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Ecos de un Amor

Ecos de un Amor

Mi novio insistió en escalar de noche la montaña nevada para ver la cascada. Ese mismo día, resbalé y caí desde la cima. Al despertar, descubrí que no solo sufría amnesia, sino que también había perdido una pierna. Incluso mi novio se había convertido en el esposo de mi hermana. De repente, todos me abandonaron. Solo Samuel, mi psicólogo, me guió con paciencia y cuidado. Cuando me propuso matrimonio con flores y un anillo frente a todo el personal médico, creí ver al ángel que había venido a salvarme. Pero seis meses después de casarnos, lo escuché por casualidad hablando con su amigo: —Samuel, parece que la hipnosis de este año ha sido un éxito. Ya ayudaste a Valeria a obtener lo que quería, ¿para qué dar un paso más y casarte con Sofía? —¿Crees que lo deseaba? Es solo por si recupera la memoria y podría hacerle daño a Valeria. Así la vigilo de cerca. —¿Merece la pena hacer tanto por Valeria? Ya antes limpiaste todos sus desastres, ¿y ahora usas a Sofía para eso…? —Haría lo que fuera con tal de ver feliz a Valeria. Samuel apagó el cigarrillo con fuerza y, tras un largo silencio, respondió lentamente: —Además, solo es prestar un vientre… ¡Aprovechar lo inservible!
Short Story · Romance
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Trocando de Noivo: Casei com o Don Impiedoso

Trocando de Noivo: Casei com o Don Impiedoso

Eu renasci, voltando para o dia antes do meu casamento. A primeira coisa que fiz? Troquei de noivo com a minha irmã. Da última vez, me casei com Julian, um magnata da tecnologia de temperamento calmo. Ele não conseguia lidar com o meu jeito explosivo, e eu não suportava o quanto ele era fraco. Nosso casamento desmoronou em menos de um ano. Minha irmã, doce e tímida, estava em um casamento arranjado com Robin Kane, o Don da maior organização criminosa de Nova York. Ela não conseguiu suportar aquela vida brutal e caótica. Atormentada por Isabella, a suposta "paixão de infância" de Robin, acabou caindo em uma depressão profunda… e morreu. Então, quando tive uma segunda chance, tomei uma decisão. Eu seria a mulher que se casaria com o Don. Mas eu nunca esperei que, depois do casamento, aquele Don frio e implacável se tornaria um homem completamente diferente. Todas as noites, ele me prendia contra o corpo, me beijando como se fosse obcecado, sussurrando: — Boa garota… vou fazer você se sentir bem… só mais uma vez, baby…
Short Story · Máfia
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De la sombra a su luz

De la sombra a su luz

El día que íbamos a casarnos, mi novio, Damián Cruz, envió a unos hombres para que me echaran del registro civil y entró del brazo de Luna Mendoza. Al verme sentada en el suelo, paralizada por la incredulidad, ni siquiera pestañeó y dijo: —El hijo de Luna necesita un apellido presentable para el futuro, para que pueda acceder a los círculos de élite y los mejores colegios. Es solo un trámite. Una vez que solucionemos esto, me caso contigo. Todo el mundo pensó que yo, la siempre devota, aceptaría esperarle obedientemente otro mes más. Después de todo, ya lo había esperado durante siete años. Pero esa noche, hice algo impensable: Acepté el matrimonio que habían arreglado mis padres y me fui del país directamente. Tres años después, regresé a visitar a mis padres. Mi marido, Vicente del Toro, era ahora el presidente de una corporación multinacional. Como tenía una reunión urgente de última hora, envió a un empleado de la sucursal local a recogerme al aeropuerto. Y para mi sorpresa, ese subordinado era nada más y nada menos que Damián, a quien no veía desde hacía tres años. Sus ojos se clavaron al instante en la deslumbrante pulsera de mi muñeca: —¿Esta es la copia barata de la pulsera por la que el señor del Toro pagó cinco millones para su esposa? Nunca pensé que te volverías tan superficial estos años. —Ya basta de rabietas. Vuelve. El hijo de Luna ya está en edad escolar, serás perfecta para llevarlo y traerlo. No dije nada, solo acaricié la pulsera. Él no sabía que esta era la más barata de todas las que Vicente me había regalado.
Short Story · Romance
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Después de sus cien engaños, rompí con él para siempre

Después de sus cien engaños, rompí con él para siempre

Después de tres años de matrimonio con Ricardo Montenegro, nunca faltaron mujeres a su alrededor. Cada vez que llevaba a una a casa, me regalaba un collar de valor incalculable. En apenas tres años, ya había reunido noventa y nueve collares. Cuando Ricardo me colocó el collar número cien, ya no lloré ni armé escándalos. Porque esta vez, la mujer con la que me fue infiel era mi propia hermana mayor. La misma hermana que desde niña me golpeaba y me insultaba. La persona que más amaba se alió con la que más odiaba para torturarme. En ese momento, se me murió el corazón. Esta vez fui yo quien se acercó a Ricardo y le entregó un contrato de compra de una vivienda. —Con tal de que firmes, te dejo que se revuelquen como quieran. En sus ojos pasó un destello de sorpresa; al final firmó sin pensarlo dos veces. Incluso, por primera vez, besó mi mejilla con ternura. —Cariño, por fin aprendiste a portarte bien. Le abrí personalmente la puerta del carro y lo vi marcharse hacia mi hermana. Cuando el vehículo desapareció por completo, solté un largo suspiro y saqué de debajo de los documentos… el acuerdo de divorcio.
Short Story · Romance
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¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!

¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!

El día del divorcio, solo me llevé la ropa de la boda. La casa, el auto, el dinero, las hijas... todo se lo dejé a mi esposo, Daniel Vegas. Él me miró con sorpresa y esbozó una sonrisa burlona: —¿Estás segura? Criaste a las tres niñas con tus propias manos, ¿tampoco las quieres? —Si de verdad no quieres nada, tampoco te pediré la pensión alimenticia. Así será justo. Firmé rápido los documentos del divorcio y dije con tono sereno: —Sí, muy justo. Daniel dudó un momento antes de estampar lentamente su firma. —Si te arrepientes, puedes... Interrumpí su frase con un gesto de la mano y me fui sin volver la mirada. Daniel siempre decía que me casé con él por dinero e influencia, e incluso intentó atarlo a través de los hijos. Pero ya no importaba. Cuando al fin viera mi cadáver, lo entendería.
Short Story · Romance
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Después de Ocho Años, Me Casé con Otro

Después de Ocho Años, Me Casé con Otro

En la boda de mi mejor amiga, una chica se lanzó a atrapar el ramo… pero se le escapó de las manos y terminó cayendo directo en las mías. Mi mejor amiga, Valentina Rojas, me miró con una sonrisa brillante. —Valeria, parece que tú serás la próxima novia. Los invitados intercambiaron miradas cómplices y giraron hacia mi novio de ocho años, Adrián Montenegro, el presidente del Grupo Montenegro. Pero él, con total calma, tomó el ramo de mis manos y lo pasó sin esfuerzo a la chica que estaba a mi lado… su secretaria, Natalia Cruz. —Ella lo atrapó primero. me acarició el cabello con suavidad, con esa misma voz gentil de siempre. —Pórtate bien… devuélveselo a Natalia por ahora. Ya habrá otra oportunidad. Con el ramo, también se desplazaron todas las miradas… hasta quedarse sobre Natalia. Observé su expresión, entre sorprendida y tímida. Luego apoyé una mano sobre mi vientre y forcé una sonrisa amarga. Adrián no sabía que no habría otra oportunidad. “Nuestra promesa de ocho años ya había llegado a su final… y aun así, nunca dimos el paso hacia el matrimonio”, pensó Valeria con amargura. Yo ya le había prometido a mis padres, parte de la realeza de Alcázar, que la próxima semana me marcharía para regresar y asumir el legado familiar.
Short Story · Romance
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El Magnate y Su EX de las Cien Casas

El Magnate y Su EX de las Cien Casas

¿Hasta dónde puede llegar alguien con dinero? Mi esposo tenía tanto que, en Bruma, le decían Medio Bruma, ya que casi la mitad de la ciudad es suya. Llevábamos cinco años casados; cada vez que se iba a acompañar a su amor de toda la vida, me traspasaba una casa. Cuando a mi nombre ya había noventa y nueve, él notó que yo había cambiado. Ya no lloré ni supliqué, simplemente me limité a escoger la mejor mansión de la ciudad, preparé la escritura y esperé a que él la firmara. Cuando lo hizo, su voz se le ablandó al prometer: —Cuando regrese, te llevaré a ver los fuegos artificiales. Guardé los papeles y asentí. Lo único que no le conté fue que: lo que acababa de firmar esa vez no era una casa más, sino… nuestro acuerdo de divorcio.
Short Story · Romance
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Me Casé con el "Falso" Heredero de la Mafia

Me Casé con el "Falso" Heredero de la Mafia

El día que fuimos al registro civil a firmar, mi novio, el verdadero heredero —Rodrigo Aguiñaga—, fue sustituido en pleno trámite. La prometida de Rodrigo —la "princesa de la mafia"— se aferró a su brazo y me miró con una sonrisa triunfal, como si ya hubiera ganado. —Estafadora matrimonial y falso heredero, ¿no son la pareja perfecta? No le respondí. Solo clavé la mirada en Rodrigo. Cuando el clan mafioso por fin lo recibió de vuelta como el verdadero heredero, por querer casarse conmigo se aguantó el castigo del clan tres días y tres noches. Pero hoy, en cambio, asintió y se sumó al "chiste" sin el menor remordimiento. —Es una broma, no te vas a enojar, ¿verdad? Y luego lo dijo como si estuviera repartiendo migajas: —Es solo el trámite. Cuando a Vanessa se le pase, tú y Luis se divorcian y luego tú y yo firmamos en el registro civil. Yo sonreí. Me di la vuelta y caminé directo hacia el falso heredero —Luis Aguiñaga—, lo miré de frente y solté, con una calma que hasta a mí me sorprendió: —Ya estamos casados por el civil, amor, así que toca planear bien nuestra boda.
Short Story · Mafia
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Ante la traición, me casé con el padrino

Ante la traición, me casé con el padrino

Diego llegó tarde a nuestra boda. Cuando finalmente apareció, entró al salón tomando del brazo de Liliana con delicadeza. Traía puesto el traje de padrino, mientras que el de novio había sido abandonado en el sofá como si fuera un trapo viejo. —Diego, ¿por qué te pusiste...? —comencé a preguntar. —¡Inés! —me interrumpió bruscamente, con la mirada alerta—. Piensa bien lo que vas a decir. Sé generosa, y no me hagas odiarte. Sonreí, decepcionada. Como Liliana Martínez, su primer amor, había perdido la memoria, habíamos quedado atrapados en el juego de ayudarla a recuperarse. Teníamos que esconderle todo lo malo y tratarla con cuidado, evitando cualquier cosa que pudiera alterarla. Diego se acercó a mí y me abrazó con ternura. —Inés, ¿puedes entenderme? —me susurró al oído, antes de darme un beso ligero. Obedecí, le agarré la mano al padrino y caminé hacia el altar del matrimonio junto a él. El otro día, me encontré a Diego en un centro comercial mientras yo compraba cosas para nuestro bebé que iba a nacer. Me detuvo, y sus ojos, enrojecidos, se clavaron en mi vientre: —Inés... Todo esto era una farsa, ¿no? ¿Por qué estás embarazada?
Short Story · Romance
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A ella la salvó, a mí me abandonó

A ella la salvó, a mí me abandonó

Si tú y el primer amor de tu esposo sufren un accidente al mismo tiempo, ¿a quién rescataría él? Alejandro García alzó a su primer amor en brazos y se marchó. La vida se desvaneció: el hijo se había perdido y, con él, murió por dentro Sofía Herrera. Un acuerdo le había dado a Sofía la oportunidad de casarse con el hombre al que más quería. Todos sabían que había conseguido ese matrimonio luego de romper la relación entre Alejandro y su primer amor. Todo para quedárselo. Ella creyó que el tiempo lo haría valorarla, que eventualmente llegaría el momento en que él la mirara de verdad. Hasta el día en que tuvo que enterrar con sus propias manos los restos del bebé de tres meses que nunca llegó a nacer. Fue entonces cuando finalmente abrió los ojos. —Divorciémonos. Un acuerdo sencillo, para quedar a mano. Tres meses más tarde, bajo las luces brillantes y entre el murmullo de la multitud, ella subió al escenario a recibir un reconocimiento. Él la miró con sorpresa por algunos segundos antes de voltearse hacia los presentes con calma y decir: —Así es, ella es mi esposa. —¿Esposa? Sofía dibujó una sonrisa en sus labios mientras le pasaba el acuerdo de divorcio. —Disculpe, señor García, ahora soy su exesposa. Ese hombre siempre tan sereno y frío perdió el control en ese instante. Con los ojos inyectados en sangre y la voz quebrada, gritó: —¿Exesposa? ¡Yo jamás acepté eso!
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