Jugando con fuego
¡Demonios hombre te ves fatal!
Alexander puso los ojos en blanco, esa voz masculina la reconocía perfectamente, no tardaría en burlarse de él. Era su buen amigo Esteban, un hombre alto como él, complexión más delgada cabello un tanto largo oscuro como sus ojos.Iba perfectamente arreglado con una camisa de vestir roja, pantalón y zapatos negros.
— No me digas que estás asi... ¡por una mujer!