Serendipia
Camila se mordió el labio, incapaz de encontrar una posición más cómoda para seguir sosteniendo su celular en el aire. Estaba boca arriba en su cama, con los brazos estirados pasando un rato en el F******k. Cuando ya no tenía más qué hacer se puso a rebuscar en las sugerencias de amistad, entrando a los perfiles de los chicos más sexis y enviando sus respectivas solicitudes, de soslayo vio la sugerencia que le indicaba el perfil del profesor Sebastián, pero lo ignoró, como tantas veces lo había hecho. No podía estar cerca de la tentación de enviarle la solicitud, era su profesor, no era correcto y además el hombre jamás se fijaría en ella. Dio un paso atrás, regresó al perfil del maestro y c