su intocable y única excepción. Hasta esa noche. El depredador que jamás permitía que nadie lo tocara, bajó la cabeza frente a toda la corte y bebió de la mano de una vampira. Isolde Voss. Su verdadera prometida de sangre pura. —Claire, no creerías de verdad que una humana inferior podía llegar a ser la consorte de un Príncipe, ¿o sí? —se burló Isolde a mis espaldas. Me quedé ahí parada sin mover ni un solo dedo, y me tragué la humillación. Los humanos solo éramos ganado desechable y punto. Yo, de estúpida, creí que era la excepción a su regla. Pero la venda por fin se me cayó de los ojos. Le deslicé los papeles de anulación del vínculo de sangre enfrente y le mentí en la cara. Le dije que eran permisos de viaje. Caelan, en su arrogancia, ni siquiera bajó la mirada para leerlos. La pluma negra se deslizó por el pergamino mientras firmaba su nombre con indiferencia. Lo hizo sin el menor esfuerzo, y dejó que mi vida se esfumara igual que cada cosa que me había hecho durante cinco años. Él no tenía ni la más remota idea de que, con esa firma, no solo me dejaba ir a mí para siempre. Debajo de mi ropa, yo ya llevaba en el vientre a su único heredero mestizo. Tiempo después, la corte perdió la cabeza mientras buscaba desesperadamente a la humana fugitiva. Pero para entonces, yo ya había borrado mi rastro del mapa. Esa vez, ni siquiera el todopoderoso Príncipe de los vampiros me iba a encontrar tan fácil. Durante cinco años, fui la estúpida que mendigó las sobras de su amor en las sombras. Ahora, era su turno de arrodillarse.
No Rogaré por un Alfa - undefined novels & stories
Serein M
Durante siete años, las conversaciones entre mi compañero destinado, el Alfa Julian, y yo se redujeron a dos palabras: «sí» y «no». «Sí» significaba que volvía a casa. «No» significaba que se largaba con Chloe, su amiguita de la infancia. Noventa y ocho veces. Cada vez que lo necesité, la eligió a ella. Esa noche era nuestra ceremonia de emparejamiento. Un solo mordisco en mi cuello y el vínculo quedaría sellado por el resto de la eternidad. El salón de banquetes resplandecía. Los ancianos y la élite alzaban sus copas, felicitándome por haber domado al Alfa Supremo. Pero su teléfono no dejaba de vibrar. Sabía que era Chloe. Su «espíritu de loba destrozado» estaba «perdiendo el control» otra vez. Sus músculos se tensaron. Estaba listo para salir huyendo de allí. Clavé mis uñas en su mano. —Es nuestra ceremonia. ¿De verdad tienes que irte? Él apretó mi agarre y su pulgar me acarició los nudillos. —La loba de Chloe está inestable. No sobrevivirá sin mí. Regresaré pronto. Confía en mí. Hundió el rostro en mi cuello, aspirando mi aroma. —Eres mi compañera destinada. Mi única Luna —me susurró. Luego se apartó de un tirón y caminó hacia la salida. Sin dudar por un momento, igual que las otras noventa y ocho veces. Pero el muy imbécil no lo sabía. En el instante en que cruzó esa puerta, no solo estaba abandonando la fiesta. Estaba saliendo de mi vida. Para siempre.
Esta vez, me elijo a mí. - undefined novels & stories
W. Wheat
Cuando Sophie descubre que el nuevo inversionista de su estudio de diseño no es otro que Ethan Cole, su propio esposo, comprende de inmediato que la batalla ya está perdida. No porque su trabajo no esté a la altura, sino porque su mayor rival, Yvonne, es nada menos que el primer amor inolvidable de Ethan. Durante años, Sophie ha tenido que luchar contra Yvonne por todo: por la familia, por su lugar, por el amor y, ahora, también por su carrera. Pero después de enfrentar una nueva humillación pública, decide que ha llegado el momento de dejar de competir. Esta vez, renunciará a Ethan y se elegirá a sí misma.
Sí, todo se trata de la tarjeta de recompensas. - undefined novels & stories
Perfect Timing
La noche en que regresé de mi viaje de trabajo, me llamaron de la farmacia. Me dijeron que esa tarde habían rechazado mi tarjeta de recompensas cuando intentaron usarla y que debía recargarla. Adrian estaba en la cocina, completamente concentrado en preparar la cena. Le pregunté qué había comprado. Sonrió y sacó una caja de suplementos. —Últimamente trabajo hasta muy tarde. El corazón me ha estado dando problemas, así que compré unas vitaminas para fortalecerlo. No dije nada. Suspiró y sacó una tarjeta bancaria. —Ya sé que te importa mucho el dinero. Usé tu tarjeta de recompensas por accidente. Te lo devolveré diez veces. ¿Trato hecho? Normalmente, la habría aceptado. Esta vez, no. Solo lo miré. —Divorciémonos.
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