Dulce Venganza
—Por favor tomen asiento —dijo un hombre de cabellos blancos, quien en su rostro reflejaba el estrés del día.
Julia miró a Sofía, quien le señaló que se sentarán, sus manos temblaban y más al ver la expresión de la cara del doctor.
—Doctor Beltrán, ¿Cómo está mi sobrino? —preguntó Sofía, rompiendo el momento tan incómodo que se vivía en el consultorio.
—El señor Miller sufrió muchas lesiones, pero hubo una en la cual nos llevó a tomar una gran determinación. —El médico quedó en silencio unos segundos para después tragar saliva, lo que hizo que Julia aumentará su desesperación.